lunes, junio 18, 2007

El Gulag Soviético

por David Satter (*)

Foreign Policy Research Institute - Junio de 2007 - Vol. 12. No. 17

En las sociedades que no son libres, no todos los mecanismos de represión son violentos. La gente puede ser condicionada para obedecer, y una vez que se han instalado las condiciones apropiadas, la influencia de un conformismo masivo vuelve a las personas impotentes para resistir incluso lo que saben intuitivamente ser una ideología política falsa y una interpretación falsa de la realidad.

El papel de Rusia en la historia de la represión es central. Tan pronto como la libertad y la democracia salieron afuera del hall de la Independencia en Filadelfia, la forma asesina de dominación totalitaria que existió en el siglo XX tuvo su origen en el ataque forzoso al poder de los bolcheviques en Petrogrado en 1917. La idea que el estado tiene derecho al control total sobre el individuo y que la vida debe ser organizada para imitar los preceptos de una ideología demente, pronto fueron aceptados no sólo en la Unión Soviética sino en la Alemania nazi y más tarde en Europa del Este, así como en China, en Vietnam, y en Corea del Norte. A la vez, casi la mitad de la población del mundo fue sometida bajo el ir y venir de las ideas que llegaron a ser dominantes en Rusia cuando los bolcheviques tomaron el poder. Este acontecimiento fue anunciado por un periódico de París bajo el titulo: “Los Maximalistas son los amos de Petrograd. ”

La Unión Soviética fue la primera nación en la historia en ser fundada explícitamente sobre la base del ateísmo, y que se dotó con los atributos de Dios. A Rusia y a los ciudadanos soviéticos se les dijo: “No hay Dios, sólo existe el partido.”

Por muchos años la gente educada en los EEUU puso en ridículo a los que argumentaban, a menudo sin mucho fundamento filosófico, que la teoría del materialismo dialéctico definía un sistema que por su naturaleza, tenía que ser malo. De hecho, sin embargo, los que llamaban la atención sobre las implicancias inevitables de la teoría del materialismo dialéctico tenían razón. Sólo podía ser la base de un sistema radicalmente malo.

El materialismo dialéctico es la base ontológica del Marxismo-Leninismo. Sostiene que todo lo que existe es materia en movimiento. No hay ni Dios, ni alma, ni espíritu. A partir de este punto de partida, Marx ofreció entonces la teoría del materialismo histórico que procuró describir la evolución de la historia. Según esta teoría, la historia fue conducida por la interacción de las fuerzas materiales con el progreso personificado en la vanguardia de la clase históricamente más progresista. Esta fue identificada como la clase obrera.

Lenin hizo un agregado a esta cosmología sustituyendo a la clase obrera por el partido revolucionario disciplinado. Nadie advirtió que sustituyendo a la clase obrera, que actuaba ciegamente según cabe suponer en su propio interés por el partido, una organización conspirativa, destruyó la parte central de la teoría marxista. Qué importante fue que una teoría universal que justificaba el control total del individuo y la destrucción de todos estándares morales, se unió a un mecanismo para “hacer realidad” esa teoría: el partido totalitario. Se creó entonces un partido que podía aspirar a gobernar sobre la base de reclamar para sí el monopolio de la verdad.

La convicción de los Bolcheviques de que operaban de acuerdo a una teoría estrictamente científica y por lo tanto infalible, y que era una herramienta confiable para transformar a sociedad, les brindó los medios para cometer crímenes sin precedentes. Durante los 120 años últimos del régimen Zarista, aproximadamente 3.500 personas fueron ejecutadas por crímenes políticos, la mayoría de ellos en el siglo XX en los años del terror revolucionario. El régimen bolchevique excedió esa cifra dentro de sus primeros cuatro meses y la situación llegó a ser rápidamente peor. Mientras el descontento se extendía a través del país, Félix Dzerzhinsky, fundador de la policía secreta soviética (originalmente llamada la Checa, y más adelante NKVD), introdujo el Terror Rojo, por el que se distinguía a la culpa de una persona de sus acciones. Ahora las personas iban a ser matadas en la base no a la culpa individual, sino por pertenecer a una clase específica.

Uno de diputados de Dzerzhinsky, Martyn Latsis, escribió en el periódico de la Checa El terror de Krasny (Terror Rojo) que durante las investigaciones no era necesario buscar la evidencia de “que el acusado hubiera actuado de palabra y de hecho contra el poder soviético.” La primera pregunta a formular es, “¿A qué clase pertenece? ¿Cuál es su origen? ¿Cuál es su educación o profesión? ”. Estas preguntas son las que debían determinar su destino. Bajo estas circunstancias, el Terror Rojo se esparció a través del anterior imperio ruso dondequiera que los bolcheviques tuvieron el poder y se convirtió en un instrumento para destruir a los miembros de la supuesta clase “posesiva”.

El Terror Rojo se encontró con el Terror Blanco. Los blancos también emplearon el exterminio total, particularmente en Ucrania, en donde asesinaron a 150.000 judíos ucranianos. Sin embargo, una vez que el Terror Blanco desapareció, el Terror Rojo se institucionalizó. Su énfasis en la destrucción de las clases “hostiles” llegó a ser una parte integrante de las políticas del régimen comunista.

Los líderes comunistas creyeron que tenían que controlar la economía, puesto que era la clave de todos los aspectos de la vida, y que aquella podría funcionar entonces en base a órdenes, como el correo. Esto se oponía directamente al ethos de una economía de mercado que funciona en base de millones de señales que reflejen los deseos de consumidores y las reacciones de productores. Cuando se instituyó la política conocida como comunismo de guerra, después del final de la guerra civil, el mercado libre fue eliminado. Como resultado, la economía se detuvo.

En marzo de 1921, el gobierno corta las raciones de alimento a las ciudades importantes en un 30 por ciento. Se rebela entonces un grupo de marineros que había sido de los soportes más leales a la revolución bolchevique, en la base naval de Kronstadt cercana a Petrograd, y es eliminado sin piedad por las tropas al mando del mariscal Mikhail Tukhachevsky, que se convertiría en líder militar de Rusia y exterminador despiadado de la mayoría opuesta a los bolcheviques (y sería el mismo víctima de las purgas de Stalin en 1937). Al mismo tiempo se rebelan los campesinos que habían sufrido bajo un sistema de requisición, porque en ausencia de un mercado les sacaban los granos que ellos mismos habían cosechado a menudo sin dejarles lo suficiente como para comer, poniendo así en marcha un levantamiento masivo de los campesinos con centro en Tambov.

Lenin, preocupado seriamente, exige los métodos más brutales para suprimir la rebelión. Esos métodos incluían matar al hijo mayor en cualquier familia que se conociera haber tenido contacto con los insurrectos, y atacar a los mismos en sus reductos del bosque con gas venenoso. Éste fue el primer uso de gas venenoso contra una población civil, y fue exitoso. La rebelión de los paisanos fue eliminada. Pero las condiciones que la habían provocado causaron un colapso masivo en la actividad agrícola, y la subsiguiente hambruna en grandes partes de Rusia y de Ucrania. Fue solamente la oportuna ayuda americana que previno una catástrofe que podría haber sido incluso mayor. No obstante, se estima que murieron del hambre 5 millones de personas.

En los años que siguieron, los líderes comunistas llegaron a entender que si continuaban con sus políticas insanas, iban a convertir al país en incapaz de hacer cualquier cosa. Instituyeron entonces lo que se conoció como la Nueva Política Económica (NEP), que permitió a la población masivamente campesina de Rusia existir en condiciones más o menos de mercado libre. Hubo requisiciones por parte del gobierno, pero se permitió a los campesinos levantar su propio alimento, a comerciar entre ellos mismos y a vender al gobierno o a las ciudades; y el país comenzó a recuperarse. Pero esto fue tan solo una breve tregua mientras el régimen se preparaba para el “round” siguiente en la guerra contra su propia población.

En los últimos años de la década de 1920, la dirección estalinista decidió que había llegado el tiempo de colectivizar la agricultura en Rusia. Después de todo, si la gente es libre de disponer de sus productos y decidir cuánto se va a vender, ella puede también rechazar la venta de sus propios productos. Al mismo tiempo, Stalin estaba convencido de que la guerra estaba por llegar y al mismo tiempo impaciente para construir la base industrial de la Unión Soviética. Y no había recursos para hacerlo. La única manera era tomar el grano del campo, exportarlo para obtener moneda fuerte, y utilizar esa moneda fuerte para comprar las maquinarias.

El primer paso en el sometimiento del campesinado se llamó “deskulakización”. Identificaron a millones de personas como “kulaks” (en ruso kulak significa puño). La propaganda soviética los acusó de ser los explotadores del campo. De hecho, eran simplemente los campesinos más progresistas y más industriosos. Un kulak era alguien que quizás tenía dos vacas en lugar de una. Durante esos años, el NKVD fue inundado con cartas de los funcionarios del partido que preguntaban cómo hacer para identificar a un kulak. Y nunca había una definición exacta. Redondearon para arriba y deportaron a cualquier persona que se oponía a la colectivización, que vivía un poco mejor, o que tenía un poco más de conciencia política, enviándolas a menudo a las áreas deshabitadas de Siberia y de Asia central, donde la tasa de mortalidad fue horrible. Al mismo tiempo, la “deskulakización” aterrorizó al resto de los campesinos, los que acordaron entonces incorporarse a las granjas colectivas.

Pero este no fue el final del horror. El gobierno aumentó sus demandas a las granjas colectivas nuevamente formadas para poder vender el grano al exterior para apoyar al financiamiento de la industrialización. Si el gobierno tomaba el 15 por ciento de la cosecha bajo la NEP, en los primeros años de “deskulakización” esta cifra se elevó al 30–35 por ciento. Para 1932 llegaron hasta el 40 por ciento, lo que no dejaba virtualmente nada para la población rural. Los campesinos se defendieron robando y saboteando el proceso de secuestro de los granos, y el Politburó decidió forzarlos a la hambruna para someterlos.

El campo llegó a ser un inmenso campo de exterminio. No se permitió a los campesinos salir de sus aldeas. Las ciudades se convirtieron en zona prohibida, las estaciones ferroviarias fueron protegidas, y los campesinos fueron dejados sin alimento. En 1932-33, Ucrania pero también parte de Rusia, del valle de Volga, y Kazakstan, las áreas donde había sido más grande la resistencia a las requisiciones del grano bolchevique en los años 20, fueron la escena de una hambruna provocada artificialmente. La Unión Soviética y Ucrania levantaron suficiente grano que exportar y alimentar a la población, pero no en la escala que el gobierno demandaba.

Fue uno de los grandes crímenes menos difundidos del siglo XX, y todavía sigue siendo el singular crimen más grande del régimen soviético, que trágicamente logró su propósito. Probablemente 6 a 7 millones de personas murieron de hambre en condiciones que desafían toda descripción. La gente recurrió al canibalismo. Toda resistencia fue rota. De allí en adelante, el gobierno soviético no tuvo que preocuparse por negociar con campesinos o satisfacer sus necesidades. Y aunque las provisiones y la producción se desplomaron, el régimen controló la producción existente. Sólo unos pocos libros describen esto, notablemente Ejecución por el Hambre: El Holocausto escondido (1987), de Miron Dolot, sobreviviente ucraniano al hambre, y Cosecha de Penas de Robert Conquest (1986).

El régimen entonces comenzó a girar sobre sí mismo. El proceso de destruir la última base de la resistencia social potencial, el campesinado, había hecho probar a los líderes el sabor de la sangre y Stalin se convenció que podría cometer las atrocidades a una escala masiva. Al mismo tiempo, esto hizo a Stalin y a las personas de su entorno todavía menos dispuestas a tolerar el desacuerdo dentro del partido. Hasta este momento, había cierta capacidad limitada de discrepar dentro del partido. Hasta este momento, había alguna posibilidad limitada para no estar de acuerdo dentro del partido. Esa área de “discurso tolerado” llegó a ser más y más estrecha.

El descontento con Stalin comenzó a subir en los círculos del partido, sin embargo, en parte a causa del hambre. En 1934 el congreso del partido, congreso “de los vencedores” había signos de que el líder de partido en Leningrado ganaba apoyo. Esto preocupó mucho a Stalin, que llegó a convencerse de la necesidad de eliminar a esas personas que habían hecho la revolución, pero que tenían alguna tradición en pensar por sí mismos y que potencialmente podrían oponerse a sus reglas.

El resultado fue lo que llegó a ser conocido como el Gran Terror. Stalin estableció un control total sobre la policía secreta, que mandó cuotas para cada región con el número de personas a ser matadas como contrarrevolucionarios o detenidos y mandados a campos de trabajos forzados. Ahora se expuso a la población general a la parte del horror que se había desatado en el campo. Las camionetas negras viajaban por las calles de noche, descargando oficiales del NKVD que llevaban botas especiales con clavos. El sonido de pasos con esos clavos significaba que alguien iba a ser detenido. Las personas permanecían levantadas esperando escuchar toda la noche los clavos y el sonido del ascensor para ver en que piso paraba. Ellos oirían los golpes en las puertas seguidos por la búsqueda de un apartamento. La víctima sería detenida delante de su esposa e hijos. Los niños deberían despedirse, para nunca más ver a esa persona.

Por supuesto, la idea del régimen era erradicar toda oposición. La manera de hacerlo fue generar denuncias, como durante la inquisición española. ¿Alguien decía una palabra desleal, contaba un chiste, tenía un pariente extranjero, había viajado al exterior, estaba asociada con alguien que había sido arrestado? ¿Alguien había omitido denunciar a alguien que había sido arrestado?. Una mujer que estaba en Moscú durante esos años me dijo que si un extranjero se acercaba en la calle, la gente se dispersaba como ratones, asustados incluso de ser vistos hablando con un extranjero. En sus memorias, un ruso relataba cómo un día su profesor de las matemáticas, que tenía un nombre lituano, no asistió a dar la clase. Otro profesor tomó el control de la clase, que nunca supo lo qué le había sucedido al profesor anterior. Cincuenta años más tarde, cuando las listas de los nombres de los que habían sido abatidos comenzaron a ser publicadas en San Petersburgo, encontró el nombre del profesor. Finalmente entendió lo qué le había sucedido.

Las personas desaparecían y nadie osaba decir una palabra, o preguntar, o aún mostrar la menor simpatía. Los cargos usuales eran ser contrarrevolucionario o realizar actividades de terrorista, y los periódicos estaban repletos de pretendidas “confesiones”. El efecto contagioso del terror era tal que cuando un individuo era detenido, toda su propia fábrica u oficina demandaría unánimemente que fuese ejecutado despiadadamente. Los que asistieron las reuniones donde se hicieron tales demandas a menudo tenían temor de ser los próximos, en caso de no sostener las demandas de viva voz. En esos años, era un acto de valor supremo ayudar a un miembro de la familia de una persona que había sido detenida.

En tiempos en que el gran terror culminó, 800.000 personas habían sido fusiladas. Otras 800.000 fueron detenidas y fueron mandadas a campos de trabajos forzados donde casi ninguno de ellos sobrevivió. Con toda la oposición potencial, intelectual o política aplastada, el terror finalmente disminuyó, en parte porque aún incluso con la imaginación fértil del NKVD, no había casi nadie a detener por motivos políticos. Pero los arrestos continuaron con otros argumentos. El régimen estaba basado en el trabajo de esclavos. El sistema soviético era todavía ineficaz, y necesitaba esclavos todavía.

Durante la Segunda Guerra Mundial varias nacionalidades fueron acusadas de deslealtad y deportadas a campos de trabajo forzado. Los chechenios, los Ingushy, los Kalmyks, los alemanes del Volga. Cuando prisioneros de guerra y civiles soviéticos que habían sido deportados a Alemania y utilizados como trabajo de esclavos volvían a casa, muchos de ellos eran detenidos y mandados a los campos. Así, después de la Segunda Guerra Mundial, aunque el número de las muertes había disminuido, todavía había 5 millones de personas en varias formas de confinamiento: campos de trabajos forzados, las prisiones, y el exilio. Este sólo comenzó a cambiar con la muerte de Stalin en 1953.

Y aunque Khrushchev había sido un participante activo en las purgas mientras estas ocurrían, a tal punto de seleccionar personalmente a sus subordinados leales para la muerte, tomó la iniciativa de liberar a los presos. Millones de personas fueron liberadas de los campos y vueltas a sus casas. En 1956, después de destruir los archivos que mostraban su propia participación, Khrushchev denunció los crímenes de Stalin.

Bajo Khrushchev, una nueva situación se produjo. La gente comenzó a perder algo de su miedo y a ganar confianza en que si no estaban vinculados a la actividad política, estaban seguros de la policía secreta. Pero al mismo tiempo su mentalidad había sido cambiada. Un amigo en Rusia me la describía así: “Si usted toma una manada de animales y mata a uno de cada diez delante de todos los demás, usted no tiene que continuar con la matanza para conseguirlos ir en la dirección deseada. Todo lo que usted tiene que hacer es restallar el látigo”.

El moderno sistema soviético del post estalinismo había sido formado. De este punto en adelante, lo que engendró la obediencia fue la memoria del terror transmitida de padre a hijo. El régimen también, sin embargo, dependía de un sistema de represión que se podría aplicar a los que no se sometieran pasivamente. Este sistema consistió en tres partes: la represión en el lugar de trabajo, el encarcelamiento en campos de trabajo forzado políticos, y el confinamiento en los hospitales psiquiátricos.

La parte más importante fue aparentemente la más inocua: la represión de los “colectivos.” En la Unión Soviética, no había empresa privada. Todos medios de la producción eran controlados por el estado. Cualquiera fuese su trabajo, usted trabajaba para el gobierno. En cada “colectivo” había una organización del partido. Por ejemplo, usted no podía formar una asociación de pescadores, o de coleccionistas de sellos, sin ser controlado por el gobierno y tener su propia organización del partido.

El partido fue centralizado y fue dominado en cada nivel por personas comprometidas exclusivamente en llevar a cabo los dictados del Comité Central, que era dominado por el Politburó. Existía una oportunidad pequeña para las actividades y el pensamiento de la oposición. El sistema comenzó a trabajar sobre los instintos humanos básicos: el deseo de no pensar, de hacer lo que se le dice a uno, de a volver a la dependencia de la niñez, de identificarse con el poder, de canalizarse agresivamente hacia un mundo exterior que cabe suponerse hostil, para sentirse que uno mismo es parte de un movimiento, de la vanguardia de la parte culta de la humanidad contra el que la parte ignorante y retrógrada de la humanidad complotaba constantemente.

Con este trasfondo, si alguien mostraba el signo más leve de resistencia, era relativamente fácil que esa persona fuera neutralizada. La KGB sería informada por la organización del partido, y ellos determinarían qué pasos tomar. El pensador libre podría ser degradado o podría ser despedido y dejado sin ninguna otra elección que no fuera sobrevivir mediante trabajos manuales. Si este tipo de represión no funcionaba, el próximo paso era sentenciar al disidente a un tiempo en un campo de trabajos forzados o ponerlo en un hospital psiquiátrico.

En 1965, Yuli Daniel y Andrei Sinyavsky, que habían publicado libros en el exterior, fueron puestos en prisión por agitación anti-soviética. El espectáculo medieval de encarcelar a personas por lo que ellos habían escrito, llamaron sin embargo, la atención mundial. Los primeros intelectuales rusos encontraron el valor para protestar. Muchos de ellos fueron detenidos, y otros intelectuales firmaron peticiones en su defensa. Éste fue el primer movimiento de protesta en décadas del libremente, y fue seguido por protestas sobre la invasión de Checoslovaquia y luego por las actividades conectadas con la firma de los acuerdos de Helsinki en 1975, por los que la Unión Soviética prometió respetar los derechos humanos a cambio de la aprobación occidental al statu-quo territorial en Europa. Por supuesto que el régimen no tenía la más leve intención de honrar este compromiso, pero el mismo hecho les brindó a los disidentes una manera de desafiar el régimen. Formaron grupos independientes para controlar el cumplimiento, lo que puso al gobierno en una posición embarazosa. No se podía detener a estas personas por controlar su conformidad, así que por un par de años acosaron a los disidentes o les permitieron emigrar, antes de empezar los arrestos de masa en 1980.

Los disidentes eran internados en campos de trabajos forzados especiales. Comparando con la era de Stalin, no había muchos presos políticos, quizás un par de cientos, y en casi todos casos ellos eran encarcelados por escribir y circular información veraz. Este material de los disidentes fue publicado por ellos y así llegó a ser conocido como “samizdat”, y producido con centenares de máquinas de escribir en el papel de cáscaras de cebolla con numerosas copias con papel carbónico. El contenido era a menudo información sobre presos políticos, peticiones, protestas, literatura prohibida, todo lo que era censurado. La máquina de samizdat era ineficaz para los estándares de hoy. Pero una vez que empezó a funcionar, produjo una cantidad asombrosa de material.

El régimen combatió a los disidentes, buscando conseguir hacerlos admitir el error en sus medios empleados en los campos de trabajos forzados, donde las personas eran torturadas psicológicamente y físicamente, y también llevarlos a la confesión pública, sobre todo en la televisión, que ellos eran leales ciudadanos soviéticos que habían sido engañados. Muy pocos sucumbieron a la presión, pero sucedió.

Otra categoría de los disidentes decidió no desafiar al régimen, como lo hacían los disidentes democráticos, pero demostrar implícitamente con sus acciones que el régimen era un ejemplo de dictadura totalitaria, intentando cruzar la frontera de Finlandia o alternativamente tomando las promesas del régimen seriamente y exigiéndole sus derechos. Para tales personas, primero había evaluaciones psiquiátricas, después hospitales psiquiátricos y luego drogas para la modificación del comportamiento, el equivalente del sitio 101 del 1984 de George Orwell’s, el lugar donde lo sujetaban a lo que uno más temía.

De esta manera, el sistema de la represión funcionó hasta el acceso al poder de Gorbachev y el principio de la perestroika. El control total sobre la información y la tentativa de imponer la ideología fueron abandonados. Los presos fueron liberados. Éstos fueron cambios revolucionarios, y, como resultado de ellos, la Unión Soviética se derrumbó. Pero los hábitos formados en la mente por la represión continúan existiendo y amenazan las perspectivas de la libertad en la Rusia post soviética.

Rusia está plagada hoy de una carencia de respecto por la ley y la vida humana y una falta de comprensión de la democracia. Éste es el obstáculo principal para crear un futuro mejor. Donde un individuo no siente ninguna protección y donde puede en todo momento convertirse en una víctima, busca inevitable la protección en un sistema autoritario.

¿ Se aprenderán las lecciones?

(*)traducido al español por Pablo López Herrera del boletín de noticias del fondo de FPRI de Marvin Wachman para la educación internacional - Junio de 2007 - Vol. 12. No. 17 -
www.fpri.org.

David Satter es Senior Fellow del Hudson Institute, Investigador de la Hoover Institution y autor de “La Edad del Delirio: El Descenso y la Caída de la Unión Soviética” ( Yale 2001) y “La Oscuridad al amanecer: La Subida del Estado Criminal ruso” (Yale, 2004). Este ensayo está basado en su presentación: “Vivir sin libertad: una historia para maestros” patrocinada por el fondo del FPRI y Marvin Wachman para la Educación Internacional, 5 y 6 de mayo de 2007

martes, mayo 22, 2007

Entender la revolución


La revolución es el opio de los intelectuales.
Jean-François Somcynski

¿Qué es una revolución?

A medida que avanza la historia del hombre y llegados a una altura del conocimiento y de la experimentación de múltiples formas de organización social, desde el clan y la tribu hasta la democracia y el comunismo, debería el hombre estar en condiciones de extraer conclusiones para elegir una dirección determinada y poner los medios para avanzar resueltamente. Como mínimo, deberíamos claramente saber hacia donde no ir y por que razones.

Las sociedades, en el mar de la historia, del mismo modo en que los barcos aceptan las leyes físicas y las hacen jugar a su favor en su diseño, sistema de propulsión , y forma de acomodar la carga, deberían estar en condiciones de conocer y aceptar las leyes impresas en la naturaleza humana y hacerlas jugar a su favor. Sin embargo, no solamente esto no es así sino que las ignoran o se llega a negar su misma existencia.

A nadie se le ocurriría pensar en navegar con el palo mayor y el velamen sumergido, y la quilla al viento. Menos se le ocurriría afirmar que es la mejor y mas eficiente manera de navegar. De hecho, los cascos y la forma de las cubiertas se diseñan de tal modo que al producirse una vuelta de campana, el propio barco tienda a recuperar la vertical y ponerse derecho. Y logrará hacerlo o no. Pero lo que a nadie se le ocurrirá es intentar continuar la navegación invertido.

Una revolución, es la sociedad dando una vuelta de campana. Y los mismos hombres que no se animarían a plantear la hipótesis de una supuesta normalidad en navegar con un barco o un avión invertidos, han sido capaces de diseñar, proponer y llevar a cabo formas de organización social "revolucionarias", contrarias a la naturaleza humana.

Y lo siguen haciendo, luego de transcurrido el siglo que mayor cantidad de víctimas y destrucción ha producido, siguiendo la fantasía utópica de vivir la revolución.

De allí la importancia del conocimiento de las revoluciones en la historia, para analizar las diferentes formas en las que el hombre ha pretendido dar vuelta a la organización social y los resultados y catástrofes acaecidos cuando ha tenido "éxito" al hacerlo. Resulta prácticamente útil e instructivo, en estos tiempos de convulsiones de una profundidad y amplitud como nunca se dieran, echar una mirada a la historia para poder analizar con la mayor perspectiva posible las transformaciones que se siguen produciendo en nuestro propio país y en el mundo.

La revolución en la historia

Me sirvió prácticamente para estas reflexiones un libro de Martín Malia (**)publicado recientemente. El autor, fue profesor en la Universidad de Berkeley, California, desde 1958 hasta 1991. Luego de escribir varios libros sobre su especialidad: Rusia, dejó antes de morir en noviembre de 2004 una obra que fue editada en 2006 por Terence Emmons , profesora emérita de la Universidad de Stanford, con el nombre de "Locomotoras de la historia – las revoluciones y la realización del mundo moderno" (***).

Sostiene Malia con razón que las revoluciones tienen sus raíces en la historia europea y que tienen características comunes. Que son momentos mas o menos largos que forman parte de procesos nacionales e internacionales. Y que estos procesos se han ido radicalizando desde el siglo XV hasta el XX, con énfasis es Francia en 1789 y en Rusia en 1917. Sostiene que lo que hizo única a la revolución de octubre fue que la ideología determinó la estructura política (hegemonía del partido), la estructura política determinó el orden económico, y no hubo "sociedad civil" independiente, quedando todo subordinado a los objetivos y al control del partido, y estando a su vez el todo justificado por la construcción y la defensa del socialismo. Este modelo posibilitó el "congelamiento" de la historia y la eliminación de la libertad desde 1917 hasta 1989-91.

Malia sostiene que el caso ruso "es también la culminación lógica aunque extrema de la larga tradición revolucionaria de la civilización europea como un todo". Y hace siete consideraciones:

1. La revolución es un fenómeno europeo en su origen.
2. La revolución debe ser estudiada más bien históricamente que estructuralmente o "transculturalmente".
3. La revolución occidental es en primer instancia una transformación política e ideológica –no social- que comienza en Europa con la redefinición de la esfera de lo espiritual; esto es, con la herejía. En este sentido, Malia menciona y estudia los casos de la Bohemia hussita 1415-1436, la Alemania luterana 1517-1555, la Francia hugonote 1559-1598 y la revuelta holandesa 1566-1609.
4. Los conflictos sociales son causa necesaria pero no suficiente de una revolución mayor. Para que esta suceda, debe existir el marco de un "estado unitario" que focalice todas las formas de protesta política, social, o de otras clases en un único conjunto de instituciones. Esta focalización en la transformación de las estructuras del estado, y el concomitante desafío a la legitimidad estatal existente, es lo que da a una revolución general su carácter de explosivo y su naturaleza político-ideológica.
5. Una "gran revolución" europea, es una revuelta generalizada contra el Viejo Régimen, particularmente contra el de las dos espadas: secular o temporal y espiritual; y contra el de los tres órdenes: de los que rezan, de los que luchan y de los que trabajan.
6. Cada revolución aprende de la experiencia de su predecesora, y sube una escala el "modelo" hacia un nivel más extremo de radicalización.
7. La tradición revolucionaria occidental se fue desplazando en los contenidos desde la primacía de las libertades políticas hacia la eliminación de las desigualdades sociales; en las formas desde una relativa moderación hasta el extremismo; y geográficamente desde los países del Atlántico occidental hacia el este en dirección a Prusia, Austria y Rusia, para luego de su corporización en Rusia expandirse en el siglo XX al resto del "tercer mundo" haciendo del siglo el lugar histórico de la revolución en la historia del mundo.

El método utilizado por Malia compara casos desde la misma cultura y contiguos en el tiempo, generalizando de algún modo la visión del impulso democrático hacia delante y hacia atrás en la historia, ampliando de algún modo la visión de Tocqueville, y aplicando la sensibilidad de Weber a los problemas tratados por aquel respecto del rol social de la Cristiandad.

Esto "significa ligar el contenido doctrinal de la doctrina de la Cristiandad y su estructura institucional a los procesos políticos y sociales de la "escalada" democrática. Para ello es necesario ir de nuevo al punto de partida de Tocqueville en el año 1000, y relacionar la teología y la eclesiologia con el feudalismo y los sucesos tempranos del Antiguo Régimen, esfuerzo que por supuesto no intentó el mismo Weber". En esta perspectiva, el radicalismo europeo se fue moviendo desde la sedición religiosa contra la Iglesia en épocas en que aún no existían los estados, para ir escalando desde la sedición religiosa a la política y luego a la revolución abierta. Luego de las revoluciones políticas de los siglos XVII y XVIII se pasó al milenarismo científico de la revolución social del siglo XX.

Sostiene Malia que después de haber sido un problema de la "historia política" en el siglo XIX y un problema de la "historia social" en el siglo XX, "se ha vuelto claro ahora que la revolución debe ser considerada en primera instancia un problema de la "historia de las ideas" ... porque la historiografía revela que los contenidos políticos y sociales de los diferentes casos estudiados han sido fundamentalmente moldeados por ideas".

En efecto. Entre las conclusiones a las que arriba Malia, una es que "una gran revolución no es esencialmente un fenómeno socioeconómico, sino uno del tipo político constitucional y cultural-ideológico. En otras palabras, ese tipo de revolución no delimita la transición de un modo de producción a otro - como por ejemplo de uno feudal a otro burgués - o de una ola de desarrollo económico a otra ola - como por ejemplo de una mercantil a otra capitalista o de una tradicional a otra moderna - aunque ese tipo de transformaciones están de algún modo involucradas en una revolución. Sin embargo, una gran revolución es esencialmente la crisis general de la totalidad de un sistema nacional".

Las revoluciones "apropiadamente descriptas como guerras internas", "reordenan las coordenadas de la legitimidad en la res publica, sellan el final de antiguos regímenes e inauguran nuevos órdenes, y marcan el pivote de una era a otra". Como las guerras, las revoluciones "precipitan la competencia política en violencia abierta, legitimando de esta manera métodos que normalmente son la antítesis de la existencia civilizada. Y los momentos revolucionarios fundadores ... fueron todos actos violentos presagio de una coerción continua".

Malia repasa, analiza y critica diversos estudios acerca de la revolución, deteniéndose en los análisis de Crane Buton, Charles Tilly, Banington Moore, Theda Skopol y Georges Lefebvre, y resaltando los aportes de los análisis de Tocqueville y Weber. De este último rescata particularmente que "la cultura, y en particular la religión, es la primera base de la unicidad europea". Su análisis ayuda a relacionar personajes, acontecimientos, procesos históricos, y sobre todo la importancia, la fuerza y el impacto de la lucha de las ideas.

El muro cayó, la revolución continúa

Lejos de ser la revolución un objeto de estudio o análisis meramente académico, sobre todo a partir de la "caída" del imperio soviético, la expansión geográfica hacia China, Corea, Vietnam, Camboya, Cuba, Nicaragua, etc. nos muestran que está lejos de haberse extinguido del curso de la historia. El entusiasmo de Chávez en Venezuela (****) y de Morales en Bolivia, aplicados en destruir la sociedad democrática para reemplazarla por un "socialismo del siglo XXI" así lo muestran.

El avance más importante y más difícil de revertir quizás sea el de la revolución cultural, consistente en el abandono paulatino de los fundamentos de la sociedad occidental, y su reemplazo por un sistema de valores invertidos en los que el velamen queda sumergido, la quilla al viento, y la humanidad encerrada en el casco.

Esto se percibe claramente si se pasa del análisis de Martín Malia a la visión desarrollada desde la cárcel por Gramsci, no mencionado en el libro de Malia sobre la revolución.

Gramsci de algún modo "actualiza" el marxismo leninismo clásico desarrollando sus teorías sobre la "hegemonía cultural", que lleva al dominio del hombre no solo mediante la fuerza, sino a través del consentimiento. Así como para Lenin la revolución cultural y la reforma intelectual y moral de las masas sucede luego de conquistado el poder, para Gramsci sucede antes, y se transforman primero las conciencias para luego tomar el poder. De este modo, la fuerza pasa no solo a través de los partidos y movimientos revolucionarios, sino también a través de las organizaciones populares, "que representan como las "trincheras" y las fortificaciones permanentes de la guerra de posiciones". (Cuadernos, III)

Más allá de convertir al gramscismo en tema específico de análisis, queda claro que para los cultores de la revolución el principal problema pasa a ser la revolución en las creencias, y la demolición de un orden creado a lo largo de los siglos sobre la sólida base judeo cristiana que se fundió con lo mejor de la herencia intelectual griega e institucional romana para formar lo que fue el mundo occidental.

Desconstruyendo la religión, las instituciones, el orden jurídico, las costumbres, la familia, se habrá dominado el corazón del hombre. Y dominado el corazón del hombre, la revolución habrá ganado la guerra.

Luego de Gramsci, el proceso revolucionario continúa en lo que se denomina la "radicalización de la democracia" a través de la generación y capitalización de los conflictos llevados a cabo mediante reivindicaciones diversas, movimientos populares de masas, asambleas y diversos organismos, y a través de la constitución de redes globalizadas que internacionalizan los conflictos y logran el poder desde adentro y desde afuera de los propios países. Cuando los contornos de la república se desdibujan, cuando la democracia se vacía de contenido, cuando se vacían las instituciones, se está en presencia de victorias de la revolución. Cuando a una demanda antinatural como la solicitud el cambio de sexo de una mujer nacida con todos los atributos de mujer, la sociedad responde con una operación de cirugía "estética" legalmente efectuada, se puede proceder a cambiar su sexo "legal" en el registro civil, se puede efectuar su "casamiento" con otra mujer, y se le permite que adopte un hijo como "padre", ("cada demanda genera un derecho y el estado tiene la obligación de satisfacerla", especialmente si proviene de la "comunidad" gay-lesbica-travesti-transexual-bisexual-intersexual ), también se está en presencia de victorias de la revolución.

La violencia, y aún la violencia extrema a veces solo es necesaria en el momento de la toma completa del poder, pero es mucho mas fácil ir demoliendo al adversario en una lucha en la que ni el mismo sabe contra quién está luchando ni quienes son sus verdaderos aliados y sus verdaderos enemigos. Una lucha en la que el mismo se desarma; abandona sus "trincheras", y entrega sus "fortificaciones" en una retirada continua y desordenada.

No alcanza para enfrentar semejante desafío un mero análisis pragmático de la economía y de la política. Hay que entender el fenómeno de la revolución, que va mucho más allá de las explosiones históricas que son las que mas impresionan y llaman la atención. La memoria de mas de cien millones de víctimas que perdieron la vida en el siglo XX deberían pesar en nuestras consciencias.

En la medida en que el hombre occidental -que son de hecho cientos de millones de personas- vaya perdiendo sus principios y convicciones milenarias, no sepa porqué vive, no esté seguro acerca de la esencia del matrimonio y de la familia, no asuma la educación como responsabilidad que los padres no pueden delegar al estado, no tenga consciencia de sus responsabilidades morales y cívicas, no se plantee con seriedad el fin del uso de su propia libertad, habrá debilitado y abandonado sus "trincheras" y sus "fortificaciones". En síntesis, habrá perdido la guerra, en el marco de una paz aparente y de una violencia esterilizada.

Frente a este panorama tampoco alcanza la llamada « contrarevolución », puesto que un tipo de sociedad no se define existencialmente en contraposición a otro. De allí la necesidad de volver una y otra vez sobre aquellos aspectos constitutivos de identidad que están siendo erosionados. Los principios y valores que inspiraron nuestra Constitución de 1853 siguen siendo válidos. La verdad existe y puede ser alcanzada por la recta razón. El bién común puede ser definido. La naturaleza humana no es moldeable como la masilla y cuando no se respeta su esencia las consecuencias se dejan ver rapidamente.

Pese a todo lo expuesto, un futuro mejor es posible. Sólo requiere el desarrollo de una visión adaptada a las necesidades de la época, y estar dispuesto a pagar el precio que implica ir detrás de ella. Es un problema a resolver. Un desafío urgente que debe ser asumido, so pena de dejar avanzar aún más el fermento revolucionario, y sufrir las consecuencias, o aún evitándolas para nosotros mismos, dejarles un mundo peor a quienes nos sucedan.

(*) http://ar.f528.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=plopezherrera@gmail.com
(**)Malia obtuvo su licenciatura en francés de Universidad Yale en 1944 y un Master y Doctorado en Filosofía en historia de la Universidad de Harvard en 1947 y 1951. Fue profesor de historia ayudante en Harvard a partir de 1954 hasta 1958 y ayudante especial para adquisiciones de libros rusos en la Biblioteca de Congreso en Washington, D.C., antes de afiliarse a la facultad de Berkeley UC en 1958. Los trabajos principales de Malia incluyen "Rusia bajo Ojos Occidentales," (1990), que la Revisión de Libros del New York Times llamó "el libro más profundo publicado en cualquier lengua hasta ahora sobre el lugar de Rusia en la historia intelectual y política europea." Sus otros trabajos incluyen "la Tragedia soviética: una Historia del Socialismo en Rusia, 1917-1991" (1994) "y Alexander Herzen y el Nacimiento de Socialismo ruso 1812-1855" (1961), considerado como una obra maestra. Carlos Semprún dirá de el: " Malia fue anticomunista, y por lo tanto antimarxista, como Dios manda, o sea, en nombre de la libertad y de la democracia".(***) History's Locomotives, Revolutions and the making of the modern world, por Martin Milia, Yale University Press, 2006
(****) "Durante el programa semanal Aló Presidente, el pasado domingo 22 de abril, el Presidente Hugo Chávez invitó a los venezolanos a estudiar los escritos del revolucionario ruso León Trotsky, y especialmente lo expresado por éste en el folleto El Programa de Transición, programa de acción elaborado por Trotsky y aprobado en el Congreso Fundacional de la Cuarta Internacional en 1938 en Chile, el cual es una de las bases fundamentales de la corriente trotskista." : "Bueno, aquí están dadas las condiciones, yo creo que ese pensamiento o esa reflexión de Trotsky es útil para el momento que estamos viviendo, aquí las condiciones están dadas, en Venezuela y en América Latina. No me voy a meter con Europa en este momento, ni con Asia. Ahí hay otras realidades, otros tiempos, otras dinámicas, pero en América Latina están dadas las condiciones, y en Venezuela pero por supuesto, para hacer una verdadera revolución."

viernes, mayo 04, 2007

Esperando el tsunami, o el temor de la ingobernabilidad


No los une el amor ni los unirá el espanto.


Desde mucho tiempo atrás hay quienes repiten en nuestro país que lo mejor es enemigo de lo bueno, y que la política es el arte de lo posible. Esas meras y repetidas auto justificaciones de opciones por males menores, alimentadas muchas veces por un pragmatismo barato, van transformando de a poco a esos males menores en un gran mal mayor.

Los resultados de la utilización de esos criterios saltan a la vista día tras día y hora tras hora, mientras nos deslizamos por la pendiente que nos lleva a un nuevo abismo que nos empeñamos en disimular o negar.

Repitiendo hasta el hartazgo frases tipo “la Argentina siempre fue así” o “los países no se suicidan” o “cada x años acá hay una crisis y hay que actuar teniendo en cuenta ese destino ineluctable”, seguimos viviendo nuestras vidas esquivando la responsabilidad de hacer algo mejor que lo que está a la vista. Por sus obras los conoceréis ... y nos conocerán.

Mientras tanto, la idea de la búsqueda de la verdad, del conocimiento y del bien común como guías del pensamiento y de la acción política parecen ir quedado en el olvido.

La sociedad humana se desliza siempre por un eje que tiene dos extremos: en uno esta la organización y el orden y en el otro la anarquía y el caos. La cohesión de los grupos hacia uno u otro extremo se realiza a partir de los criterios de conducta individual y social que adapten los dirigentes político-sociales.

En una sociedad totalitaria, la cohesión está dada por la fuerza bruta. En una sociedad de hombres libres y civilizados, la cohesión la da recta razón, la virtud y la fuerza de la ley y de las instituciones. En una sociedad de cobardes, la cohesión la da el temor y el pragmatismo. Pero es esta última una cohesión débil, sin dirección precisa y egoísta. “¡No tengáis miedo!” (suenan todavía para nosotros las palabras de Juan Pablo II) ...

Quién conozca aún someramente la historia argentina, o simplemente haya vivido lo suficiente y contemplado la realidad sin anteojeras, coincidirá en que la coherencia social hace mucho que no está guiada por la recta razón. Ni siquiera quienes están del mismo bando se animan a plantear rectamente entre sí los criterios básicos de una asociación política.

Menos aún está guiada la coherencia social por la virtud, palabra que carece de significado para la mayoría de la dirigencia, tanto en el orden político como probablemente también para muchos en el orden personal. Si fuéramos de otra forma, otra sería la realidad. Y de lo que se trata es de ser, no de parecer.

Sea que cada uno de nosotros, como persona, empresa o sector de la actividad humana dependamos del estado o de nuestro propio accionar privado, todos tememos perder nuestros logros, nuestro patrimonio, nuestros privilegios o nuestra ubicación social, haya sido éstos logrados a costa de un trabajo honesto o deshonesto.

¿Y qué puede salir de éstas, nuestras filas, de una derecha que ni se anima ni a pensarse y mucho menos a definirse a definirse como tal, cada vez mas mezcla de Museta y de Mimí?. Solo se ven pensamientos de arrabal y mezquinas luchas por posicionamientos atrás de ideas que en muchos casos se saben incompatibles desde el vamos por personajes de conductas personales muy diferentes, No nos une el amor ni nos unirá el espanto. Y “al arrullo funeral de un bandoneón” nos estamos muriendo ... ¡Ay Argentina, como dueles! ...

La dirigencia real, que no sale en los diarios todos los días, está cohesionada meramente por el prudente temor a la ingobernabilidad. Y aunque no lo digamos, todos estamos esperando el próximo tsunami, preparándonos individualmente para estar lo mas lejos posible de la onda de choque o para que esta nos provoque el menor daño posible.

Nos debatimos entre una mediocridad asfixiante y una telaraña totalitaria que nos asfixia de a poco. Y “mientras nos matamos difiriendo la vida para otro momento, el verdadero deber, en las sombras, espera a la voluntad” (**).

(*) Miembro del Consejo Consultivo de Atlas 1853 - plopezherrera@gmail.com
(**) Sully Prudhomme (1839-1907)

miércoles, marzo 21, 2007

Política de precios, razones de un fracaso


Y si hay algo que muestra que “el rey está desnudo” es su fracaso con la política de precios. Aunque la pulmonía caerá sobre el sufrido país y no sobre el mismo ... Si no fuera descortés dirigirse al presidente en términos familiares, uno se sentiría tentado de decirle algo como “¡niño, deja ya de jugar con la pelota!”.

Tiene éxito Kirchner en hacerle pensar a la población que manejan la economía Moreno y Miceli cuando en realidad es el mismo presidente-ministro quién está a cargo. Cuando se observa en estos días el al secretario intentando que la merluza no supere los $ 10, mientras simultáneamente está en las pescaderías a $ 15, se constata la inutilidad de las llamadas a la madrugada del secretario, de las vejaciones a empresarios y funcionarios de empresas privadas y de las “visitas” impositivas. En los corrillos del medio empresario, ya es una capitis diminutio no haber tenido algún tipo de contacto con el secretario, y no poder lucirse entre colegas con algún detalle escatológico de las entrevistas mantenidas.

Con fines demagógicos y electoralistas, el presidente-ministro forzó mediante presiones indebidas convenios de precios. No funcionó. Aumentó la presión impidiendo o dificultando las exportaciones de los productos del agro. No funcionó. Aumentó retenciones y creó nuevos, arbitrarios e incomprensibles subsidios. No funcionó. Intervino en el mercado de Liniers, primero atacando los consignatarios y luego intentando que todo se vendiera por allí a precios arbitrarios. No funcionó. ¿Quién se acuerda ya de los intendentes convocados para controlar los precios locales? Tampoco funcionó.


Un sistema de precios distorsionados es injusto, e introduce distorsiones. El congelamiento de tarifas de servicios públicos no puede ser eterno. Esto hace inseguro al país y nada atractivo para las necesarias inversiones. Y como mínimo aumenta la rentabilidad requerida dado que es necesario acortar los plazos de recupero del capital en previsión de eventuales crisis, se produzcan estas o no. El propio responsable del gremio Luz y Fuerza acaba de reunirse con el presidente, previniéndole de la falta de inversiones en el sector energético necesaria para abastecer a la demanda, mientras le informaba que van por el 20 “y pico” por ciento de aumento de sueldos.

El “modelo argentino”

Resulta poco relevante intentar poner un nombre a ese conjunto de medidas que se insiste en llamar desde el gobierno, el “modelo argentino”. El correcto funcionamiento de cualquier sistema económico se basa en la confianza y en la posibilidad de prever lo previsible. Hasta ahora, los operadores económicos han confiado en el favorable “viento de cola” que viene de afuera, y prevén que se podrá por un tiempo mantener un tipo de cambio que les garantice una especie de convertibilidad de hecho en el orden de 3 a 1. Pero ninguna de ambas condiciones hacen al gobierno confiable y previsible a largo plazo, ni configuran un “modelo” digno de ese nombre.

Si el gobierno fuera estructuralmente solvente, acumularía las reservas que necesita sin necesidad de emitir deuda. Juan Carlos de Pablo explicaba en un artículo reciente (**) que “el superávit fiscal es de caja, está montado en un extraordinario aumento del gasto público y financiado con impuestos distorsivos”. Si el gobierno no cobrara impuestos distorsivos -en el zoológico fiscal- fácilmente entraría en déficit, con las consecuencias que en cadena derivarían de ese hecho.

El gobierno no es confiable

Para todos los operadores de la cadena agroalimentaria y exportadora el gobierno es no confiable, salvo para los que forman parte de los sectores libres de presión gubernamental que son acusados de quedarse con las diferencias entre los menores precios que reciben los productores y los precios al consumidor que no cesan de aumentar.

Si se clasificara a los agentes económicos en “prudentes”, “muy solventes y con capacidad de aguante”, “aprovechadores” , “pescadores especializados en aguas turbias”, “sufrientes damnificados”, “cobardes” y “traidores” se explicaría fácilmente la división de empresas, grupos económicos, y entidades gremiales empresarias frente a “Big Brother”.

La división empresaria, en la que todos terminan desconfiando de todos, es el caldo de cultivo ideal para que cada uno intente protegerse de acuerdo a su imaginación con aumentos preventivos, sobreprecios ocultos, operaciones en negro, cuotas extraordinarias, facturación de operaciones inexistentes o sobrevaluadas, etc. etc. Siempre fue así y siempre lo será, con Kirchner o sin Kirchner.

Los que pierden son la transparencia y los consumidores. A la larga, todos. Y lo que todos pueden prever y confiar, es que a cada nuevo episodio, el gobierno de Kirchner intentará redoblar la apuesta y apretar cada vez más en vez de relajar la presión.

INDEC, la frutilla del postre ...

A toda esta manipulación ineficaz, ineficiente y patoteril sobre los agentes económicos para controlar los precios, se le agrega la arbitraria y maleva intervención en el INDEC, que entre otros efectos elimina un parámetro de referencia esencial para medir la rentabilidad de cualquier inversión o emprendimiento. Un factor adicional que agrega desconfianza e incertidumbre, con el agravante que el propio gobierno pierde la valiosa referencia de los índices bien construidos. Es como si un navegante en el medio del mar, arrojara la única brújula de que dispone por la borda: suicida.

Todos los agentes económicos no pueden operar fluidamente con la permanente necesidad de especialistas que descifren la deformación de los índices para tomar decisiones de precios. Las grandes empresas los tienen, pero cuando los análisis se compliquen las decisiones de ajustes de precio comenzarán a incluir el “por las dudas” para cubrirse, con lo que se introducirán cada vez más deformaciones en un sistema cada vez mas proclive a salirse de control.

El INDEC medirá en adelante los precios acordados o congelados. Otro pequeño “premio” para el gobierno al reducir el ajuste de capital del 40 % de la deuda publica que ajusta por CER. De hecho, otro mini-default parcial de estos bonos: solapado, arbitrario, abusivo y no negociado. Hay quienes le restan importancia porque el impacto en las cuentas de este año no es enormemente significativo. Y para los “traders” no es dramático mientras el rendimiento de los bonos sea real en dólares y superior a otras alternativas de inversión, pero llorarán amargamente lo que hoy callan si las variables se mueven en un sentido desfavorable. Para inversores de fondos de inversión y eventuales jubilados con fondos de AFJP: pérdida seca, mientras se habla también sobre la posibilidad de fondear en parte el “Banco del Sur” con dinero de las AFJP ... La seguridad jurídica en todo esto, bien gracias.

Elevación de los salarios, mas nafta al fuego

La mezcla de menor inversión con alegres aumentos de salarios, que de hecho convalidarán entre un 15 y un 20 % de aumento del costo de vida, ejercerán a su vez presión adicional sobre los precios. Anticipándose, el presidente agrega otra deformación más: el aumento electoralista a favor del “pollo” Filmus de salarios a los docentes del 24 % mientras Moreno aprieta a los colegios privados para que no suban las cuotas. Resultado: aumento del gasto y explosión de huelgas y movilizaciones en medio país. Y atrás vienen las paritarias negociadas sin pisos ni techos, especialmente con los camioneros. Luego los metalúrgicos, los bancarios, etc. etc.

Nadie desea suicidarse, y los sindicalistas menos que nadie. Y así como la base de los políticos la constituyen los votantes, la de los sindicalistas está formada por los afiliados.
Y así como Kirchner cuenta 200/300.000 productores agropecuarios versus millones de votantes asalariados y privilegia a estos últimos, lo mismo debe hacer Moyano y sus “compañeros-dirigentes” para que sea “con los dirigentes a la cabeza” y no “con la cabeza de los dirigentes”.

Otras intervenciones arbitrarias y deformantes

El congelamiento de precios de combustibles ha expulsado del sistema económico a cientos de estaciones de servicio. Súmese la prohibición transitoria de exportaciones de trigo y harina para forzar el congelamiento del pan, con la correlativa disminución de retenciones que afectará por otro lado las necesidades de caja del propio gobierno y la atención de mercados duramente ganados, habiendo forzado además a los agricultores a malvender una parte sustancial de la cosecha de trigo, lo que habría transferido la rentabilidad de los productores a los exportadores ...

Aprietes a los ganaderos y consignatarios. Luego precios máximos en Liniers, y el mercado desplazándose a las ferias del interior y a ventas directas, saltando las barreras... y el peceto, la tapa de asado y el matambre subieron más del 20 %. Lo que no consiguió vencer ni Perón, no lo hizo Kirchner con Moreno. Conclusión: peleas entre productores, exportadores, distribuidores, y el mismo problema de precios sin resolver.

Se equivoca el gobierno si cree que con su intervención a las cadenas de Coto financiando pérdidas con dinero de bancos oficiales logrará introducirse en el sistema de comercialización para mejor conocerlo y controlarlo. Y además corre el riesgo que el Coto de Kirchner se transforma en lo que fue el Yoma de Menem con el Banco Nación. El mercado ganará la pulseada y luego se contarán las bajas: pérdidas de los bancos oficiales y el mismo problema de precios ...

Soluciones por favor ...

La solución sin embargo, no es fácil, ni gratis. Si el gobierno dejara flotar el peso para bajar la cotización del dólar y subiera las tasas, se encontraría de lleno con un problema de ingresos. En efecto: disminuirían las retenciones por derechos de exportación y la recaudación impositiva del sector por pérdida de rentabilidad.

Por supuesto que la normalización del INDEC sería indispensable. Y debería incluir la reconstrucción transparente de los índices de enero y febrero. El problema es que probablemente el gobierno no quiera recuperar su brújula.

La deformación de los hechos y la desinformación activa a la que estamos sometidos, plantea serias dudas ante lo que se presenta como un “triunfo” de Miceli, una funcionaria que defiende en estos días sin reírse la “inflación oficial” en el BID: "la inflación medida por el índice de precios al consumidor fue de 9,8 por ciento y los precios mayoristas aumentaron 7,1 por ciento, ambos inferiores a los de 2005". ¡Que fácil parece todo en los discursos! Solamente con el exorbitante aumento de recaudación del IVA del último año se explica la falsedad de la “inflación oficial”.

Para la funcionaria es fácil describir con gozo el manejo de la inflación por el gobierno, mediante “cuatro instrumentos: manejo prudente de la demanda agregada; amortiguación de los shocks de precios externos mediante políticas de comercio exterior; coordinación de expectativas de productores consumidores y trabajadores mediante acuerdos de precios y políticas de ingresos; y apoyo a la inversión privada.”

La Licenciada Miceli tiene razón al destacar “la contundente previsibilidad de la economía argentina”. Es contundentemente previsible que la tendencia al alza de los precios no se va a alterar, si como afirma en discursó xenófobo, no van “a ceder a las presiones de los países centrales” y van a seguir haciendo lo mismo. No alcanzarán los Morenos para perseguir almaceneros, fruteros, quinteros, carniceros, agricultores, transportistas, distribuidores, supermercadistas, etc. etc.

Hay quien afirma que el superávit fiscal evita al estado pedir plata a los bancos. La permanente emisión de Nobac y Lebac es endeudamiento y si bien permite aumentar las reservas, se lo hace comprando dólares a un tipo de cambio artificialmente alto. Puede hacerse por la necesidad de los grandes agentes económicos de invertir su liquidez en moneda local. ¿Quién ha calculado el costo total incurrido en el sobreprecio desde que comenzaron a hacerlo?.

La historia muestra que nada dura para siempre. En un contexto más difícil, no es imaginable que -llegado el caso- salga el banco central a vender dólares masiva y alegremente para que empresas y bancos pasen de una posición en pesos a otra de dólares. Lo previsible es que el gobierno dará prioridad a la defensa de su margen de maniobras, como ha pasado siempre.

Conclusiones

De un remolino se puede escapar cuando se está en sus bordes externos. La espiral inflacionaria funciona como un remolino. Cuando se deriva hacia el centro del mismo, la fuerza es irresistible y la salvación depende del aire que se disponga en los pulmones para aguantar la forzosa inmersión. Deberían recordar los políticos populistas que son las capas más desfavorecidas de la población quienes tienen menos “aire” en los pulmones. De esto se trata en las recurrentes crisis argentinas.

En definitiva, la falta de libertad por la que no luchamos terminará siendo más cara para todos : estado, empresas y particulares. Si el gobierno no reacciona gobernándose por la razón, luego será tarde. Pero cuando estemos ocupados intentando salir de nuevas crisis, Kirchner, Moreno y Miceli estarán lejos ...

La situación no parece dramática en el corto plazo. Pero las deformaciones que se introducen estructuralmente en la economía como subsidios, aumentos de salarios no ligados a la productividad, obra pública, jubilaciones anticipadas, y las múltiples deformaciones en el sistema de precios, muestran un presidente aparentemente fuerte, pero en realidad débil, que cede a la presión de sus propios “socios”. Esto, en un país en el que cada uno se quiere “salvar” sin importarle del conjunto, se paga con inflación.

El mercado no es una “mano negra” que responde a obscuros intereses: es simplemente el lugar en el que la demanda real es la que convalida el nivel de precios, con mayor autoridad que cualquier gobierno. Nadie puede vender a un precio excesivo si no hay quién lo pague. Y para que los precios bajen hace falta mayor oferta. Esta depende de la inversión faltante, que no existirá mientras no haya confianza y previsibilidad.

Con el fracaso de su política de precios, el rey Kirchner esta mostrando su desnudez. Que no se sorprenda si en algún barquinazo provocado por alguna causa no previsible, se le va de las manos el volante. Muchos temen que llegue ese momento, en que las realidades conducentes lo obligarían a tomar el aceite de ricino. Algunos esperan una nueva crisis con caja abundante para hacer nuevos negocios. Casi todos callan y aguantan pensando que no hacer olas es el mal menor.

Un país así, quizás merezca los gobernantes que tiene. Tal vez fuese mejor gritar “¡el presidente está desnudo...!”, y hacerlo ver la realidad de una vez por todas.

(*) Miembro del Consejo Consultivo de Atlas 1853 –
pablolopezherrera@yahoo.com.ar - www.pablolopezherrera.blogspot.com

(**) Revista Fortuna 27-1-2007, Pág. 24


jueves, febrero 15, 2007

Desafíos para la derecha republicana

Huxley, Orwell ... y Kirchner

La dificultad de la necesaria vigencia en el terreno político del ideario originado en la cultura judeo-cristiana y griego-romana no es una novedad. De hecho, el espacio para la aplicación de estas ideas se ha ido reduciendo cada vez más, aunque concuerden con las exigencias de la propia naturaleza humana. Por razones de simplificación, llamaremos “derecha” al espacio mencionado, e “izquierda” al espacio originado en la cultura platónico-hegeliano-marxista.

El espacio de las ideas es la mente

Parte del problema reside en el diferente reconocimiento social que tienen izquierdas y derechas, y el consecuente complejo de identidad de las segundas. Otra parte es lisa y llanamente la falta de identidad del “político-promedio” o la abdicación de su identidad en un mundo mediático gobernado por ideas no expresadas, por imágenes e impulsos.

El izquierdista no tiene ningún empacho en proclamarse llanamente de izquierda o progresista, aunque ambos términos incluyan tanto al trotskista revolucionario como al socialista liberal, porque es socialmente y mediaticamente aceptable proclamarse progresista o de izquierda.

El derechista “democrático” en cambio -cuando se anima a reconocerse como tal- siente la necesidad de aclarar que es de “centro-derecha” para intentar ahuyentar los malos espíritus y que no lo juzguen a priori como “facho”. Y por cierto que no logra exorcizar los demonios. Uno de los logros de la izquierda es que “izquierdista” no evoca espontáneamente a Lenin, Stalin, Fidel Castro o a Pol Pot como “derechista” evoca implícitamente a Hitler, aunque “... nadie ignora sin embargo después de Hannah Arendt, que las estructuras mentales del totalitarismo marxista o nazi son exactamente las mismas” (**).

Al derechista se le toma examen. Se sospecha de el. Se lo tolera siempre y cuando no afirme públicamente sus convicciones. Tiene que demostrarlo todo. Y aunque lo haya demostrado, no se le cree. El izquierdista no tiene que justificar nada. Aunque tenga las manos manchadas de sangre inocente será considerado un utópico, cuando no un defensor de la libertad, por definición.

Luego de quinientos años de predica disolvente, nadie osaría llamar al “siglo de las luces” “siglo de las sombras”, o al triunfo “de la diosa razón” “triunfo de los demonios de la sinrazón”. El mal está hecho y el desafío es monumental. Ortega decía que el hombre está hecho para los problemas y para vencer las dificultades; que el día que no las hubiera, no habría motivación.

Al toro ...

Lo cierto es que a partir de las ideas que dieron origen a la revolución francesa, se fue generando una cultura que a conseguido dar legitimidad social aglutinante a los que siguen creyendo en el autoritarismo de la utopía materialista e ilegitimidad social dispersante a quienes defienden la verdadera libertad del hombre. El siglo XX fue la culminación wagneriana de esa cultura, y el siglo XXI todavía no ha mostrado una salida clara y limpia ni de la segunda guerra mundial, ni del comunismo ruso y chino hacia sistemas de libertad política plena.

Decía Soljenitsyne antes que cayera la cortina de hierro que aunque el comunismo terminara, el materialismo occidental seguiría produciendo una sociedad decadente. En parte vivimos una “felicidad” sustentada en una expansión económica que parece sin límites y que durará lo que dure el “mercado de colocación de activos soberanos” como se denomina actualmente al mercado de deuda de los países, y el precario y pacífico equilibrio en la satisfacción de las necesidades energéticas de los consumidores globales.

Un mundo feliz

¿Cómo se fueron induciendo los cambios culturales, por los que hoy quién quiere proclamar sus convicciones tiene la impresión de ser un animal acorralado?

Huxley analiza en “Un mundo feliz” la sociedad norteamericana de los años 30 -EEUU y Europa occidental vivían la burbuja pre-guerra 1939-45- y describe una sociedad dictatorial en la que lográndose una alegría ilusoria y artificial a partir de una droga, se podía soportar la ausencia de libertad, sin necesidad de manipulación del lenguaje ni de lavados de cerebro. En esa sociedad, el equilibrio se lograba a través de un sistema económico creado artificialmente.

En su mundo, una utopía científica, el precio a pagar por la felicidad es la eliminación de algunos pilares de la cultura tradicional: maternidad, hogar, familia, libertad y el amor al prójimo (y a la familia). La sociedad, gobernada por una dictadura protectora al servicio de una oligarquía, adopta el conformismo amoral y hedonista con una utopía, descripta como una felicidad falsa. El estado determina todos los aspectos de la vida individual, en función de los intereses de la sociedad. La verdadera lealtad, es con el estado, cuyo aparato maneja todo a través de mecanismos de control y manipulación. El mundo “civilizado” es el mundo de la producción y del consumo. Los mecanismos de control social y manipulación en “Un mundo feliz” consisten en el uso de las “alegrías artificiales” provocadas por las drogas y los medicamentos. Con ello basta para controlar al individuo y convertirlo en sujeto de manipulación.

Pero la mejor descripción de la manipulación del lenguaje y el lavado de cerebro son descriptos con mayor lucidez aún treinta años mas tarde de “Un mundo feliz”, en 1958. Transcurrido Hitler, y conocidas las consecuencias del marxismo comunista, describe Huxley con claridad en una nueva obra el trasfondo y el mecanismo de manipulación ideológica con el que siguen manejando a las masas con la utilización demagógica de la comunicación y la propaganda los dictadores, aprendices e imitadores.

Afirma Huxley en “Nueva visita a un Mundo Feliz”: que "En relación con la propaganda, los antiguos abogados de la instrucción universal y la prensa libre preveían únicamente dos posibilidades: la propaganda podía ser cierta o podía ser falsa. No previeron lo que en realidad ha sucedido, sobre todo en nuestras democracias capitalistas occidentales: el desarrollo de una vasta industria de comunicaciones en masa, interesada principalmente, no en lo cierto ni en lo falso, sino en lo irreal, en lo más o menos totalmente fuera de lugar. En pocas palabras, no tuvieron en cuenta el casi infinito apetito de distracciones que tiene el hombre." .... "La finalidad de Hitler era en primer lugar mover a las masas y, luego, una vez apartadas las masas de sus fidelidades y su moral tradicionales, imponerles (con el hipnotizado consentimiento de la mayoría) un nuevo orden autoritario de propia creación personal. "

La lección para el dictador es clara: "el propagandista demagógico debe ser consecuentemente dogmático. Todas sus declaraciones deben hacerse sin calificación alguna. No hay grises en su cuadro del mundo: todo es diabólicamente negro o celestialmente blanco. Como dijo Hitler, el propagandista debe adoptar 'una actitud sistemáticamente unilateral frente a cualquier problema que aborde'. Nunca debe admitir que tal vez esté equivocado o que las personas con una opinión distinta tal vez tengan parcialmente razón. No se debe discutir con los adversarios: hay que atacarlos, callarlos a gritos o, si molestan demasiado, liquidarlos. El intelectual moralmente remilgado, tal vez se escandalice de una cosa así. Pero las masas siempre están convencidas de que 'el derecho está de parte del agresor activo'."

1984

Los mecanismos descriptos por Huxley fueron y son ampliamente utilizados por las dictaduras tanto de tinte marxista como nacionalista. El propósito fue y es la manipulación y el control. La “ingeniería social” relatada en “Un mondo feliz” adquiere mayor refinamiento con los mecanismos de los que trata George Orwell en “1984”, que posibilitan trabajar sobre la percepción que tiene la gente de la realidad, dándole un contenido arbitrario e irracional.

El protagonista de Orwell, Winston trabaja en el Ministerio de la Verdad, que depende del Gobernante Partido Interior en cuya cima está el Gran Hermano. El objetivo del organismo consiste en falsear la realidad y manipular la opinión pública. Y aquí aparece la función de los medios de comunicación como instrumentos de dominación: Winston debe trabajar la prensa haciendo que los contenidos molestos se adapten a la verdad oficial, o desaparezcan. Y como lo que no se sabe no existe para la mente, las noticias incómodas para el poder pasan a ser no-noticias y así los hechos reales se transforman en inexistentes.

Si “el lenguaje determina la estructura del pensamiento humano” hay que crear un lenguaje en el que los significados serán los que el partido gobernante decida. Este lenguaje será utilizado por el Partido para modelar las mentes de los súbditos del Gran Hermano. Así el “pensar”se transformará en “doblepensar”. Así lo blanco puede ser negro y lo negro blanco. El buen ciudadano será el buen doblepensador , que podrá pensar sin violentarse que lo blanco es negro y que lo negro es blanco, y sostenerlo. El clásico principio de lógica aristotélica de no contradicción, por el cual una cosa no puede ser ella y su contrario simultáneamente vuela en pedazos.

Lo que no se nombra, no existe más. Al desaparecer el uso de muchas palabras, desaparece el concepto que está atrás de la cabeza de la gente. Al dejar de existir el concepto de libertad, uno de los eslóganes del partido será “la libertad es la esclavitud”. El ministerio de la abundancia será el de la escasez y el de la paz será el de la guerra , el del amor será el de la coacción y el de la verdad será el de la mentira.

Las personas también pueden dejar de existir de un modo semejante. Quien deja de ser nombrado, no existe más. El que es “ninguneado” por el poder deja de existir. El que cae en desgracia y desaparece de los medios, desaparece de las mentes.

Una sociedad semejante debe ser cerrada, inmune a la influencia externa. El factor de cohesión, suprimido el amor, será el odio al extraño, al contrario, al que se vende al extranjero y al extranjero mismo. Todos los días habrán dos minutos de odio contra Emmanuel Goldstein, el enemigo de Oceanía, del Partido y del Gran Hermano. En un orden general la guerra tendrá varios enemigos claramente definidos: el enemigo físico e ideológico, el que piensa distinto de lo querido por el partido, la verdad (reemplazada por los contenidos del caso), y las costumbres.

Por el contrario, todo lo bueno es obra del Gran Hermano, a quien hay que agradecer continuamente el bienestar conseguido. Y la forma de sumisión social es el acatamiento obligatorio de los tres eslóganes del partido: La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza.

La resultante será un individuo incapaz de pensar por sí mismo. La opinión pública no existe, y es reemplazada por la opinión publicada. Y el estado no tiene que convencer a nadie. Solo tiene que publicar ... Y el pasado, si no es conveniente, también se modifica. Si las cifras no son favorables, se cambian, si los hechos no han sido convenientes, se borran de la memoria. Como dice Huxley, “el que controla el pasado, controla el futuro”

Kirchnerlandia

Como también dijo Huxley que “los medios empleados determinan la naturaleza de los fines obtenidos”, me he dedicado con cierto detalle a sus escritos y a Orwell, porque en estos días he recibido una nota de “Síntesis Digital” (***) con un análisis del uso de los medios en nuestro país que me remitió en el acto a “Un mundo feliz” (dictadura del materialismo hedonista) y a “1984” (dictadura ideológica).

En la mencionada nota se describe una nueva forma de censura, por la cual se pasa de la información a la desinformación con un método similar al de Orwell: inundando “las informaciones esenciales con un diluvio de noticias insignificantes difundidas por una multitud de medios con contenidos similares. Esto permite a la nueva censura de tener todas las apariencias de la pluralidad y de la democracia. Esta estrategia del entretenimiento y distracción se aplica en primer lugar a los noticieros televisados, principal fuente de información publica.”

Así se pasa de informar a desinformar: “Los noticieros televisados no contienen casi información. Se siguen llamando "Noticieros" lo que debería en realidad llamarse "magazines o revistas". Un noticiero contiene de promedio máximo 2 a 3 minutos de información. El resto esta constituido de reportajes anecdóticos, de hechos diversos, de micro-sondeos en la calle y de reality-shows sobre la vida cotidiana.”

Y también se puede censurar sin necesidad de censores: “Toda la estrategia de la censura kirchnerista reside en el envío o no envío de órdenes de publicidad de cuantiosas cifras con recursos del Estado. Los acontecimientos importantes son tratados bajo el ángulo de "revista". Así, un hecho político trascendente dará lugar a una entrevista sin preguntas que molesten al funcionario de turno, a imágenes de autos oficiales y los saludos delante de un edificio, pero ninguna información, ningún análisis a propósito de los temas discutidos.
Asimismo, un hecho policial será tratado por micro-sondeos en la calle sobre los lugares del drama, con las impresiones y testimonios de los transeúntes, o la entrevista a un policía.
A estas insignificancias se añade el deporte, los hechos diversos, los reportajes pintorescos, sin olvidar las publicidades disfrazadas por productos culturales haciendo el objeto de una campaña (espectáculos, películas, libros, discos...).”

Además, la forma de presentación de la información, se realiza de un modo desestructurado, para que la gente pierda capacidad de retenerla en su memoria: “... la memorización de la información por parte del cerebro se hace de mejor forma en función a la forma estructurada y jerarquizada en que es presentada la información. La estructuración y la jerarquización de la información son también principios de base enseñados a todos los estudiantes de periodismo. Sin embargo, los noticieros televisados hacen exactamente todo lo contrario, encadenando en el desorden temas heteróclitos y de importancia desigual (un hecho diverso, un poco de política, deportes, un tema social, un otro hecho diverso, luego de nuevo política, etc.), como si el objetivo buscado fuera obtener la peor memorización posible de las informaciones para el público. Una población amnésica es de hecho más fácil para manipular...”

Finalmente “Síntesis Digital” plantea como caso práctico el contenido de un noticiero de televisión orientado a “desinformar ... informando” mediante el bombardeo en un orden “desestructurante” de quince noticias de diferentes temas, jerarquía, e importancia.

Completa Huxley en “Nueva visita a un Mundo Feliz” la técnica utilizada: “en su propaganda, los dictadores de hoy confían principalmente en la repetición, la supresión y la racionalización: la repetición de las consignas que desean que sean aceptadas como verdades, la supresión de hechos que desean que sean ignorados y el fomento y la racionalización de las pasiones que puedan ser utilizadas en interés del Partido o del Estado.”

¿Qué hacer?

En un contexto como el que nos rodea, de “desestructuración mental” de la sociedad la única solución posible parece ser volver a las bases y reencontrarse con la identidad “judeo-cristiana y griego-romana” que constituyó el fundamento de la civilización occidental, dejando de lado todo relativismo.

Pero la acción política tiene tiempos más cortos que los cambios de mentalidad.

En Francia, desde el pensamiento planteaba René Remond tres derechas: la conservadora, la bonapartista y la orleanista. La primera correspondería hoy en Francia al pensamiento legitimista, la segunda abarcaría Gaullistas y Lepenistas, y la tercera a liberales y centristas. Como puede verse, los tres grupos abarcan una variedad de interpretaciones de la realidad pero siempre dentro de un marco de referencia.

En nuestros días, la agencia IFOP (***) realizó un estudio en el que clasificó y cuantificó a la derecha francesa. Los cuatro grupos obtenidos, cuya segmentación está determinada por afinidades, valores y comportamiento más que por nivel socioeconómico, fueron:

1) Derecha “social humanista”, con un pensamiento filosófico y económico liberal no absolutista (32%)
2) Derecha “moderna y moderada”, con un pensamiento liberal en lo económico y conservador en las costumbres, familia, moral etc. (16%)
3) Derecha “liberal autoritaria”, con un pensamiento filosófico y económico liberal racional sin concesiones con fuerte orientación a la seguridad (29%) , y
4) Derecha “populista”, de clases media y baja, con un pensamiento orientado a la seguridad interna y con un barniz estatista y algo xenófobo respecto de la mano de obra extranjera (23%)

Los principales valores que parecen unir este heterogéneo “conjunto de conjuntos” que constituye la derecha francesa son: la seguridad; la defensa, preservación y desarrollo del patrimonio individual y familiar; un entorno económico favorable a la creación de riqueza y a la creación de puestos de trabajo genuinos; la valorización del trabajo como un valor; y la construcción sobre lo existente mas que la destrucción para empezar de nuevo.

El combate es un combate global. Y la amenaza es el camino de servidumbre y al final, el totalitarismo del estado.

Los que pretenden ese tipo de régimen tienen -a su modo- claras las cosas. Dice Huxley que “los regímenes totalitarios justifican su existencia mediante una filosofía de monismo político, según el cual el Estado es Dios en la tierra, la unificación bajo la planta del divino Estado es la salvación, y todos los medios tendientes a tal unificación, por más perversos que intrínsecamente sean, son justos y pueden emplearse sin escrúpulos.” (La Filosofía Perenne, Eso eres tu).

En nuestro país, a la merced de una hegemonía creciente, hay valores básicos que defender. La libertad quizás sea el que pueda aglutinar a la oposición, como lo hiciera varias veces en nuestra historia. Como escribía en Diciembre pasado el gaullista Denis Tillinac, preocupado por la pesada herencia de mayo de 1968 que también pesa sobre nuestra sociedad: “rechacemos lo que se espera como resultado de la “deconstrucción” antes que la barbarie reine en nuestros espíritus. La barbarie amenaza nuestros suburbios y reina ya en las pantallas de nuestros televisores, en los paneles publicitarios...” (**).

Es tiempo de construir.


(*) El autor es miembro del Consejo Consultivo de Atlas 1853 – plopezherrera@gmail.com
(**) Denis Tillinac, Valeurs Actuelles, 1-12-2006
(***)
http://sintesis.powersite.com.ar/home.php - Síntesis Informativa del 13 de febrero de 2007
(****) Arnaud Folch, Valeurs Actuelles, 1-12-2006

jueves, enero 25, 2007

Gualeguaychú: asambleas y marxismo


La teoría es teoría hasta que deja de serlo. Opinaba Karl Marx que la violencia es la partera de la historia. El principio continúa vigente y toma nuevas formas para conseguir los mismos resultados. Y muchos de los comadrones de esa violencia que infiltrada en el peronismo intentó cambiar la república en “patria socialista” y falló, hoy forman parte del gobierno de Kirchner.

El marxismo siempre adquiere nuevos modos de aplicación. Y de “comunero” en Francia a mediados del siglo XIX devino en “soviético” en el siglo XX, luego gramsciano, y hoy sigue presente y activo en una lucha sin tiempos, que es la lucha permanente de la revolución contra la civilización y la cultura.

Resulta instructivo analizar el mecanismo a través del cual el conflicto de las papeleras huele a formas diferentes de un marxismo que va -e irá- por más, para nuestro mal.

Los hechos recientes

El gobierno argentino había argumentado que La Haya no tenía las atribuciones para expedirse sobre los bloqueos al tránsito, sobre lo que debería declararse incompetente. Su intervención debía ser sobre la cuestión de fondo, que las papeleras fueron autorizadas unilateralmente por Uruguay en violación por parte de Montevideo del Estatuto del Río Uruguay, y que contaminarán el medio ambiente.

La civilización

El diario El País de Montevideo, antes de conocer el fallo brindó una muestra de espíritu constructivo: “Hoy es el día en que el Tribunal de la Haya emitirá su fallo sobre el pedido de medidas cautelares promovido por Uruguay en el lamentable conflicto que desde hace más de un año se mantienen con Argentina por la instalación de plantas de celulosa en nuestro país. ... Más que aspirar a que nos sea favorable, lo que deseamos es que él contribuya a encauzar por los caminos del diálogo, de la razón, del respeto mutuo y de la voluntad de hacer cumplir sus términos, la solución de un problema que ha desbordado casi todos los cauces. Sin perjuicio de lo que se resuelva en el fallo final. ... Escribir compartiendo lo que no se conoce al momento de hacerlo, promoviendo a la vez el respeto de algo que no se ha visto, es casi un acto de fe. Los dos grandes pueblos que están comprometidos en esta locura, más allá de sus Gobernantes, se merecen y justifican, sin embargo, creer en las posibilidades de lo que se ignora. ... Que todo sea para bien.”

La barbarie

De nuestro lado de la frontera, el coordinador de la asamblea de Gualeguaychú, José Pouler fijaba su posición irreductible, en una forma en que Abel Pose llamaría quizás otra “cotidiana recaída en la seducción de la barbarie”: “A los vecinos les importa poco y nada la decisión que el máximo tribunal de la ONU. Si mandan a la Policía o a la Gendarmería, veremos; la única moneda de cambio para dejar la ruta es que la empresa finlandesa Botnia se retire de Fray Bentos”.

Un fallo conciliador

El dictamen de La Corte Internacional de La Haya, probablemente conciente de que poner al gobierno argentino en la obligación de abrir las fronteras y despejar las rutas por la fuerza hubiera empeorado rápidamente la situación, no dio lugar a la solicitud de Uruguay para que Argentina no permita el corte de las rutas fronterizas.

Sin legitimar los cortes, instó a las partes a que no tomen ninguna medida que agrave la situación y a que resuelvan el conflicto pacíficamente. El fallo dice que no hay "un riesgo inminente o un perjuicio irreparable contra los derechos de Uruguay". Dijo la jueza: "no hay urgencia para las medidas que solicita Uruguay".

Hay que tener en consideración que antes, el tribunal había rechazado el pedido argentino de que la corte ordenara a Botnia detener la construcción de la pastera en Fray Bentos, y que en esta oportunidad tampoco juzgó sobre el fondo de la cuestión, los perjuicios irreparables, sino sobre la insuficiencia de las pruebas.

La primera reacción argentina

El canciller (¿canciller?) Taiana declaró rápidamente que "La ventaja de este fallo es que quita una cortina de humo, que son las excusas para no dialogar y no enfrentar el problema de fondo". Por supuesto que aludía a las excusas del gobierno uruguayo de no negociar bajo la presión de los cortes, bajando línea con que la cuestión de fondo es el "respeto a los tratados internacionales".

Para el gobierno argentino la principal cuestión de fondo que sigue pendiente de resolución es la presunta violación por parte de la República Oriental del Uruguay del Estatuto del Río Uruguay, cuyo tratamiento tiene dos años por delante en la Corte de La Haya. Si pudiera probar esto, la fábrica estaría fuera de normas, y la posición del gobierno uruguayo quedaría absolutamente indefensa, y sería responsable política, jurídica y económicamente de todas las consecuencias emergentes de la instalación, precio imposible de ser asumido ni por el gobierno oriental, ni por su economía por el volumen de la inversión.

La tormenta perfecta

La situación, tal como está planteada, constituye un conflicto prácticamente imposible de resolver. La contradicción encierra en si misma los ingredientes de la tormenta perfecta que para quien quiera infiltrarse en el conflicto.

Gargano, el ministro de Relaciones Exteriores oriental, afirmó rápidamente “que no negociará con los puentes cortados". Desde el territorio donde se eleva la planta de Botnia, el intendente de Río Negro Omar Lafluf sostuvo que con este fallo se les da "vía libre" y libertad absoluta a los activistas para seguir haciendo lo que se les ocurra", quedando impunes para continuar con el corte, estimando que el activismo irá “en aumento, porque el nivel de exaltación al otro lado del río es cada vez peor".

Dándole la razón al intendente oriental, desde Gualeguaychú los violentos afirmaban: "vamos a pelear con más ganas y estar aún más firmes; seguiremos luchando contra las pasteras". Los entrerrianos más pacíficos opinaban: "menos mal que éste fue el fallo, sino las medidas de lucha serían aún más fuertes". Ya antes del pronunciamiento de La Haya los revoltosos habían declarado que “cualquiera fuere el resultado se mantendrá el campamento sobre el Arroyo Verde”. Susana Padín, coordinadora de la asamblea había afirmado que “el corte no se discute, lo mantendremos por tiempo indefinido cualquiera sea la decisión del Tribunal”.

Así, el caso Gualeguaychú es un caso de construcción de “la tormenta perfecta” a través de un discurso desarrollado y aplicado por alguien que conoce la fuerza de la construcción de mensajes en los que los aspectos emotivos destruyen la posibilidad del razonamiento lógico.

El mensaje con que ha sido bombardeada la población de Gualeguaychú es el siguiente: “
Si para vos es importante el aire que respiras, el agua que tomas y el alimento para tus hijos y tuyo, entonces, estás con nosotros. Sí a la vida, NO a las papeleras”. Está implícito que todos deben apoyar la lucha contra lo que amenaza el aire, el agua y la calidad de alimento para sus hijos, o sea las papeleras. Porque para todos es indiscutible que la vida necesita del aire, del agua, y del alimento. Sin ellos, no hay vida.

Las papeleras simbolizan además la “prepotencia” del capital y una nueva manera que tienen los países desarrollados de expoliar y oprimir a los países “del sur”, los oprimidos de siempre. Si uno estuviera de acuerdo con lo expresado, resultaría irrefutable la posición asambleísta: “la única moneda de cambio para dejar la ruta es que la empresa finlandesa Botnia se retire de Fray Bentos”.

Luego del fallo, las Asambleas del pueblo y de San Telmo firmaron rápidamente unos carteles resaltando la hermandad entre Argentina y Uruguay por el diferendo de las pasteras: “La Haya: digan lo que digan, uruguayos y argentinos siempre seremos hermanos”; y criticando el gobierno de Finlandia: “Hagan lo que hagan, Botnia y Finlandia son saqueadores y terroristas ambientales” “¡Exigimos ruptura con Finlandia ya!”


Marxismo y movimientos sociales

En “El Foro de Caracas: la otra mirada”, Atilio A. Borón (2) se interrogaba acerca de nuevas formas de lucha del marxismo: “¿cómo luchar contra las clases dominantes del capitalismo mundial y sus aliados locales? ¿cómo hacerlo contra sus estructuras, instituciones y representantes que actúan obedeciendo a una estrategia flexible, de carácter internacional pero hábilmente adaptada a las circunstancias y agentes locales? ... ¿por qué no deberían coordinarse internacionalmente las luchas por el agua de los mapuches en el sur argentino y chileno con la de las comunidades campesinas en Bolivia y Ecuador, los pueblos de la cuenca amazónica, la que libran los campesinos africanos y la de los grupos que en Europa, Estados Unidos y Canadá que se oponen a la mercantilización de ese vital elemento?”

En una conferencia desarrollada el año pasado en Cuba (3), se plantearon dos vías, dos formas independientes de lucha política por el socialismo: por un lado la extraparlamentaria y por otro la parlamentaria; pero siempre “desde las instituciones burguesas” instrumentalizándolas y utilizándolas “como elementos de agitación y de denuncia de la falsa democracia burguesa”.

Se afirmó allí que en la vía extra parlamentaria, los movimientos sociales tienen un papel central en la “ lucha anticapitalista y de poder alternativo: ... mandar al basurero de la historia a ese caduco Estado” y reemplazarlo “por esa forma de Estado alternativo surgido por los trabajadores organizados” bajo la “forma de democracia directa permanente” correspondiendo “a los comunistas, aprovechar esas formas espontáneas que surgen y constituyen diversos movimientos sociales, (y) dotarles de conciencia socialista”.

Desmontando el mecanismo de los movimientos sociales


Refiriéndose al mecanismo psicológico, al modo de inserción, y a los efectos posibles de los movimientos sociales, el intelectual y sociólogo James Petras (4), sostiene que “de manera dialéctica, la reacción individual (o la falta de reacción) influye sobre la organización social y, en circunstancias excepcionales, puede incluso invertir de manera parcial o total las decisiones macroeconómicas y el dominio de las elites. Los movimientos sociales, en particular las asambleas populares y los movimientos de trabajadores desempleados, proporcionan un marco para la transformación de los problemas privados individuales en respuestas sociales colectivas, pues exteriorizan la hostilidad contra el sistema, contra la patronal económica y política. Las asambleas son un foro donde los individuos pueden hablar y expresar sus ideas y sentimientos, así como escuchar y aprender de otros que se encuentran en la misma situación social. Las manifestaciones a favor de exigencias programáticas proporcionan dirección y objetivos y ayudan a vencer el sentido de impotencia, de aislamiento y de anomia.”


Así, “la acción colectiva es una forma de terapia social, pero no a través de la consulta de un profesional de pago, sino en la calle, con la gente que comparte las mismas condiciones en el mundo real, con sus peligros (de represión) y sus victorias (los cambios sociales). La acción social incluye organización, participación, implicación individual y debate, que aumentan la autoestima, porque utilizan las capacidades y el conocimiento del desempleado. El logro de cambios o reformas a través de la acción colectiva, ... proporcionan esperanza para el futuro y beneficios inmediatos.”

Marxismo y ecología

Para que el razonamiento sea completo, es necesario además que el capitalismo sea el enemigo natural del medio ambiente. Leonardo Boff (5) se ocupa de desarrollar el análisis afirmando a priori que “donde impera la práctica capitalista se envía al exilio o al limbo la preocupación ecológica. Ecología y capitalismo se niegan frontalmente. No hay acuerdo posible ... El capitalismo no sólo quiere dominar la naturaleza, sino arrancar todo de ella, depredarla ... Efectivamente, la humanidad se encuentra ante una situación inaudita. Debe decidir si quiere continuar viviendo, o si prefiere su propia autodestrucción.”

Plantea Boff el “monstruo capitalista” se va a ocupar de destruir el entorno de tres modos diferentes: 1) debido a la extinción de los recursos naturales, “va a haber guerras por las fuentes de agua potable”; 2) el efecto acumulativo de las agresiones quebrará además “el equilibro físico-químico-biológico de la Tierra” , llegando “a un punto crítico tal” que se quebrará “la sostenibilidad de la Tierra” y finalmente 3) mediante la injusticia social mundial proveniente de la “acumulación apropiada por unos pocos a costa de la explotación y del perjuicio de las grandes mayorías”.

Marxismo y asambleas populares

José Pablo Feinmann (6) justifica y legitima la nueva forma de representatividad. Refiriéndose a la Filosofía de la Asamblea Popular, “explica” que “como la política representativa ha devenido "oligarquía política", traicionando el mandato democrático que se le había confiado ... el pueblo se nuclea en tanto asamblea y desde este nucleamiento ejerce la democracia sin mediaciones .... solos en la "asamblea"; somos "yo", pero somos "los otros" y con los otros somos "todos". Somos una totalidad: la asamblea nos totaliza”. Citando a Sartre, "ya no somos lo que éramos, somos la negación de aquellos ciudadanos pasivos que los aceptaban resignadamente; eso que éramos era lo que ustedes habían hecho de nosotros; esto que hoy, en esta asamblea somos, es lo que nosotros hemos hecho de nosotros mismos; y este nuevo ser niega lo que éramos y, en esa negación, los niega a ustedes".

Las asambleas, no se dedicaron a "hacer política" de un modo tradicional, “sino que reinventan la política en sentido amplio, como búsqueda del bien común”. Y ante la bancarrota del Estado y sus instituciones representativas, surge una nueva forma de poder, que cuestiona e intenta forzar y reemplazar a un poder “instrumento de las transnacionales”.

Así, bajando del mundo de las ideas al mundo real, reza la bandera de una asamblea: "No somos nada, queremos serlo todo". Y en el caso concreto de las papeleras afirmaba el coordinador de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, Gustavo Rivollier cuando el objetivo era que el Banco Mundial denegara los créditos: “El verdadero problema es que nos pusimos contra un sistema económico, del cual La Haya forma parte ... nosotros luchamos contra un orden económico internacional ... y si les dan los créditos, todo va a ser difícil, sólo quedaría para hacer cosas demasiado pesadas".

Al preguntarse Cristina Feijóo y Lucio Salas Oroño (7) hacia donde van las asambleas, definen el alcance del movimiento “como parte de un gran movimiento social en gestación -en Argentina y en el mundo-”... “las asambleas surgidas en 2002 suponen una histórica respuesta cultural a la cultura de guerra, de muerte y destrucción humana y de recursos que imponen por todo el globo los imperialistas neoliberales. Cada paso que dan las asambleas es expresión de resistencia a ese supuesto orden hecho de caos, y una afirmación de la posibilidad de contraponerle una cultura de paz, de vida, de creatividad.”

El marxismo intenta evitar así errores cometidos en los años sesenta y setenta: la “centralización de la toma de decisiones a través de un partido o una vanguardia” que provocó que “las direcciones se fueron aislando de las bases y las organizaciones terminaron por aislarse de la sociedad”. Así, “un nuevo pensamiento se va articulando en torno de las formas y los contenidos de los movimientos sociales, movimientos de rebelión, formas de resistencia y contrapoder a las que pertenecen, creemos, las asambleas populares”.

Abrevando en las fuentes tradicionales del marxismo

En los términos clásicos de la teoría marxista, Lenin plantea en su libro del Estado y la Revolución (8), que “los trabajadores, en una revolución, tienen como tarea fundamental la desorganización del estado capitalista al mismo tiempo se va creando un potencial estado de los trabajadores en las entrañas del caduco régimen explotador.” Para Lenin, “el pensamiento de Marx consiste en que la clase obrera debe destruir, romper la "máquina estatal existente" y no limitarse simplemente a apoderarse de ella ... la destrucción de la máquina burocrático-militar del Estado es "condición previa de toda revolución verdaderamente popular"”.

El objetivo de la destrucción de la máquina estatal tiene dos fines: el obvio de su reemplazo, y además estar siempre alertas ... Como recuerda el mismo Lenin: “...en el otoño de 1870, Marx previno a los obreros de París; demostrándoles que la tentativa de derribar el gobierno sería un disparate dictado por la desesperación. Pero cuando en marzo de 1871 se impuso a los obreros el combate decisivo y ellos lo aceptaron, cuando la insurrección fue un hecho, Marx saludó la revolución proletaria con el más grande entusiasmo, a pesar de todos los malos augurios”.

Gualeguaychú: el marxismo real en acción

Como la asamblea de Gualeguaychú no alcanza a arrastrar a “las masas” los promotores de la acción han debido trabajar con otras asociaciones “hermanas”, aunque prefieren no hacerlo para no ahuyentar a quienes temen la utilización. Ya en los cacerolazos del fin del gobierno de De la Rúa, cuando la población bien intencionada sintió la necesidad de intervenir y se acerco a “participar” en las asambleas de barrio, se pinchó todo cuando fue evidente la manipulación de las mismas asambleas de la que son eximios protagonistas los marxistas de turno.

En ocasión de la manifestación realizada recientemente en la Plaza de Mayo, estuvieron o adhirieron al movimiento de Gualeguaychú entre otros la unión de asambleas ciudadanas, la red nacional de acción ecologista, la asociación de vecinos de La Boca, la asamblea permanente de los espacios verdes urbanos, la asamblea de auto convocados de Calingasta (San Juan), la asamblea de Concepción del Uruguay, la asamblea de la ruta 135 (de Colón), las asambleas de Chubut, los auto convocados Famatina (La Rioja), los vecinos auto convocados de González Catán, la asamblea de San Telmo, las asambleas de Santa Fe, de Esquel, de Santa Cruz, de defensa del Río de la Plata, del Delta, de los lagos de Palermo, varios foros de vecinos contra la contaminación en localidades con presencia del CEAMSE, los foros de la zona mesopotámica, el movimiento Cromañón, el Polo Obrero, la Corriente Clasista y Combativa, la CTA, etc.

Los lemas coreados y esgrimidos fueron entre otros: “si Botnia nace, Gualeguaychú muere”, “sí a la vida”, “Fuera Botnia”, “esta invasión no es contra pesos o ganancias, es contra nuestra vida”, “genocidio ambiental”, “nos quieren usar como basurero”, “depredación de nuestro medio ambiente por manos de monopolios extranjeros, y sus socios nativos ... acuerdo entre los capitales predadores y los gobiernos de turno”. Los asambleístas, hasta tienen desarrollado un “cancionero anti papelero" ...

Resulta particularmente interesante la participación de la CTA, que tiene un personaje en la misma ciudad de Gualeguaychú, Ramón Cabrera, titular del PC entrerriano, que con la participación de la PIT-CNT promueve la participación en el conflicto de Chavez, con tres ejes de argumentación: “1) la adhesión a la postura expuesta por los asambleístas de Gualeguaychú que solicitaron que el Hugo Chávez medie en el conflicto, 2) la voluntad de que los movimientos sociales y partidos políticos de ambos países comiencen a explorar caminos de diálogo independientemente de la actitud de las cancillerías, punto en el que se recalca el valor que puede tener en tal dirección una postura conjunta de la CTA y la PIT-CNT, y 3) la necesidad de instar a que los gobiernos de Argentina y Uruguay dialoguen y ejerzan su soberanía más allá de las decisiones de cualquier multinacional”.

En el fondo, la gran estrategia es otra ...

Resulta esclarecedor y necesario leer a Marta Harnecker (9), pensadora central del marxismo latinoamericano, para comprender la estrategia marxista-leninista-gramsciana. Ella expresa con claridad la gran estrategia movimientista: “entendemos la revolución como un proceso que lleva adelante un proyecto que se propone en primera instancia pasar el poder político de un bloque social a otro y, a partir de ahí, ir realizando transformaciones profundas en todos los aspectos de la sociedad ... y si entendemos que lo fundamental de ese proceso es ir creando el sujeto protagónico de la sociedad alternativa ... es preciso ir generando instituciones propias de soberanía popular, que en el fondo son el germen de una organización genuinamente socialista ... requerimos una línea más apegada al esquema de la "guerra de posiciones", orientada a la construcción de espacios que no se abandonan ... al decir de Gramsci, "en política, la guerra de posición es hegemonía" ... “es preciso superar la práctica reducida a la mera propaganda y entrar a desarrollar procesos de construcción popular alternativos ... crear instituciones rivales en soberanía popular fuera y en contra del parlamento, capaces de educar a las masas en su autogobierno, cuyos decretos y decisiones tendrán que ser defendidos política y materialmente de la agresión lógica de las clases dominantes ante estas formas de autonomía política popular que les niega cualquier legitimidad y capacidad de dirección y de control ... el único modo de garantizar la victoria revolucionaria del socialismo es forjando en forma incontestable más -¡y no menos!- libertad ... la manifestación de una libertad nueva y de mayor alcance, sin privilegios, realmente potenciadora de las hoy refrenadas capacidades y creatividades de grandes mayorías, ha de empezar antes de que el viejo orden sea eliminado mediante la conquista del Estado ... al capitalismo hay que transformarlo desde dentro, ponerlo en crisis ... requerimos impulsar una larga guerra de trincheras entre dos campos de posiciones relativamente fijas, en la que cada bando intenta socavar al otro política, ideológica y culturalmente, donde producto de su avance, el cerco se haga recíproco ... lo que no niega que una futura situación de equilibrio de fuerzas tenga que romperse a través de la toma violenta del poder del Estado ... es un camino más largo, por cierto. Implica que la izquierda se vuelque a los procesos de construcción popular bajo características crecientes de organización, poder y democracia popular”.

Conclusiones

Todo lo expuesto por intelectuales y militantes es auto explicativo, por lo que poco queda por agregar.

Sin embargo debe observarse la evidencia de –como mínimo- un triple intento de sustitución del estado por parte de una asamblea local:

1) Sustitución de la decisión del gobierno, al crear una situación ofensiva práctica y concreta de hecho contra un país vecino.

2) Sustitución de la ¿cancillería? al fijar el objetivo, el alcance y los términos de la negociación, y

3) Sustitución de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, puesto que ocupan el espacio que es el ámbito natural de la seguridad y la defensa nacional.

Planteado el análisis en estos términos, puede observarse, y pueden observar nuestros queridos y verdaderos hermanos orientales cual es el principal problema y los verdaderos enemigos de la convivencia pacífica y civilizada, y verificar lo que está en juego en el fondo.

Dejarnos seducir por un falso conflicto y alimentar la violencia sería el peor error a cometer, en ambas orillas del “río color de león”, y el mejor regalo a una izquierda que sigue luchando por sus utopías ...



(1) Miembro del Consejo Consultivo de Atlas 1853

(2) Atilio Borón Sociólogo, profesor universitario de Teoría Política y Social, ex vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, Investigador Principal del CONICET. Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales / CLACSO. Autor de Notas sobre un extravío teórico político en el pensamiento crítico contemporáneo en el Debate sobre “Cambiar el mundo...”: Poder, contra-poder y antipoder en “Herramienta”, revista de debate y crítica marxista -
http://www.herramienta.com.ar
(3) Malime. “La interrelación dialéctica de la forma de lucha por el poder como forma de poder” - III Conferencia Internacional "La obra de Carlos Marx y los desafíos del Siglo XXI" - 3.5.2006 - Palacio de las Convenciones - La Habana – Cuba. Artículos de Malime en http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Malime&inicio=0

(4) James Petras, sociólogo norteamericano, militante de los derechos humanos y líder estudiantil en la Universidad de Berkeley, Estados Unidos. Desde 1960 a 1973 enseñó y dirigió investigaciones en algunos países latinoamericanos, especialmente en Chile, donde colaboró con el gobierno de Salvador Allende. Luego del golpe de Estado de Augusto Pinochet, Petras fue miembro del Tribunal Russel sobre la represión en América Latina, junto a Julio Cortázar y Gabriel García Márquez.
http://www.rebelion.org/petras.htm

(5) Leonardo Boff, Ingresó en la Orden de los Frailes Menores, franciscanos, en 1959. Durante 22 años fue profesor de Teología Sistemática y Ecuménica en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis, profesor de Teología y Espiritualidad en varios centros de estudio y universidades de Brasil y del exterior, y profesor visitante en las universidades de Lisboa (Portugal), Salamanca (España), Harvard (EUA), Basilea (Suiza) y Heidelberg (Alemania). En 1984, en razón de sus tesis ligadas a la Teología de la Liberación expuestas en su libro Iglesia: Carisma y Poder, fue sometido a un proceso por parte de la Sagrada Congregación para la Defensa de la Fe, en el Vaticano. En 1985 fue condenado a un año de “silencio obsequioso” y depuesto de todas sus funciones editoriales y académicas en el campo religioso. Le fue levantada la pena en 1986, pudiendo retomar algunas de sus actividades. En 1992 renunció a sus actividades sacerdotales y se auto promovió al estado laico. “Cambio de trinchera para continuar en la lucha”: sigue como teólogo de la liberación, escritor, profesor y conferencista en los más variados auditorios de Brasil y del extranjero, asesor de movimientos sociales de cuño popular liberador, como el Movimiento de los Sin-Tierra y las Comunidades Eclesiales de Base (CEB’s), entre otros. http://www.leonardoboff.com/

(6) José Pablo Feinmann es filósofo, escritor, analista político y colaborador de Página/12. José Pablo Feinmann José Pablo Feinmann nació en Buenos Aires en 1943. Es licenciado en Filosofía y fue profesor universitario en la Universidad de Buenos Aires durante los primeros años de la década del 70. nació en Buenos Aires en 1943. Es licenciado en Filosofía (UBA) y ha sido docente de esta materia en esa casa de estudios. Publicó más de veinte libros, que han sido traducidos a varios idiomas. Actualmente dicta cursos de filosofía de inusual y masiva convocatoria. Siempre residió en Buenos Aires. es asiduo colaborador del diario Página/12 de Buenos Aires

(7) Cristina Feijóo nació en Buenos Aires en 1944. Militante de la izquierda peronista, fue presa política en dos oportunidades: entre 1971 y 1973 y luego entre 1976 y 1979, año en que se exilió en Estocolmo hasta 1983. Premio Clarín a la novela en 2001 por decisión unánime del jurado. Lucio Salas Oroño de la cooperativa La Asamblearia de Buenos Aires, participo del Foro Social Mundial realizado en Argentina. Ambos tradujeron El Movimiento de los Sin Tierra de James Petras

(8) Lenin - El estado y la revolución. Capitulo III. La experiencia de la comuna de París de 1871. El análisis de Marx.

(9) Marta Harnecker, es una sicóloga chilena que pasó del catolicismo al marxismo. En tiempos de Allende dirigió la revista semanal de izquierda Chile Hoy, colaborando así con el gobierno de Allende. Activista revolucionaria, se dedica a la formación política de los obreros. Se asila en la embajada de Venezuela, y viaja a Cuba con un salvoconducto. En La Habana se casa con Manuel “Barbarroja” Piñeiro, un enlace de los movimientos guerrilleros latinoamericanos. Actualmente trabaja para la “revolución bolivariana”.Según José Luis Farias (Diputado Solidaridad) “Es muy influyente en Venezuela por su vínculo estrecho con Cuba. Su función en el país es monitorear las reuniones, construir el pensamiento político, y darle organicidad a los pensamientos de Chávez. Ella participa en las altas reuniones del gobierno” . Artículos en
http://www.rebelion.org/harnecker.htm Biografía en http://www.talcualdigital.com/Especiales/Protagonistas_marta.asp