sábado, julio 14, 2012

Nuevo rol del empresario - Liber­tad, Ética y Cri­sis Económica



Dando vuelta la página

En momen­tos la his­to­ria está dando vuelta una página. Ante tantas convulsiones, a veces resulta difí­cil con­cen­trarse para dar una visión de tipo aca­dé­mico, cuando ruge en el mer­cado la tor­menta eco­nó­mica a escala mundial.


Antes de caer el muro de Ber­lín, Ale­xandr Solz­he­nitsyn afir­maba que la “sin­ra­zón” no ter­mi­na­ría con el final del comu­nismo que se ya ave­ci­naba, dado que en Occi­dente reinaba tam­bién otra clase de mate­ria­lismo. Nos toca vivir en estos días una mues­tra más del resul­tado de la irra­cio­na­li­dad humana, por haber creído que la ilu­sión mone­ta­ria lle­vada a su apo­geo podía ser­vir de columna cen­tral del desa­rro­llo eco­nó­mico, y que el “siem­pre más” que des­cri­bía otro pen­sa­dor, no solo era posi­ble, sino que cons­ti­tuía el eje del desa­rro­llo de la socie­dad, sino de la persona.[1]


Poco antes de morir refle­xio­naba el escri­tor ruso acerca de la “his­to­ria del mundo en su con­junto”, que no es hoy otra que la del mundo glo­ba­li­zado: “Con res­pecto a la his­to­ria del mundo en su con­junto, me parece que sin la Revo­lu­ción rusa, algún tipo de revo­lu­ción simi­lar inevi­ta­ble­mente habría sacu­dido al mundo, como una con­ti­nua­ción de la Revo­lu­ción fran­cesa del siglo XVIII (que desató revo­lu­cio­nes en muchos otros paí­ses euro­peos). Por­que la huma­ni­dad en su con­junto debía inevi­ta­ble­mente pagar por la pér­dida de una idea de limi­ta­ción auto-asumida, de mode­ra­ción auto-asumida de sus deseos y exi­gen­cias; por la codi­cia sin reser­vas de los ricos y pode­ro­sos (per­so­nas y tam­bién esta­dos ente­ros), y por el aban­dono de sen­ti­mien­tos de soli­da­ri­dad humana.” [2]

En reali­dad, no es incer­ti­dum­bre lo que tene­mos, sino cer­teza de que lo que viene. Y por­que no nos va a gus­tar, pre­fe­ri­mos hablar de incer­ti­dum­bre. O qui­zás sepa­mos qué, pero no sabe­mos cuando, y los aná­li­sis gene­ra­les, super­fi­cia­les y vagos nos aho­rran el tra­bajo de un estu­dio deta­llado y –sobre todo– nos ayu­dan a mirar los pro­ble­mas de reojo, res­tán­dole impor­tan­cia a la gra­ve­dad de la cri­sis. Lo que sabe­mos, como afirma Car­los Mel­co­nian es que “se ini­cia un ciclo eco­nó­mico mun­dial no favo­ra­ble, de mag­ni­tud y dura­ción incier­tas.” [3]

Todo lo ante­di­cho para lle­var­nos a des­ta­car que la acti­vi­dad eco­nó­mica, como toda acti­vi­dad humana, tiene un aspecto ético bajo el cual puede y debe ser con­si­de­rada, por­que todo acto humano puede ser cata­lo­gado de moral­mente posi­tivo, nega­tivo o neu­tro. Y sus efec­tos bue­nos, malos o indi­fe­ren­tes para el resto de la comunidad.

Al rea­li­zar un acto eco­nó­mico, per­si­guiendo un bene­fi­cio, puede darse que ten­ga­mos en cuenta o no los efec­tos socia­les no bus­ca­dos. ¿Cuál es la última per­sona que se sube a un bote y lo hace hun­dir? La uti­li­za­ción de téc­ni­cas cada vez más sofis­ti­ca­das y de herra­mien­tas más pode­ro­sas y su masi­fi­ca­ción, ten­dien­tes a pro­rra­tear y a dis­mi­nuir el riesgo, ampli­fi­can el impacto social aún de ope­ra­cio­nes por mon­tos pequeños.

Los agen­tes eco­nó­mi­cos (estado y par­ti­cu­la­res) en la prác­tica com­pi­ten por la pro­pie­dad y el uso de los recur­sos dis­po­ni­bles en el mer­cado. Y si alguna duda tuviera alguien, el ejem­plo cabal del apo­de­ra­miento de lo ajeno a gran escala lo está brin­dando en estos días el “tras­paso” de los fon­dos pri­va­dos de las AFJP a las arcas del estado, una vez que fue­ran ya esquil­ma­dos sus titu­la­res con títu­los públi­cos cuyo ren­di­miento fuera bur­da­mente redu­cido mediante la mani­pu­la­ción frau­du­lenta de los índi­ces de ajuste, y obli­ga­das las empre­sas admi­nis­tra­do­ras a traer al país los fon­dos depo­si­ta­dos legal­mente en el exterior.

Los esta­dos moder­nos, a escala nacio­nal, regio­nal y muni­ci­pal, han ido asu­miendo cada vez más potes­ta­des y han inven­tado y desa­rro­llado un enorme e inú­til apa­rato suc­cio­na­dor de la riqueza pro­du­cida por par­ti­cu­la­res y empre­sas, a tra­vés de impues­tos y regu­la­cio­nes. Dicho apa­rato es hoy el árbi­tro obli­gado y obli­ga­to­rio de los bie­nes y for­tu­nas de la sociedad.

Los meca­nis­mos e ins­tru­men­tos a tra­vés de los cua­les los esta­dos eje­cu­tan, indu­cen, incen­ti­van o des­in­cen­ti­van la crea­ción o la des­truc­ción de valor son muchos. Como actúan simul­tá­nea­mente en dife­ren­tes dosis, no se puede caer en la sim­pli­fi­ca­ción de atri­buir a uno de ellos la res­pon­sa­bi­li­dad de todos los efec­tos eco­nó­mi­cos que pro­du­cen, con lo que pare­ciera que “las cosas pasan” y el hom­bre tuviera que sopor­tarlo todo. Como hacía “decir” Solz­he­nitsyn al perro Sha­rik en un breve cuento, “no nece­sito yo sus hue­sos… sólo denme la libertad”.[4]

El fac­tor moral en la acti­vi­dad económica


La siguiente pre­sen­ta­ción está rea­li­zada a par­tir de déca­das de prác­tica de la acti­vi­dad eco­nó­mica en empre­sas de dife­ren­tes sec­to­res y tama­ños, y a par­tir de una visión del mer­cado como el lugar donde se rea­li­zan las transac­cio­nes eco­nó­mi­cas de un modo seme­jante y desde tiem­pos inme­mo­ria­les en prác­ti­ca­mente toda la tie­rra. Da por sen­tado que la DSI se corres­ponde en su esen­cia al modo de actuar “natu­ral” [5] del ser humano, y que los temas doc­tri­na­les son amplia­mente tra­ta­dos por diser­tan­tes mucho mas capa­ci­ta­dos que yo.

En el mer­cado hay con­duc­tas de todos los tipos. La acti­vi­dad eco­nó­mica es “sim­ple­mente” una acti­vi­dad humana más, y como tal, se rea­liza ante los ojos de Dios y está sujeta a jui­cio ético ex-ante y ex-post. Como bien dice Aris­tó­te­les: “Hay dis­tin­tos modos de obte­ner los mis­mos fines, y en un entorno natu­ral que es el  mismo para todos, unos viven del robo y otros de la pesca”. (Aris­tó­te­les, Política).

Tam­bién se da como un dato de la reali­dad que a mayor riesgo, mayor res­pon­sa­bi­li­dad del ope­ra­dor. Con el desa­rro­llo téc­nico, la res­pon­sa­bi­li­dad del usua­rio ha aumen­tado. Con un Ford T el riesgo por acci­den­tes era menor que con una moderna camio­neta Ford Ran­ger… y a nadie se le ocu­rre (hasta ahora) que todos los cho­ques que se rea­li­zan por incom­pe­ten­cia o exceso de con­fianza de los con­duc­to­res sean res­pon­sa­bi­li­dad de las fábri­cas de auto­mo­to­res, cuya codi­cia los hace hacer autos cada vez más sofis­ti­ca­dos y velo­ces, ergo res­pon­sa­bles de los accidentes.

En un mer­cado de pesca, la cámara fri­go­rí­fica ofrece nue­vas posi­bi­li­da­des de ganan­cia, pero si se corta la luz con la cámara com­pleta… las pér­di­das pue­den ser gran­des… y no será res­pon­sa­bi­li­dad de los fabri­can­tes de cáma­ras… Los aco­pia­do­res de gra­nos pres­tan un ser­vi­cio. Pero ¿puede atri­buír­se­les todos los males del productor?

¿No es lo mismo con el dinero? El paso del true­que a la moneda metá­lica, y luego al papel, a la moneda elec­tró­nica, y a los mer­ca­dos elec­tró­ni­cos, cons­ti­tu­ye­ron una opor­tu­ni­dad… y un riesgo. La cri­sis eco­nó­mica actual es de “libreto”… Quie­nes han estu­diado los ciclos eco­nó­mi­cos y las cri­sis, han defi­nido los pro­ble­mas como el actual como resul­tado del exceso de comer­cio o de cré­dito: si muchos inver­so­res ins­ta­lan nego­cios de alqui­ler de video o maxi-quioscos, o locu­to­rios hasta que no son más nego­cio… ¿de quién es la culpa de los que quie­bran? La bur­buja mone­ta­ria ha sido inflada por todos, los esta­dos a la cabeza, y es de mani­fiesta mala fe atri­buir­les a los ban­cos –una parte del sis­tema– la res­pon­sa­bi­li­dad por la quie­bra del sis­tema en su conjunto.

Es impo­si­ble – y la exis­ten­cia de la cri­sis como un dato lo demues­tra– pro­te­ger a las per­so­nas de sus actos. 

Hay un fac­tor psi­co­ló­gico que tam­bién se aplica a la acti­vi­dad eco­nó­mica. Todos qui­sié­ra­mos segu­ri­dad total. Hay quie­nes pien­san que toda nece­si­dad ori­gina un dere­cho, a cargo de la socie­dad. Todos qui­sie­ran que sus deseos se con­vier­tan en reali­dad sin asu­mir el costo del riesgo. Pero esto es solo un deseo… [6] ¡a no ser que uno sea el Estado![7] Bien lo sabían Enri­que VIII que esta­tizó la reli­gión, o Luis XIV que se iden­ti­ficó con el estado un siglo antes de la revo­lu­ción fran­cesa, o Cata­lina la Grande que hizo las dos cosas… Nada nuevo bajo el sol…[8]

Todo lo ante­di­cho pone un marco al lugar en el que se desen­vuelve la acti­vi­dad eco­nó­mica, y nos mues­tra la nece­sa­ria “amplia­ción” de la esfera de la Res­pon­sa­bi­li­dad Social Empre­sa­ria, y al replan­teo de la acti­vi­dad humana, y par­ti­cu­lar­mente las de los edu­ca­do­res, polí­ti­cos, sin­di­ca­lis­tas y líde­res reli­gio­sos en su voca­ción y res­pon­sa­bi­li­dad para desa­rro­llar ya sea una socie­dad libre o un “camino de ser­vi­dum­bre”… Los pro­duc­to­res agro­pe­cua­rios, que luchan por su super­vi­ven­cia, han levan­tado dig­na­mente el guante en nues­tro país en este sentido.

Acti­vi­dad eco­nó­mica y crea­ción de valor… el estado


La acti­vi­dad eco­nó­mica tiene por objeto la crea­ción de valor, la gene­ra­ción de riqueza. En el video que nos pre­senta el Ins­ti­tuto Acton vemos tres casos dife­ren­tes. Cada uno de los sec­to­res, sea la pro­duc­ción y “fabri­ca­ción” (agri­cul­tor), o las finan­zas (cré­dito, espe­cu­la­ción bolsa – el ban­quero), o el comer­cio y los medios (de chan­ga­dor a empre­sa­rio – el chino) agrega valor, si la acti­vi­dad se finan­cia y puede sobrevivir.
En cada rubro de acti­vi­dad la crea­ción de valor y la gene­ra­ción de la riqueza se hacen de un modo dife­rente. En el tras­fondo se ve la posi­tiva y nece­sa­ria rela­ción y com­ple­men­ta­rie­dad entre fac­to­res de pro­duc­ción, inver­sio­nes, cos­tos, finan­cia­ción entre las dife­ren­tes áreas de la acti­vi­dad económica.

En ese con­texto, se ve que hay socie­da­des en las que el estado per­mite y favo­rece la acti­vi­dad eco­nó­mica  y socie­da­des en que esto no es así.[9]

De hecho, en el pro­ceso de crea­ción de riqueza, los roles de empre­sa­rios y gobier­nos y esta­dos son dife­ren­tes. El empre­sa­rio es un líder social en su esfera de influen­cia, y genera riqueza y valor en fun­ción de su pro­pia acti­vi­dad y del marco social en que se desen­vuelve. El estado, como “nación jurí­di­ca­mente orga­ni­zada” es una abs­trac­ción detrás de la cual hay fun­cio­nes nece­sa­rias, fun­cio­nes inne­ce­sa­rias, y tam­bién la lisa y llana apro­pia­ción de recur­sos aje­nos para fines inven­ta­dos por el pro­pio estado, o en com­bi­na­ción con par­ti­cu­la­res en el marco del lla­mado “capi­ta­lismo prebendario”.

Rol de esta­dos y gobiernos


En la esen­cia del acto eco­nó­mico está el arbi­trar entre cos­tos de adqui­si­ción y/o de fabri­ca­ción y de venta, con la con­se­cuente y nece­sa­ria ren­ta­bi­li­dad que lo haga sus­ten­ta­ble, con el agre­gado y/o dis­mi­nu­ción de los bene­fi­cios o car­gas esta­ta­les exis­ten­tes. El empre­sa­rio maneja su ecua­ción siem­pre en baso al marco que le fija el estado. Así, son los esta­dos y gobier­nos quie­nes más con­tri­bu­yen direc­ta­mente a la crea­ción o a la des­truc­ción de riqueza.

Pue­den gene­rar un clima favo­ra­ble o des­fa­vo­ra­ble a la crea­ción de valor, a tra­vés de su mayor o menor inter­ven­ción a tra­vés de su inter­ven­ción en las varia­bles en las que pue­den inci­dir, que son las siguien­tes: Impues­tos, Sub­si­dios, Aran­ce­les, Recar­gos, fija­ción de Tasas de inte­rés (o induc­ción al nivel de tasas…), fija­ción del Tipo de cam­bio, induc­ción del nivel de Pre­cios por acti­vi­dad, Infla­ción, Sala­rios, induc­ción a la Inver­sión o a la Des­in­ver­sión, fomento del Aho­rro o del Consumo.

Estas “varia­bles” en las que el estado inter­viene, deter­mi­nan la Inver­sión o Des­in­ver­sión pri­vada e incen­ti­van el tipo de arbi­traje que cons­ti­tuye y forma parte de la esen­cia de cada acti­vi­dad eco­nó­mica. En efecto. La acti­vi­dad eco­nó­mica pri­vada rea­liza su acto de “crea­ción” a par­tir del marco fijado por el estado.  Los par­ti­cu­la­res reci­ben bene­fi­cios eco­nó­mi­cos por el esfuerzo del pro­pio tra­bajo que rea­li­zan creando valor o invir­tiendo su pro­pio capi­tal: sala­rios, hono­ra­rios, divi­den­dos, ren­tas de capi­tal… siem­pre en fun­ción del marco fijado por gobier­nos y estados.

En fun­ción de lo expuesto, se da –en la reali­dad– que a mayor liber­tad se pro­duce más riqueza y se dis­mi­nuye la pobreza. Agus­tín Etche­barne plan­tea el caso chi­leno: “En los años 80’s Chile deci­dió cam­biar el modelo. (Libre comer­cio, orto­do­xia eco­nó­mica, liber­tad de mer­ca­dos y res­peto a la pro­pie­dad pri­vada) En 3 déca­das, la pobreza mun­dial se redujo dos ter­ce­ras par­tes, y Chile logró el mismo resul­tado; en Argen­tina en cam­bio se observa el pro­ceso inverso. Eco­no­mis­tas inde­pen­dien­tes cal­cu­lan que la pobreza supera el 30% en la Argen­tina, luego de des­cen­der desde un pico del 54% en 2002. Mien­tras la indi­gen­cia supera posi­ble­mente un 20%. Y todo indica que esos gua­ris­mos cons­ti­tui­rán un nuevo piso por­que los sala­rios ya han dejado de subir tan rápido como la inflación.”

Socie­da­des que crean o des­tru­yen riqueza


El mer­cado no tiene razón ni deja de tenerla. Solo hay socie­da­des en las que se crea riqueza y donde se la des­truye, y cada tipo de socie­dad tiene sus carac­te­rís­ti­cas predominantes.

Claro que es más fácil y dema­gó­gico cla­mar sobre los teja­dos con­tra el “abuso del poder del dinero” y hablar al oído sobre el abuso del poder esta­tal. Se habla del zorro en el galli­nero, pero en la his­to­ria: ¿quién mató más galli­nas con su accio­nar? ¿los par­ti­cu­la­res o los esta­dos? Es mas fácil “mora­li­zar” a la fun­ción del estado, inde­pen­dien­te­mente de quién y como lo ejerza. Es más fácil con­fun­dir “eco­no­mía de mer­cado” con los exce­sos del “capi­ta­lismo”. Es más fácil afir­mar –como lo hace Sar­kozy en Fran­cia– que “la eco­no­mía de mer­cado es el mer­cado regu­lado, el mer­cado al ser­vi­cio del desa­rro­llo, al servicio de la socie­dad, al ser­vi­cio de todos.” Y lan­zar pla­nes de sal­va­taje de cien­tos de millo­nes de euros a las cos­ti­llas de los con­tri­bu­yen­tes, y seguir man­te­niendo sis­te­mas, car­gas y estruc­tu­ras ele­fan­tiá­si­cas gra­vo­sas y dis­tor­sio­nan­tes de la libre acti­vi­dad eco­nó­mica. Mas tra­bajo para quie­nes siem­pre fue­ron un costo…

Como bien señala Car­los Rodrí­guez Braun: “El capi­ta­lismo sin reglas no ha exis­tido nunca ni puede exis­tir; pero aun­que no fuera así, lo que es absurdo es sos­te­ner que el capi­ta­lismo sin reglas es lo que hemos vivido en los últi­mos tiem­pos y lo que nos ha lle­vado a la cri­sis. Por el con­tra­rio, cada vez ha habido más regu­la­cio­nes y más inter­ven­cio­nes en todos los cam­pos, sin­gu­lar­mente en la moneda y las finan­zas, con­tro­la­das por los Esta­dos de una manera espec­ta­cu­lar­mente visible.“[10]

En las socie­da­des en las que se crea riqueza tiende a haber más res­peto por los prin­ci­pios jurí­di­cos, leyes y con­tra­tos, Pro­bi­dad, Visión glo­bal y abierta, Aná­li­sis de la com­ple­ji­dad, Con­fianza, Impulso a la Crea­ción, Deses­ta­ti­za­ción, Des­re­gu­la­ción, Liber­tad, Riqueza y poder dis­tri­bui­dos, Con­cor­dia, Res­pon­sa­bles, Atrac­ción de la inver­sión Pro­pie­dad pri­vada de los bie­nes de pro­duc­ción y Ejer­ci­cio pru­dente del poder.

En las socie­da­des en las que se des­truye riqueza tiende a haber más vio­la­cio­nes de los prin­ci­pios jurí­di­cos, leyes y con­tra­tos (par­ti­cu­lar­mente por el estado), Corrup­ción, Visión loca­lista y xenó­foba, Sim­pli­fi­ca­ción de la reali­dad, Des­con­fianza, Dis­tri­bu­cio­nismo, Esta­ti­za­ción, Regu­la­ción, For­za­miento de la reali­dad, Con­cen­tra­ción de la riqueza y del poder, Enfren­ta­mien­tos, Chi­vos expia­to­rios, Expul­sión de la inver­sión, Pro­pie­dad esta­tal de los bie­nes de pro­duc­ción, y Abuso del poder.

¿Cuál de estos dos tipos de estado será  el marco de refe­ren­cia más favo­ra­ble para favo­re­cer la libre y vir­tuosa acción humana del empre­sa­rio? Adivine.

Si los esta­dos tuvie­ran estas con­si­de­ra­cio­nes en cuenta, y sos­tu­vie­ran como prin­ci­pios los que con­du­cen a la crea­ción de riqueza, se limi­ta­rían los con­flic­tos y la socie­dad sería mas desa­rro­llada eco­nó­mi­ca­mente. Si se apli­cara para el estado una con­ta­bi­li­dad deta­llada, pública y con­ti­nua de “ori­gen y apli­ca­ción de fon­dos” como se lo hace en la con­ta­bi­li­dad pri­vada, se vería con cla­ri­dad lo nece­sa­rio y lo super­fluo, lo justo y lo prebendario.

Y se satis­fa­ce­rían las nece­si­da­des genui­nas de las pobla­cio­nes, lo que cons­ti­tuye un obje­tivo tras­cen­dente.

La tras­cen­den­cia de la misión está en la satis­fac­ción de las nece­si­da­des reales del mer­cado, acti­vi­dad que implica la par­ti­ci­pa­ción y coope­ra­ción con la obra de Dios. Así, en este sen­tido tras­cen­dente se unen la voca­ción del empre­sa­rio y del polí­tico, del par­ti­cu­lar y del estado. Gran parte del pro­blema radica en que se presta poca aten­ción a la tras­cen­den­cia de la misión de gobier­nos y empresarios.

El fac­tor moral


Queda enton­ces de mani­fiesto la impor­tan­cia del “fac­tor moral” para todos los acto­res de la acti­vi­dad eco­nó­mica, y de los atri­bu­tos nece­sa­rios en todos los que la desa­rro­llan, como la pru­den­cia, la mode­ra­ción y la autorregulación.

Como sim­ple plan­teo de un tema que da para mucho más, me parece que es posi­ble fijar tanto para la esfera esta­tal como la pri­vada cri­te­rios para la alo­ca­ción de gas­tos e inver­sio­nes que podrían cla­si­fi­carse como vita­les, impres­cin­di­bles, nece­sa­rios, con­ve­nien­tes, acce­so­rios, pres­cin­di­bles y super­fluos, como guía general.
En el largo plazo, el fac­tor moral y el ejer­ci­cio de las vir­tu­des cons­ti­tu­yen tanto para los par­ti­cu­la­res como para el estado, la única garan­tía para esti­mu­lar la más sana y equi­li­brada crea­ción de riqueza y la par­ti­ci­pa­ción de todos en sus beneficios.

Desde Aris­tó­te­les en ade­lante, el bien de la Repu­blica es el bien de aque­llos que la com­po­nen, y que solo se logra el ver­da­dero Bien Social a par­tir del Bien Indi­vi­dual y de la vir­tud per­so­nal y cívica.

Res­pon­sa­bi­li­dad social ampliada


En el marco expuesto queda de mani­fiesto que la “res­pon­sa­bi­li­dad social empre­sa­ria” va mucho más allá de las acti­vi­da­des de bene­fi­cen­cia, aus­pi­cios y mece­naz­gos… o el lobby con­si­de­rado como la bús­queda de favo­res sec­to­ria­les.  El empre­sa­rio tiene una misión tras­cen­dente al cum­plir con su fun­ción de crea­ción de riqueza, y una fun­ción adi­cio­nal que cons­ti­tuye la defensa y/o el apoyo a quie­nes defien­den la socie­dad libre, en fun­ción del com­pro­miso que decida asumir.

La pru­den­cia y la res­pon­sa­bi­li­dad per­so­nal frente a Dios y la con­cien­cia fijan los lími­tes de la acti­vi­dad y del com­pro­miso social de cada uno. Pero desde ya si se quiere una socie­dad de mayor riqueza, hacen falta mayor com­pro­miso per­so­nal y una res­pon­sa­bi­li­dad social ampliada.

Los cató­li­cos sabe­mos que a los san­tos se les requiere el ejer­ci­cio de las vir­tu­des en grado heroico. Todo el pro­blema esta en si que­re­mos ser san­tos o no.

Somos libres, aun­que no lo que­ra­mos. No ele­gir es ele­gir. Dice el Dic­cio­na­rio de la Real Aca­de­mia que la liber­tad es la facul­tad natu­ral que tiene el hom­bre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es res­pon­sa­ble de sus actos, y es el estado o con­di­ción de quien no es esclavo, de quien no está preso. De modo que el pro­blema –y la solu­ción– están más en el correcto uso de la liber­tad que en su cuestionamiento.

A menos que ten­ga­mos dudas acerca de nues­tra pro­pia liber­tad. Sugiere Rodrí­guez Braun en el artículo citado, que para muchos, la impo­si­bi­li­dad con­cep­tual de la liber­tad “hace que con­tem­ple­mos cual­quier mal, y casi ins­tin­ti­va­mente con­clu­ya­mos que ha sido pro­du­cido por­que somos exce­si­va­mente libres.”
Quie­nes pro­fe­sa­mos la fe, sabe­mos que somos libres para ele­gir el bien, y que debe­mos hacerlo, sin dudar un ins­tante. Y que de nues­tra deci­sión depende algo más que noso­tros mismos.

[1] En 1984 des­cri­bía Fra­nçois de Clo­sets en « Tou­jours plus ! »  la con­fu­sión que se creaba en Fran­cia entre las reivin­di­ca­cio­nes siem­pre “satis­fe­chas”, pen­sando que se podía vivir fuera de la cri­sis de esa manera, y la “pre­vi­le­gia­tura” que apro­ve­chaba ese proceso.
[2] Ale­xandr Solz­he­nitsyn, Cla­rín, sábado 25 de noviem­bre de 2006
[3] La Nación — lunes 20 de octu­bre de 2008
[4] Sha­rik — En nues­tro patio un chico tiene enca­de­nado a su perrito, Sha­rik. Lo tiene así desde que era un cacho­rrito. Una vez fui a lle­varle hue­sos de caldo humeante y aro­má­tico, pero justo en ese momento el chico soltó al pobre­cito. La nieve en el patio es copiosa y blanca. Sha­rik, lleno de júbilo, da vuel­tas por el patio, salta como una lie­bre, el hocico lleno de nieve, corre por todos los rin­co­nes, del uno al otro, del uno al otro… Se me apro­xima, todo velludo, salta alre­de­dor de mí, huele los hue­sos y vuelve a correr como diciendo…“No nece­sito yo sus huesos…sólo denme la libertad”
[5] = al modo en que está creada y cons­ti­tuida la natu­ra­leza humana
[6] “Una socie­dad es ado­les­cente cuando la mayo­ría de sus miem­bros con­funde sus deseos con dere­chos y con­si­dera que los mis­mos tie­nen que ser satis­fe­chos en el acto, por encima de cual­quier razón y antes que los de otros o a costa de estos”. (Urgen­cia de adul­tez — Ser­gio Sinay – La Nación — miér­co­les 24 de sep­tiem­bre de 2008)
[7] En reali­dad, pasa­mos del abso­lu­tismo monár­quico (“El Estado soy yo”) al abso­lu­tismo demo­crá­tico, con lo que el exceso de estado no tiene que ver con la democracia.
[8] Sobre la his­to­ria del estado (naci­miento, desa­rro­llo, apo­geo y deca­den­cia) se reco­mienda “The rise and decline of the state” por Mar­tin Van Cre­veld – Cam­bridge – Uni­ver­sity Press — 1999
[9] Pue­den con­sul­tarse índi­ces de liber­tad eco­nó­mica en los que se rea­li­zan aná­li­sis bas­tante des­agre­ga­dos, para estu­diar los casos con­cre­tos, lo que no forma parte de esta pre­sen­ta­ción, por razo­nes de tiempo.
[10] Car­los Rodrí­guez Braun “La cri­sis y la dere­cha socia­lista”

21-10-2008

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