jueves, febrero 14, 2008
Carta abierta de un laico católico al Rabino Sergio Bergman
Buenos Aires 13 de febrero de 2008
Querido Rabino Sergio Bergman:
Me refiero al artículo suyo del 8 de febrero de 2008 (1), como simple católico muy interesado en el diálogo inter confesional, y espiritualmente muy cercano a la religión judía. Me permito escribirle estas líneas con un espíritu más que constructivo. Y aunque hago estas reflexiones desde lo que entiendo la ortodoxia de la Iglesia Católica, entiendo, creo y espero que si buscamos la verdad con recta razón, daremos muchas vueltas quizás pero llegaremos algún día, Dios mediante, a un lugar compartido común, desde el lugar compartido hoy, en el que obvio es destacarlo, tenemos diferencias.
Para eso nada mejor que comenzar por invocar y "aclamar el nombre de Yahveh" porque "El es la Roca, su obra es consumada, pues todos sus caminos son justicia. Es Dios de la lealtad, no de perfidia, es justo y recto." (Deuteronomio 32 3-4). En efecto, "N
o hay Santo como Yahveh, ni roca como nuestro Dios. " (I Samuel 2,2).
Puesto que Yahveh "es el Dios verdadero, el Dios verdadero, el Dios fiel que guarda la alianza y el amor por mil generaciones a los que le aman y guardan sus mandamientos" (Deuteronomio 7,9) vayamos al encuentro de Salomón y volvamos a oírlo con atención cuando decía: "¿Es que verdaderamente habitará Dios con los hombres sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que yo te he construido!" (I Reyes, 8).
Tenemos mucho en común más que el "tronco común judeocristiano". A mi me resulta claro y evidente que compartimos la fe el mismo Padre, el mismo y único Dios: el "Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" y que somos en ese sentido hermanos en la fé. Pero solo el amor, será la virtud teologal que sobrevivirá a la fe y a la esperanza puesto que permanecerá cuando todos los humanos conozcamos la verdad que habremos buscado y esperado. Por lo tanto es importante -como usted señala- poner al amor en un plano destacado con respecto a la "erudición". Pero la búsqueda de la verdad, que nos hará libres a todos, requiere tambien del raciocinio.
Sería fácil la inútil confrontación apelando simplemente a los textos compartidos del Antiguo Testamento en los que se califica con duras palabras la conducta del pueblo hebreo, antes del nacimiento de Jesús. No avanzaré por ese camino, ni por otros que llevan directamente a la discusión estéril -que no busco- o al aún más fácil de la descalificación o el agravio, que tan funestas consecuencias produjera en el pasado. No dejaré de afirmar sin embargo, que las duras calificaciones divinas que hizo Dios a su pueblo, se refieren también por extensión a la dureza de los corazones de todos los hombres en aceptar el regalo que El mismo nos hizo para revelarse de un modo expreso y directo, eligiendo de un modo previlegiado al pueblo hebreo, y en el a toda la humanidad. En ese sentido el idioma utilizado para las oraciones que desde hace siglos empleamos en la Iglesia, no utilizan adjetivos mas fuertes que los que el mismo Dios ha inspirado a los redactores de los libros sagrados, que los mismos judíos utilizan y utilizaron durante siglos.
Quiero sin embargo "defender" desde mi humilde y personal punto de vista lo que para mí es quizás lo mas importante, y tratar de "explicar" que al nosotros creer que ya se ha realizado la venida de Jesucristo, el Hijo de Dios al mundo, no podemos sin traicionar el mandato evangélico dejar de "evangelizar" publicamente y por supuesto de rezar por la conversión de la humanidad –incluyendo a nosotros mismos- y con lugar y dedicación preferencial, hacerlo por la conversión del pueblo judío. Y eso es -entiendo- para nosotros importante, porque creemos firmemente que -en términos terrenales- Dios estaría encantado con la conversión del pueblo judío, como no me cabe la menor duda que lo está con el acercamiento que se está produciendo y en el que como bien dice usted debemos avanzar para
"poder ir hacia el futuro que es justamente donde nos encontraremos con el mismo Mesías".
Juan Pablo II "de bendita memoria" como señala con afecto en su escrito, nos diría una vez más si viviera: "No tengáis miedo". Y para no tener miedo debemos rezar a nuestro Dios, para que nos ilumine en este largo y difícil camino.
Yo lo hago. Y utilizo con frecuencia un libro de "Oraciones de un corazón israelita" del que extraigo esta invocación "apostólica" a favor de la fe de Abraham en la fiesta de Kipour (Ethan): "Siempre listo a ejecutar tus órdenes, a invocar tu santidad, a ejercer la hospitalidad en tu nombre y a hacer conocer al extranjero que tu solo, tu eres Dios" y esta otra de las vísperas de Kipour: "...haré violencia a toda falsa vergüenza, humillaré mi orgullo para calmar mis adversarios. Pero antes perdonaré, a mi vez a todos aquellos de los que he recibido injurias y a los que me han ofendido; ningún resentimiento sobrevivirá contra ellos en mi corazón. Más aún, si la ocasión se presenta, sin fasto y sin orgullo les devolveré, según tus mandamientos, el bien por el mal y les tenderé una mano segura".
Rezar es hablar con Dios. Y cuando uno reza, utiliza las fórmulas que convienen a aquello que se le quiere decir a Dios. Y Benedicto XVI seguro ha buscado las fórmulas más adecuadas para lo que quiere que le pidamos. Lo importante en mi opinión, es que el encuentro que deseamos y buscamos con nuestros hermanos mayores adquiere el sentido mas elevado si es un encuentro con Dios, por Dios y en Dios, para ser sus testigos mientras estemos en la tierra: "Vosotros sois mis testigos - oráculo de Yahveh - y mi siervo a quien elegí, para que me conozcáis y me creáis a mí mismo, y entendáis que yo soy: Antes de mí no fue formado otro dios, ni después de mí lo habrá." (Isaías, 43 10).
Ora et labora, en ese orden. Judíos y cristianos estamos unidos en el único Dios, y al único Dios nos dirigimos con nuestra oración: ¡Escucha Israel, el Eterno nuestro Dios, el Eterno es UNO! (¡SHEMA ISRAEL, ADONAI ELOHÉNOU, ADONAI ECH'AT!) (... y Trino con el Hijo y el Espíritu Santo). Y lo que pedimos los catolicos al único Dios cuando le pedimos la conversión del pueblo judío, no es "ritual" o "solo formal". Se lo pedimos creyendo y esperando: con fe y esperanza. Y es bueno que no lo ocultemos. "Con la verdad no ofendo ni temo". Del mismo modo que tambien pedimos por nuestra propia conversión, puesto que no se trata de "pertenecer" a la Iglesia como se pertenece a un club...
No puedo dejar de resaltar aquí algunos momentos muy "visuales" de la historia sagrada en los que Dios se manifiesta y que -para mi- están unidos por un lazo invisible que atraviesa el tiempo, y que quizás sería el lazo que llamaría de la contemplación de la "transfiguración", en el que el Dios Todopoderoso y Eterno se hace "visible" de un modo especial y único al hombre creado y llamado a compartir la eternidad, elevando su percepción y dándole una primicia de lo que será su Reino, cuando todo el mundo no sea más que historia y un recuerdo. Ese lazo espiritual le da para mi en un modo muy palpable y especial, "unidad visual" al mensaje de las escrituras, del Antiguo y Nuevo Testamento.
Uno de esos momentos es el de la propia "Transfiguración" de Jesus, cuando toma "consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. "(Mateo 17) Otro momento, anterior en el tiempo es cuando el mismo Elías sube al cielo: "Mientras caminaban conversando (Elías y Eliseo) , un carro de fuego con caballos de fuego se colocó entre ellos, y Elías subió al cielo en un remolino" ( 2 Reyes, 2, 11)
Al mismo Moisés se le manifestó de un modo extraordinario cuando "El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza" y "cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza ..." (Éxodo 3)
La última imagen –no en el tiempo- es la de Ezequiel: "Vi luego como el fulgor del electro, algo como un fuego que formaba una envoltura, todo alrededor, desde lo que parecía ser sus caderas para arriba; y desde lo que parecía ser sus caderas para abajo, vi algo como fuego que producía un resplandor en torno, con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia: tal era el aspecto de este resplandor, todo en torno. Era algo como la forma de la gloria de Yahveh. A su vista caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba." (Ezequiel, 1 27-28)
San Pablo, que nos afirma que «si la raíz es santa, también las ramas» (Rm 11, 16s) también fue iluminado en su conversión. El capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles, nos narra su conversión: " Y sucedió que yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo; cayó en tierra y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?". El respondió: ¿Quién eres tú Señor? Y oyó que le decían: "Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero ahora levántate; entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tendrás que hacer". Y se sumo a partir de allí a los "pescadores de hombres" ... Forma parte inseparable del ser católico el seguir, cada uno a su manera, seguir ese camino. Y
Cristo nos mostró ese camino, como a Simón Pedro y a Andrés "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".(Mateo 4:19)
Esas visiones tienen muchos elementos comunes que me hacen intuir que el "terreno común" de encuentro es mucho más profundo y amplio que lo que nuestro limitado lenguaje puede expresar, mucho mas allá de que lo que mis escasos conocimientos me proporcionan,. Y en ese terreno sagrado, y como tal, lugar de oración y de contemplación, es Dios mismo el que particularmente nos va dando el regalo de la verdad que nos trasciende y a la que estamos llamados judíos y cristianos.
En un terreno mas "científico" el gran Viktor Frankl muestra ese "terreno" en sugerente frase: "solo un cuerpo transfigurado sería representativo de la persona espiritual; el cuerpo del hombre "caído", sin embargo, representa un espejo roto y por eso deformador" (Logoterapia y Analisis Existencial, p. 87).
Mientras escribo estas líneas, la realidad de los hechos me muestra que mientras divago, "pasan cosas allá afuera"; recibo de un grupo al que estoy vinculado el siguiente mail:
Lunes, Febrero 11, 2008. "Me uno a la Iglesia católica en la vigilia de Pascua. He sido una educadora judía que he servido como profesora, Vice-principal y Principal en mi comunidad. No siempre fue fácil. Tuve que dejar mi profesión y esperar el día en que pueda enseñar otra vez y encontrar mi lugar en la iglesia. Pido sus rezos sobre mi continuado viaje. Las lágrimas emanaron de mi alma cuando mi líder del RCIA (Rito de iniciación cristiana para adultos) trajo mi denominación firmada por el Obispo Rhoades. Lo relaciono con Santa Teresa Benedicta de la Cruz y desde luego he escogido mi nombre para honrar su memoria. Solo que no puedo lograr una respuesta en cuanto a si seré Teresa o Edith. Muchas gracias. Suya en Cristo. Mindy." ¿Cómo puede un católico no rezar por la conversión de todos y particularmente de los judíos, respetando a las personas?. Yo lo hago casi cotidianamente al leer las "compartidas" escrituras del Antiguo Testamento y los Salmos, que forma parte de la liturgia de nuestra Misa... Y yo soy un simple católico más ...
Querido Rabino, espero no haber sido latoso, sino constructivo. Creí entender en una conferencia reciente suya para el Movimiento de Schoenstatt de Argentina (en el Colegio de escribanos) que afirmaba usted que podría darse que al final de los tiempos, la próxima venida del Mesías podría ser para nosotros la segunda venida y para ustedes la primera, pero tratarse del mismo Mesías. Rezo para que esa verificación la realicemos juntos mucho antes...
Atentamente suyo.
Pablo López Herrera
plopezherrera@gmail.com
Ps:
(1) El artículo del Rabino Sergio Bergman:
Rabino Sergio Bergman: Jesús nos re-une en lo que Cristo nos separa
9/2/2008
AJN.- Columna especialmente escrita para la Agencia Judía de Noticias, a propósito de una modificación realizada por el Papa Benedicto XVI a una plegaria que en su texto hacía referencia a la "ceguera" de los judíos ante Cristo.
Juan Pablo II, de bendita memoria, enseñó que debemos estar juntos para rezar, que no es lo mismo que rezar juntos. Es decir que compartir lo común no puede ser a expensas de dejar de ser lo que cada uno es. Y para comunicarse con el mismo Dios, que es padre de todos sin distinción, no debemos utilizar formulas universales, neutrales o sincréticas sino las propias, singulares y auténticas en función de la propia fe que, sin oponerse a otras, no son homologables ni equivalentes.Son los valores y la vocación de oír la voz de Dios lo que nos motiva a la construcción social y cultural de los símbolos y rituales que expresan en instituciones religiosas y prácticas sagradas cómo cada tradición entiende la revelación y redención de lo humano por obra de lo divino.Benedicto XVI tiene la contundencia y claridad axiológica de un teólogo alemán que, fiel al dogma de su iglesia, ha profundizado la recuperación de la liturgia y la práctica más conservadora en el ritual, pero que no se desvía en destino y visión de aquello que él mismo construyó y colaboró a desarrollar en la obra de su predecesor.Por cierto, no ha heredado su habilidad pedagógica e instinto diplomático para encontrar la oportunidad y la forma de explicar qué es lo que lo motiva a legislar estas fórmulas más raigales, pero aun así no es justo, oportuno ni apropiado juzgarlo o prejuzgar que esto implique un cambio en el camino fructífero del dialogo judeocristiano.
La incorporación de la oración por los judíos en el Viernes Santo no es un retorno pre-conciliar sino la consecuencia natural de una revisión de las formas rituales. Al mismo tiempo, es justo y necesario recordar que hemos madurado en el diálogo y encuentro judeocristiano de una forma irreversible por obra de muchos, por el trabajo de más de cuarenta años del Concilio Vaticano II y por la encarnación de los gestos de un grande como fue Juan Pablo II al ingresar a la sinagoga de Roma; expresar el pedido de perdón por las omisiones de la Iglesia Católica frente a la Shoá como el reconocimiento en los judíos de sus hermanos mayores.Benedicto XVI no intenta revertir estos pasos históricos y un punto de inflexión en la historia de desencuentros de dos mil años. Pretende, entiendo, que hablemos sinceramente ya no sólo de lo que nos une en el tronco común judeocristiano sino de aquello que nos diferencia en las dos ramas de dos religiones hermanas pero distintas.Decirlo con claridad no debe implicar atentar contra el diálogo y el avance del encuentro. No será la primera vez que los fieles, consolidando un nuevo tiempo, puedan también iluminar a sus líderes tanto como ellos lo hacen con sus seguidores.Aquellos que trabajamos y vivimos espiritual y existencialmente en el diálogo interreligioso tampoco alentaremos a aquellos que intenten separar cuando afirmamos que seguiremos unidos aún en nuestras diferencias, las que no ocultamos, lamentamos ni mucho menos dejamos de afirmar y celebrar como la riqueza del otro en el encuentro, senderos alternativos de un mismo camino que es el encuentro con Dios y con los hombres.Benedicto XVI ha explicitado lo que parece nuevo y al mismo tiempo regresivo y es, en realidad, obvio y constituyente de la fe cristiana.En mi opinión, la oración por los judíos que ha sido debidamente rectificada de los adjetivos degradantes que sostuvo la iglesia católica durante siglos de calificarnos como "pérfidos" o "malvados" afirma lo que ya todos sabemos, pero no siempre decimos:
Estamos unidos en el Jesús judío y claramente distanciados en Cristo, el Rey Mesías que para nosotros los judíos aun no llegó, de quien esperamos con fe completa su pronta llegada.Así de claro es, que cuando la cristiandad afirma en Jesús al Cristo, lo proclama salvador no sólo de cristianos sino de toda la humanidad y se encomienda a sí misma a hacer iglesia y evangelizar en nombre de la buena nueva a que todos sin excepción se unan y sumen a esta afirmación de fe en Cristo como verdad salvadora y redentora.Cristo resucitado, que es en definitiva la conmemoración de la liturgia en cuestión del Viernes Santo, viene a presentarse como hijo del Dios vivo que, una vez sacrificado como cordero en expiación de los pecados de la humanidad, viene a anunciar el reino de los cielos, en la medida en que todos asuman en esta verdad hacer llegar lo mesiánico a nuestros días y por lo tanto por esta vía asegurar su nuevo retorno, el posterior a su resurrección, que será el advenimiento definitivo del reino de Dios.Nada en absoluto que difiera con lo que la tradición judía plantea con la llegada del Mashiaj, que dado que aún no vino, estamos dedicados a hacer lo necesario para que llegue pronto y en nuestros días, en el camino de la Torá y de las Mitzvot, es decir el pacto con la alianza eterna de Dios con el pueblo de Israel que recibimos en manos de Moisés.Lo común que compartimos es lo mesiánico, lo que nos diferencia y nos excluye amorosa y pacíficamente a dos mundos teológicos, rituales, simbólicos, culturales e institucionales es ni más ni menos que para los judíos el Mesías no llegó y rezamos para que venga, y que los cristianos lo han recibido en Jesús proclamado Cristo y esperan, rezan, misionan y trabajan para que todos lo acepten, lo afirmen y crean en él como Mesías.Debo explicitar aquí una vez más que esto incluye no sólo a los judíos de entonces, del tiempo de Jesús, sino también de nuestros días.¿Deberían ofenderse los cristianos al escucharnos rezar en hebreo diariamente (no solo en pascua) por la llegada del Mesías, negación implícita y contundente que Cristo no lo fue?
¿Debemos los judíos instalarnos en el pasado de ser las victimas permanentes de una historia que sin olvidar ni perdonar debemos reconciliar para poder ir hacia el futuro que es justamente donde nos encontraremos con el mismo Mesías?Entiendo entonces que debemos poner esta oración en latín del Viernes Santo en el mismo lugar donde se encuentran otras oraciones en hebreo de nuestra liturgia. Patrimonio de lo que fue, no necesariamente de lo que será.Debemos entender y aceptar que esta pretensión ritual y sólo formal de que los judíos acepten a Jesús como Mesías debe ser tan amorosamente entendida, en el marco del diálogo y el encuentro de las diferencias irreductibles de nuestras diferentes religiones, como al mismo tiempo amorosamente rechazada en la autenticidad judía, por la cual no aceptamos tal invitación y devolvemos la intención de la oración para que juntos trabajemos no en confrontar sobre quién es el Mesías sino en cómo hacer que el mundo sea una porción de cielo y vivamos lo mesiánico en el encuentro como hermanos que, diferentes, seamos parte de una misma familia, la de ser definitivamente humanos.Para dirimir esta confrontación teológica propongo menos erudición y más amor. Lo realmente relevante no es si el Mesías llega por vez primera o regresa, lo que sí es relevante y revelador del mismo Dios es que lo hagamos todos juntos aparecer entre nosotros.Sólo entonces en el final de los tiempos, y cuando vivamos en la tierra en el reino de los cielos, sabremos en hebreo o en latín cuál de las dos religiones tenía razón.
sábado, enero 05, 2008
Shakespeare, Solzhenitsyn ... y Putin
Ética, literatura ... y política
Desde el punto de vista de la ciencia, de la cultura de la política, y de la religión, nuestro siglo XXI está en condiciones de revertir la tendencia hacia la autodestrucción en la que parece estar empeñado.
En efecto; si bien es posible que sigan los avances en las diferentes áreas, y el espíritu del hombre mantiene innato el impulso a la superación, los grandes escritores y pensadores como el Dante, Shakespeare, Cervantes, y en nuestra época me animo a ponerlo a Solzhenitsyn, ya son suficientes como para abarcar al hombre en su totalidad en su relación consigo mismo, con la sociedad y con todo lo que lo rodea.
Solo es necesario que tenga el interés por elegir el mejor bien para si mismo. La libertad se trata de eso. Estamos acostumbrados a pensar que somos libres para elegir entre lo que es bueno o malo. Que es como decir que la libertad al conducir un vehículo consiste en elegir entre chocar o no hacerlo. En realidad, al conducir, somos libres para poder elegir el mejor camino y manejar del modo mas adecuado al arte de la conducción. Y al que elige chocar no lo elegiríamos nunca como paladín de la libertad, sino de la estupidez, si lo hace adrede.
La libertad del político consiste así en elegir el mejor bien para su pueblo y para la humanidad. El problema está en el corazón de cada hombre que toma decisiones que afectan su contexto.
Theodore Dalrymple (1), un médico y escritor inglés preocupado por la decadencia cultural inducida por los intelectuales, titula“Porqué Shakespeare es para todos los tiempos” a un capítulo, y toma el ejemplo de Macbeth como el caso del político ascendente a quién se le presenta la tentación de cometer lo que llamaríamos un crimen político para ascender en su escala de ambiciones. Trae a colación la cita de Solzhenitsyn en la que atribuye a las ideologías el aporte del impulso diferencial a los Hitler o Stalin de nuestro tiempo como para provocar destrucciones masivas de pueblos y minimiza la época de Shakespeare en la que las víctimas eran menos en cantidad.
Y en efecto, una cosa era matar a Duncan y otra los modernos genocidios y matanzas. Una cosa era Lady Macbeth y otra las ideologías. Sin embargo, el proceso interno de la tentación y de la realización del mal, son similares desde Adán y Eva, pasando por Macbeth y su mujer, y llegando a nuestros modernos revolucionarios y déspotas.
Afirma Dalrymple: “Macbeth es llevado al mal por su ambición: y lo entendemos como si estuviéramos adentro de la trama porque todos vivimos en una sociedad en la cual es inevitable luchar por una posición o por el poder. Macbeth somos nosotros mismos sin escrúpulos morales”. “... Shakespeare excava en la línea que divide al bien del mal que pasa por el interior de todo corazón humano, para utilizar una frase de Solzhenitsyn en el Archipiélago de Gulag ... “gradualmente fui viendo que la línea divisoria que separa al bien del mal no pasa a través de los estados, ni de las clases sociales, ni tampoco pasa entre los partidos políticos, sino directamente a través de cada corazón humano y de todos los corazones humanos”. Y es Shakespeare quien nos muestra la línea”.
Putin ocupa en estos momentos un lugar central en el equilibrio de la política internacional, y en la búsqueda del poder está en condiciones de hacer mucho, bueno o malo, para la armonía del desarrollo mundial. Por su posición en Europa, por la situación de dependencia energética de los europeos, por sus relaciones con los países musulmanes, etc. etc. Ya ha mostrado bastante de lo malo y parte de lo bueno que es capaz de hacer. Parece estar en sus manos la decisión acerca del destino inmediato de Rusia, por lo menos por la facilidad con la que parece manipular la “democracia” poder perpetuarse en el poder, primera ambición de los déspotas. Sin embargo debería ser posible que abandone un camino de violencia en el que se muestra bastante cómodo. Debería preferir el golf al judo ... El mundo se lo agradecería.
La violencia no existe en si, como las ideas de Platón. Existen los que ejercen la violencia, los violentos. Los grandes acontecimientos mundiales, no “suceden”. Son los hombres concretos los que los provocan, los ejecutan y los sufren.
plopezherrera@hotmail.com
(1) Médico inglés autor de “Nuestra cultura, lo que se ha dejado de ella – Los mandarines y las masas” Ediciones Ivan R. Dee, Chicago, 2005.
A Dalrymple le preocupan los desastres de los que es capaz el hombre “civilizado y culto”:las guerras mundiales, el comunismo y el nazismo, la revolución cultural china, el Khmer Rouge en Cambodia, las matanzas de Rwanda, y la influencia creciente de la barbarie adentro de las sociedades occidentales a través de “novelistas, guionistas, directores de cine, periodistas, artistas, e inclusive cantantes populares ... los desconocidos legisladores del mundo ...”
Putin: ¿en el camino del despotismo?
La revolución rusa de comienzos del siglo XX se hizo supuestamente para terminar con un régimen que se consideraba despótico. Un siglo y decenas de millones de víctimas después, surge con claridad y fuerza un nuevo despotismo, que va tomando forma, como producto de un liderazgo personalista y nefasto que utiliza el poder a discreción con el objetivo de promover un gobierno autocrático e inmisericorde.
Un siglo de persecuciones ha sofisticado los métodos La vieja policía del zar, aplicaba los métodos tradicionales. La Che-Ka, la GPU y la KGB fueron ampliando y sofisticando los métodos y el alcance de su actividad, para “procesar” a quienes consideraban los enemigos del régimen. Cuando el régimen comenzó a dar señales de agotamiento, y la sociedad civil que solamente quiere manifestar su disidencia y ejercer sus derechos comienza a molestar, se les da nueva vida a los internados psiquiátricos, que “transforman” a quienes luchan pacíficamente por la libertad en enfermos mentales que necesitan internación.
Se pensó que con la caída del muro de Berlín, se abriría automáticamente un camino que desembocaría rápidamente en una democracia libre. Los hechos demuestran que la “nomenklatura” realizó un cambio de fachada con una apertura económica al estilo de la NEP de Lenin, y con cierta libertad de circulación, salvo para quién se oponga al presente residuo de dictadura (1). La continuación y mayor sofisticación en las formas de dominio, muestran la presencia y la actividad de una dirigencia dispuesta a no poner su poder en juego. En un esquema como el vigente, simplemente no habrá lugar para una democracia libre, si esta no es ganada por la fuerza de la opinión pública y por la propia sociedad rusa.
Entre otros métodos, hay dos particularmente repugnantes para el mundo civilizado: la internación en un hospital psiquiátrico a quién se juzgue desequilibrado, con el amparo de una ley que impide a la familia exigir la evaluación alternativa independiente del “enfermo”, y los violentos que se atribuyen al RUBOP (Comando Regional de Lucha Contra el Crimen Organizado) a las órdenes del ministro del interior.
Entre las principales víctimas de estos métodos figuran Artem Basyrov, de 20 años, que fue detenido por dos policías de civil y confinado el 23 de noviembre en un hospital psiquiátrico, según fuera denunciado por Alexander Averin, del Partido Nacional Bolchevique, por supuesto opositor. Su partido forma parte de la coalición La Otra Rusia, que organizó las llamadas "Marchas de los Disidentes" en toda Rusia.
Yury Chervochkin, de 22 años, “implicado” en la promoción de marchas de disidentes, falleció de resultas de una presunta golpiza policial durante una protesta del mes de noviembre pasado, no sin hacer una postrera llamada identificando a quienes lo seguían como integrantes del RUBOP.
El Daily Telegraph informo recientemente que Andrei Fedorovich fue mantenido en una clínica durante 43 días el otoño pasado, luego que sus vecinos, que tenían relaciones poderosas en la policía de Moscú, lo denunciaron como loco cuando trataba de tomar posesión de su departamento.
El mismo diario, informa de un caso particularmente doloroso referido a Larisa Arap, detenida en una ciudad ubicada más allá del círculo ártico, Murmansk, internada en un hospital psiquiátrico y medicada con los remedios de la “psiquiatría punitiva” por sus críticas en un artículo periodístico.
Recientemente también fue detenido por motivos fútiles el ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, reciente autor del excelente libro “El ajedrez y la vida”, que dirige un Frente Cívico Unido, y que seguramente experimenta mas dificultades en ejercitar sus derechos políticos que en haber conquistado y mantenido por años su puesto de campeón.
Salvando todas las distancias, Putin ocupa estratégicamente el poder en una Rusia post revolucionaria como lo hizo Napoleón luego de las cenizas y los muertos de la revolución francesa. Su discurso es nacionalista. Tiene un cerebro frío y privilegiado, una ambición sin límites, el dinero del petróleo y el gas, y aparenta carecer de escrúpulos. En su propio país ya lo están sufriendo quienes luchan por su propia libertad política arriesgando sus propios cuerpos. No debemos dejarlos solos. Ya no caben dudas acerca de su ambición y de su estrategia. Por ahora, solo está mostrando las uñas.
Gregorio Alexinsky, que fue participe y testigo de su época como político y diputado de la Duma, luego de constatar y describir los terribles primeros años de la revolución, publica en 1923 “Del zarismo al comunismo”, un libro sobre la revolución, sus causas y efectos. Luego de describir con objetividad y cierto detalle la destrucción de Rusia, las hambrunas y la emigración, pronostica sin la menor duda la desaparición del régimen comunista, porque un pueblo “al que le produce sufrimientos inauditos se le pone en contra”. Sabemos lo que pasó.
Predecía Alexinsky que el estado de cosas al que se había llegado, debía “necesariamente desarrollar el espíritu conservador”. Afirmaba (¡1923!) que “en la Rusia del mañana, las ideas sociales no serán revolucionarias, y el derecho de propiedad prevalecerá de la manera más absoluta. Las concepciones comunistas y socialistas no gozarán de las simpatías de la población, a los ojos de la cual están fuera de consideración, gracias a la experiencia bolchevique”. “La Rusia del mañana será un país verdaderamente democrático y verdaderamente libre, cuyos principales resortes económicos y sociales serán la iniciativa privada y la libre competencia en todas las áreas”. “La Rusia del mañana protegerá su genio nacional y cultivará apasionadamente las manifestaciones más preciosas y más bellas: la ciencia, el arte, las letras, las fuerzas de defensa, y tantas cosas dejadas de lado hoy que constituyen el alma de una nación”. El papel muestra que aguanta todo lo que se quiera escribir sobre el, sin quejarse... Después, vino Stalin y todos conocemos la continuación de la historia.
Al pueblo ruso le costó cara su revolución. ¿Habrá terminado de pagar por ella? Los errores de apreciación, así como un optimismo ciego similar al que mostraba Alexinsky, pueden volverle a costar caro a Rusia, a Europa, y al resto del mundo. Como siempre, todo depende del precio que estemos dispuestos a pagar los hombres libres: por nuestros principios y por nuestra libertad.
plopezherrera@hotmail.com
(1) Para algunos, como el que escribe, todo el proceso de desarmado de las URSS se trató simplemente de un “aterrizaje suave y auto administrado” con el que se evitaron los juicios y una revisión judicial que hubiera puesto al juicio de Nuremberg como una práctica infantil en comparación.
Un siglo de persecuciones ha sofisticado los métodos La vieja policía del zar, aplicaba los métodos tradicionales. La Che-Ka, la GPU y la KGB fueron ampliando y sofisticando los métodos y el alcance de su actividad, para “procesar” a quienes consideraban los enemigos del régimen. Cuando el régimen comenzó a dar señales de agotamiento, y la sociedad civil que solamente quiere manifestar su disidencia y ejercer sus derechos comienza a molestar, se les da nueva vida a los internados psiquiátricos, que “transforman” a quienes luchan pacíficamente por la libertad en enfermos mentales que necesitan internación.
Se pensó que con la caída del muro de Berlín, se abriría automáticamente un camino que desembocaría rápidamente en una democracia libre. Los hechos demuestran que la “nomenklatura” realizó un cambio de fachada con una apertura económica al estilo de la NEP de Lenin, y con cierta libertad de circulación, salvo para quién se oponga al presente residuo de dictadura (1). La continuación y mayor sofisticación en las formas de dominio, muestran la presencia y la actividad de una dirigencia dispuesta a no poner su poder en juego. En un esquema como el vigente, simplemente no habrá lugar para una democracia libre, si esta no es ganada por la fuerza de la opinión pública y por la propia sociedad rusa.
Entre otros métodos, hay dos particularmente repugnantes para el mundo civilizado: la internación en un hospital psiquiátrico a quién se juzgue desequilibrado, con el amparo de una ley que impide a la familia exigir la evaluación alternativa independiente del “enfermo”, y los violentos que se atribuyen al RUBOP (Comando Regional de Lucha Contra el Crimen Organizado) a las órdenes del ministro del interior.
Entre las principales víctimas de estos métodos figuran Artem Basyrov, de 20 años, que fue detenido por dos policías de civil y confinado el 23 de noviembre en un hospital psiquiátrico, según fuera denunciado por Alexander Averin, del Partido Nacional Bolchevique, por supuesto opositor. Su partido forma parte de la coalición La Otra Rusia, que organizó las llamadas "Marchas de los Disidentes" en toda Rusia.
Yury Chervochkin, de 22 años, “implicado” en la promoción de marchas de disidentes, falleció de resultas de una presunta golpiza policial durante una protesta del mes de noviembre pasado, no sin hacer una postrera llamada identificando a quienes lo seguían como integrantes del RUBOP.
El Daily Telegraph informo recientemente que Andrei Fedorovich fue mantenido en una clínica durante 43 días el otoño pasado, luego que sus vecinos, que tenían relaciones poderosas en la policía de Moscú, lo denunciaron como loco cuando trataba de tomar posesión de su departamento.
El mismo diario, informa de un caso particularmente doloroso referido a Larisa Arap, detenida en una ciudad ubicada más allá del círculo ártico, Murmansk, internada en un hospital psiquiátrico y medicada con los remedios de la “psiquiatría punitiva” por sus críticas en un artículo periodístico.
Recientemente también fue detenido por motivos fútiles el ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, reciente autor del excelente libro “El ajedrez y la vida”, que dirige un Frente Cívico Unido, y que seguramente experimenta mas dificultades en ejercitar sus derechos políticos que en haber conquistado y mantenido por años su puesto de campeón.
Salvando todas las distancias, Putin ocupa estratégicamente el poder en una Rusia post revolucionaria como lo hizo Napoleón luego de las cenizas y los muertos de la revolución francesa. Su discurso es nacionalista. Tiene un cerebro frío y privilegiado, una ambición sin límites, el dinero del petróleo y el gas, y aparenta carecer de escrúpulos. En su propio país ya lo están sufriendo quienes luchan por su propia libertad política arriesgando sus propios cuerpos. No debemos dejarlos solos. Ya no caben dudas acerca de su ambición y de su estrategia. Por ahora, solo está mostrando las uñas.
Gregorio Alexinsky, que fue participe y testigo de su época como político y diputado de la Duma, luego de constatar y describir los terribles primeros años de la revolución, publica en 1923 “Del zarismo al comunismo”, un libro sobre la revolución, sus causas y efectos. Luego de describir con objetividad y cierto detalle la destrucción de Rusia, las hambrunas y la emigración, pronostica sin la menor duda la desaparición del régimen comunista, porque un pueblo “al que le produce sufrimientos inauditos se le pone en contra”. Sabemos lo que pasó.
Predecía Alexinsky que el estado de cosas al que se había llegado, debía “necesariamente desarrollar el espíritu conservador”. Afirmaba (¡1923!) que “en la Rusia del mañana, las ideas sociales no serán revolucionarias, y el derecho de propiedad prevalecerá de la manera más absoluta. Las concepciones comunistas y socialistas no gozarán de las simpatías de la población, a los ojos de la cual están fuera de consideración, gracias a la experiencia bolchevique”. “La Rusia del mañana será un país verdaderamente democrático y verdaderamente libre, cuyos principales resortes económicos y sociales serán la iniciativa privada y la libre competencia en todas las áreas”. “La Rusia del mañana protegerá su genio nacional y cultivará apasionadamente las manifestaciones más preciosas y más bellas: la ciencia, el arte, las letras, las fuerzas de defensa, y tantas cosas dejadas de lado hoy que constituyen el alma de una nación”. El papel muestra que aguanta todo lo que se quiera escribir sobre el, sin quejarse... Después, vino Stalin y todos conocemos la continuación de la historia.
Al pueblo ruso le costó cara su revolución. ¿Habrá terminado de pagar por ella? Los errores de apreciación, así como un optimismo ciego similar al que mostraba Alexinsky, pueden volverle a costar caro a Rusia, a Europa, y al resto del mundo. Como siempre, todo depende del precio que estemos dispuestos a pagar los hombres libres: por nuestros principios y por nuestra libertad.
plopezherrera@hotmail.com
(1) Para algunos, como el que escribe, todo el proceso de desarmado de las URSS se trató simplemente de un “aterrizaje suave y auto administrado” con el que se evitaron los juicios y una revisión judicial que hubiera puesto al juicio de Nuremberg como una práctica infantil en comparación.
Estos cristianos a los que se persigue
Thomas Grimaux*, Valeurs Actuelles, 21-12-2007
Traducción de Pablo López Herrera
En un número creciente de países, el simple hecho de ser cristiano puede significar el exilio forzado o la muerte. Los defensores que tienen “la patente” de los derechos humanos tienen a menudo la tenencia a olvidarlo.
Una serie de acontecimientos importantes prueban este año que el Vaticano no es el único en abordar el problema de la supervivencia de los cristianos y denunciar su persecución, a menudo sistemática, en la cristiandad de Oriente y de Asia. En junio, Doudou Diène, informante en las Naciones Unidas acerca de las formas actuales de discriminación, hacía sonar oficialmente el timbre de alarma: “Hay actualmente un resurgimiento de esta cristiano fobia que, paradójicamente, ha sido ignorada en los debates internacionales.”
El mismo Colegio de Francia acababa de ser sede de un coloquio cuyo título, muy universitario señalaba una lúcida constatación: “Cristianos del mundo árabe: herencia y futuro”, invitando a una reflexión sobre el tema.El 15 de noviembre, era el turno del Parlamento europeo el de comprobar “la multiplicación de episodios de intolerancia y de represión hacia las comunidades cristianas”. Los diputados europeos adoptaban este día una resolución sobre “acontecimientos graves comprometiendo su existencia”.
Al día siguiente, un coloquio internacional, colocado bajo el padrinazgo del ministerio francés de los Asuntos Extranjeros, planteaba esta pregunta en forma de alerta: “¿Cuál es el futuro para los cristianos de Oriente? ”El mundo comienza a inquietarse por la suerte de los cristianos, más particularmente allí donde están más amenazados: en Asia, y en el Cercano y en el Lejano Oriente, después de los asesinatos recientes de pastores cristianos en Turquía, del proceso estalinista del padre Ly en Vietnam, de los insultos anticristianos semanales del presidente venezolano Hugo Chávez, del bombardeo del santuario mariano de Madhu en Sri Lanka, y de las vejaciones sufridas en tantos otros países musulmanes, hinduistas o budistas.
Para Régis Debray, que escribe este mes en el suplemento de las religiones de Le Monde, no se trata “solamente de hacer sonar una señal de alarma, sino de enfrentar con los ojos abiertos un problema esencial de civilización”. El filósofo y mediólogo es formal: “la cuestión de las minorías se nos va a imponer como la gran pregunta del siglo”.La ONU y la Unión Europea tomaron nota: las persecuciones actuales son nuevas en su esencia porque los perseguidores son partidos, gobiernos o nebulosos grupos terroristas que aplican teorías globales.
Ya no se trata más de individuos aislados - un dictador loco como Nerón o un "loco" en Bélgica que degüella al padre De Leener en junio de 2005 - sino de iniciativas coordinadas que aplican programas que son el fruto de la reflexión. Los actos son queridos, premeditados. Se inscriben en una estrategia deliberada y coherente.Lo verificamos en las tres principales fuentes del nuevo anti-cristianismo, que son el islamismo, los fundamentalismos hinduistas y budistas, y el comunismo. El fenómeno fundamentalista musulmán es desde hace unos años la principal fuente de estas nuevas persecuciones. Para comprender este odio radical , basta con leer los programas de los movimientos más accesibles, cualquiera que sea el área cultural o étnica en la que se exprese.
En numerosos países, la lectura simple de la constitución - establecida sobre la charia, la ley islámica - es instructiva. Arabia Saudita es el caso más típico. El culto católico está prohibido allí a las centenas de millares de cristianos que trabajan en el país. ¡Hasta no pueden reunirse entre ellos para una simple oración! La situación es casi idéntica al norte de Nigeria, en Afganistán, en Pakistán, en Indonesia, en Malasia, y también en Argelia, desde la ley "anticonversión" de marzo de 2006.
En Turquía, todo alumno que hable en clase del genocidio armenio de 1915 es pasible de una sanción. La Iglesia católica turca pide desde 1970 - en vano hasta la fecha - su reconocimiento oficial. Adicionalmente, el gobierno confiscó, a partir de 2002, las tres cuartas partes de las propiedades del patriarcado ecuménico.La iglesia del Santo Salvador de Prístina transformada en baño públicoEn Turkmenistán, los raros sacerdotes presentes deben ejercer su ministerio exclusivamente con los extranjeros.
En Bangla Desh, la minoría cristiana se abstiene de celebrar la Navidad, por falta de protección policial. En Kosovo, bajo la tutela oficial de la OTAN y de la ONU, más de ciento cincuenta iglesias y conventos han sido destruidos desde 1999. En Prístina, la capital de la provincia, la iglesia de Cristo Salvador ha sido transformada en baño público. Hasta en las apacibles y seductoras Maldivas, los dirigentes deben ser obligatoriamente musulmanes sunitas. El culto católico está allí prohibido.Estos países de Islam desarrollaron un pensamiento estructurado, a la vez filosófico y teológico, que promueve el sometimiento o la eliminación de hecho, y luego de derecho, del cristianismo.
El proceso es siempre el mismo: con el fin de instaurar un sentimiento de inseguridad permanente se administran insultos, calumnias (como en los manuales escolares egipcios o las historietas de Hamas), escupitajos al paso del cristiano, amenazas.
En Diyarbakir, la gran ciudad del sudeste de Turquía, el imán más importante pudo clamar en una de sus predicas, sin chocar aparentemente a las autoridades: “Las transferencias de órganos son lícitas excepto para las prostitutas, los drogadictos y los cristianos.” Progresivamente, la presión es tal que las muchachas cristianas se ven forzadas a llevar el velo. Esto se verifica desde hace unos años en el Líbano o en Palestina.Los secuestros de sacerdotes o de simples fieles se han multiplicado en Filipinas y en Irak, impulsados por una campaña de terror. “Los cristianos son incitados al exilio para huir la violencia de grupos fundamentalistas”, comprobaba el 20 de noviembre el Secretariado general del sínodo de los obispos de Asia.Monseñor Giovanni Lajolo, secretario de la Santa Sede para las relaciones con los Estados, lamenta la situación particularmente dolorosa de los cristianos en el Medio Oriente: « La proporción de los católicos se ha dividido por diez en Irán desde 1973 y no representa a más que el 0,01 % de la población total. En el mismo período, ha sido reducida en dos tercios en Irak, pasando del 2,6 % al 1 %. En Siria, los católicos no constituyen más que el 1,9 % de la población contra el 2,8 % en 1973. Finalmente, en Israel y en Palestina, casi se ha dividido por dos, pasando del 1,9 % al 1 %. »
Estas partidas debilitan las comunidades cristianas y reducen la libertad de acción de la Iglesia: “La carencia de libertad religiosa se manifiesta en particular en trabas a la comunicación entre las comunidades de fieles y los obispos, y entre los obispos y el Papa, en la prohibición de crear una conferencia episcopal o en la obtención de los visados para los agentes pastorales, en la limitación de la construcción de iglesias o en el apartamiento de la vida pública.” El catálogo de las persecuciones sangrientas en tierra de Islam es un largo martirologio, que demasiado a menudo, parece dejar indiferentes a los defensores que tienen “patente” de defensa de los derechos humanos.
El fundamentalismo hinduista inspira por su parte a partidos políticos importantes como a BJP (Bharatiya Janata Party fundado en 1980), muy poderoso en ciertos estados del sub-continente indio (Arunachal Pradesh, Orissa, Madhya Pradesh, Chhattisgarh ...). Según el resultado electoral, estos partidos ejercen una influencia fuerte sobre los gobiernos locales o participan directamente en el poder político.Su ideología procura la restauración de la “ pureza original ” del hinduismo (o del budismo en el Sri Lanka). Esta búsqueda pasa por la exclusión de todo lo que es cristiano, de todo lo que es contrario a la “ raza india ”.
Las acciones no son siempre violentas pero forman parte de un “complot” como lo ha denunciado, desde 2005, el único miembro cristiano de la Comisión nacional de las minorías en la India.A menudo tolerados o sostenidos por el poder central, estos extremistas quieren “hinduizar” los espíritus. Cada año, el 25 de enero, quieren por ejemplo forzar a los alumnos de las escuelas cristianas a observar el rito hindú del Surya Namaskar, esta práctica del yoga que pretende ofrecer una oración al dios sol. Ellos aplican a los “dalits” (intocables) cristianos, una “ pena efectiva y doble ” prohibiéndoles gozar de las ventajas inscritas en la Constitución a favor de los intocables. Su situación es tal que el secretario general del Consejo ecuménico de las Iglesias clamó indignado: “África del Sur abolió el apartheid, y es un pecado de practicarlo en la India en el siglo XXI.”.
Esta estrategia de vejaciones repetidas procura acostumbrar a la gente a los actos más violentos, hasta los más innobles, como las agresiones de pastores protestantes filmadas y difundidas por la televisión en abril y en mayo de este año. Una capa de plomo puede entonces recubrir una región o todo el país y los cristianos entrar en una tumba social de la que no podrán salir más.Aunque en retirada desde una quincena de años, el comunismo sigue siendo una de las grandes fuerzas anticristianas de nuestro mundo contemporáneo.
La apertura de los antiguos archivos secretos permitió revelar el horror sufrido por los cristianos en los antiguos países comunistas. El “ Informe sobre las persecuciones religiosas en ex-URSS ”, encargado por el ex presidente ruso Boris Eltsin en 1995, había suministrado una cifra horrorosa: ¡200 000 sacerdotes asesinados por el régimen soviético!
El "muro" del comunismo todavía no cayó.
En China, en Vietnam, en Corea del Norte o en Cuba, la persecución se prosigue.El expediente de la China es particularmente pesado, constituido por persecuciones ejercidas a diario. Obispos y numerosos sacerdotes son puestos en prisión, y no sabemos nada de su suerte exacta. ¡Mientras que está a punto de organizar los juegos Olímpicos de verano, a agosto próximo en Pekín, el régimen comunista ya tiene previsto prohibirles a las delegaciones deportivas presentarse con más de una Biblia por persona!El atlas de los estados anticristianos
Arabia Saudita Islamismo
Ninguna libertad de culto, hasta en el marco de la privacidad. Se aplica la Charia.
La India Hinduismo
Un dalit (intocable) que se hace cristiano no puede gozar más de las ventajas dadas por la Constitución. En ciertos estados, hay tiendas que se niegan a servir a los cristianos. Son regulares los ataques violentos, las incursiones violentas contra los africanos del Norte y los asesinatos.
China Comunismo
El Estado entiende regentear a la Iglesia católica vía la Iglesia patriótica. Obispos, sacerdotes y laicos comprometidos son puestos en prisión o en campos de reeducación. No conocemos su número. Numerosos bienes inmuebles permanecen expoliados (como en Vietnam).
Egipto Islamismo
El artículo 2 de la Constitución de 1971, modificada en 1980, estipula que charia se aplica en el país. Los coptos (el 10 % de la población) son sub-representados en el gobierno, en el Parlamento, en el ejército, y en las universidades. La construcción o la reparación de una iglesia necesita un decreto, firmado por el presidente en persona. La islamización impone el velo islámico a las cristianas, si no corren el riesgo de ser sujetos de actos de violencia. Las autoridades cristianas confirman los raptos de jóvenes cristianas para casarlas por la fuerza con islamistas.
Nigeria Islamismo
Reina la Charia en los estados del norte y se aplica a los cristianos, sometidos a la prisión, los latigazos y otros castigos. Después del 11 de septiembre de 2001, la mitad de los chicos nacidos en el estado de Zamfara (el primero que ha promulgado la charia a finales de 1999) recibieron el nombre de Osama.
Sri Lanka Budismo
El Jathika Hela Urumaya (Herencia nacional cingalesa) entiende restaurar el budismo en su pureza original y prohibir otro culto. Miembro de la coalición en el poder, desea una ley "anti-conversión". El catecúmeno debe señalar su proyecto de conversión al poder local.
Irak Islamismo
Desde 2003, la mitad de los 800 000 cristianos autóctonos huyeron el país, donde las iglesias son atacadas, los sacerdotes y los obispos llevados, y los cristianos perseguidos por todos los beligerantes.
Turquía Islamismo
La islamización del país conduce a la negación del genocidio armenio y a los asesinatos. Monseñor Edmond Farhat, nuncio apostólico, habla de “ cristiano fobia institucional ”. Mayoritaria en el imperio otomano, la población cristiana no representaba más que el 10 % de los Turcos en 1920 y el 0,2 % hoy.
Indonesia Islamismo
Hasta después del fin oficial de los combates de los años 1998-2001 (decenas de millares de muertos), la tensión sigue viva. Las agresiones anticristianas son regulares: escuelas cerradas, misas prohibidas, lugares de culto incendiados, alumnas cristianas del secundario degolladas.
Pakistán Islamismo
Monseñor Joseph Coutts, obispo de Faisalabad desde diciembre de 2006, confirma el recrudecimiento de acciones islamistas y el juego singularmente turbio del Estado: mención obligatoria de la religión en las cédulas de identidad, leyes anti-blasfemia que permiten acusar fácilmente a un cristiano ya que la charia le da a su testimonio menos valor jurídico que al de un musulmán, manuales escolares tendenciosos e injuriosos para el cristianismo. Después de la clase de cuarto año, está prohibido enseñar el catecismo, hasta en las escuelas católicas.
* Thomás Grimaux es el autor de: El Libro negro de las nuevas persecuciones anticristianas, Favre, 160 páginas, 16 euros.
lunes, septiembre 24, 2007
Eleccines: libertad y responsabilidad
“Las cosas van mal, y a no ser que nos esforcemos
por mejorarlas, todo irá peor aún” Víctor Frankl
Unas elecciones a presidente en las que pueden participar los ciudadanos libremente, deben ser un motivo de sano acercamiento a la política para tomar parte lo mas activa posible en la salvaguarda y el mantenimiento de un sistema que -aunque sumamente frágil y enfermo- es mejor aún que el derrumbe total de las instituciones, antesala de caos y anarquías que nos han sido familiares muchas veces.
Sin oferta y demanda no hay mercado. La libertad para existir debe poder ser ejercitada por muchos. En el mercado político, muchos lo olvidamos, es tan importante lo que se ofrece como lo que se demanda. Y la demanda de libertad se muestra, entre otras formas, participando en los procesos eleccionarios. Las elecciones son uno de esos pocos medios que tenemos los ciudadanos para participar en el poder, o para limárselo a quien aspire a ejercerlo de un modo cada vez mas absoluto. Lo importante es -por lo menos- mostrar que hay un número importante de argentinos con la voluntad firme de ser libres.
Si dejamos nuestro espacio vacío, ayudamos a que la sociedad de un paso adicional hacia la servidumbre. En Venezuela ya pasó. No tenemos que hacer lo mismo. No cedamos ceder al pesimismo paralizante. No nos encerremos en nosotros mismos. Sin nuestra participación, y nuestro trabajo, estamos cerrando las puertas a un futuro mejor, y abriéndolas al abismo y a la hecatombe.
El problema a superar esta en el interior de cada uno. Siguiendo los razonamientos de Víctor Frankl, parecería que nuestra sociedad, al carecer de un sentido por el cual vivir, está cada vez más propensa a las neurosis. Si aplicáramos este razonamiento en términos políticos, cuando la neurosis es masiva podría decirse que se transforma en una neurosis de masas; es decir, de un conjunto de seres humanos carentes de un “sentido social vital social”. Esto ocurre no solo en las sociedades de bienestar, sino en las menos desarrolladas. Y la neurosis individual y colectiva tienen las mismas características: depresión, encierro del hombre en si mismo y en sus pequeñas metas, violencia familiar y social, y adicciones de todo tipo según el lugar que se ocupe en la escala social y los medios de que se disponga.
Los argentinos tenemos que encontrar esa “voluntad de sentido” y poner los medios para que los resultados se produzcan en la dirección correcta. De otro modo, como mínimo, seguiremos igual... Los esfuerzos deben ser realizados por personas concretas. Como bien afirma Bastiat: “la acción fluye de la individualidad, mientras que las consecuencias se superponen en las comunidades”. Podría decirse que también la inacción individual produce inversamente falta de consecuencias deseables en la comunidad. Si queremos que las cosas cambien, es necesario involucrarse. Los espectadores son espectadores, y los jugadores descienden al campo de juego. Y si todos queremos ser espectadores, no hay juego... o mas bien, el juego lo juegan otros, y lo ganan ... Así como la creación de riqueza exige esfuerzos y trabajo, las mismas exigencias deben ponerse en juego si queremos una sociedad libre.
Quienes no piensan como nosotros, lo saben y lo practican hace mucho tiempo. Decía Lenin que “ninguna clase llegó mal poder sin haber producido líderes políticos ... capaces de organizar y conducir un movimiento ... es necesario preparar hombres dedicados ... no solo en sus tardes libres, sino en sus vidas enteras”.
Como mínimo mostremos con el voto que un número suficiente de argentinos queremos otra cosa. Es fácil encontrar los numerosos defectos personales y debilidades de todos los candidatos posibles, que no son perfectos. Pero ¿son menos perfectos que el resto de las personas con que convivimos trabajamos y nos cruzamos a diario en nuestras vidas? ¿son menos perfectos que nosotros? Y tan importantes como las preguntas anteriores, ¿da lo mismo que gane cualquiera de ellos? ¿podemos hacer algo al respecto?
El gran cambio exigirá un gran esfuerzo. Tratemos de recuperar el tiempo perdido, o por lo menos caer luchando una batalla que merezca la pena ser luchada. Abstenerse es elegir de antemano la derrota. Y dudo que aún el más escéptico de los lectores de estas líneas, no quiera vivir en una sociedad mejor.
sábado, septiembre 01, 2007
Elecciones en Pompeya
El pequeño mundo de nuestra política que precede las próximas elecciones nos hace pensar en el mundillo que hubiéramos podido imaginar en Pompeya décadas, meses, o días antes de la famosa erupción, de haber conocido aquella un régimen eleccionario. Seguro hubiera tenido esa elección en vilo a la sociedad pompeyana, inconscientes del futuro que les esperaba, ajeno por completo al acto electoral.
Los acontecimientos políticos significativos obedecen a causas distintas, originadas en épocas diferentes; y resulta difícil atribuirlos a una sola de ellas.
El gran historiador del comunismo Richard Pipes, sugiere la figura de un manzano cuando se pregunta las razones por las que cayó el Zar: "Las causas a las que se refiere el "porqué" son el aspecto mas difícil para el historiador, porque funcionan en muchos niveles diferentes. ... Cuando se sacude al árbol, ¿que es lo que hace caer a las manzanas? ¿el estado de madurez del fruto, que hubiera producido la caída antes o después? ¿el efecto de quien sacude al árbol? ¿o la simple ley de gravedad que hace que los objetos caigan a tierra?." (2)
Las elecciones como parte del proceso político
Lo que resulte de las próximas elecciones no será solamente el fruto de ellas mismas, sino el resultado de múltiples razones y actores. Respecto de la caída del zarismo y del propio comunismo, destaca Pipes que todas las instituciones dependían del poder central, y cuando este cayó por tierra, se derrumbó todo. Las instituciones quedaron vacías. Pero a pesar de todo, y contrariamente a lo que se supone, la caída del zarismo no fue un hecho determinado e ineludible de antemano, de modo que solo había que esperar que suceda.
Sin embargo, los hechos responden a causas precisas y definibles. Marco Aurelio afirma en sus "Meditaciones" que "los sucesos posteriores tienen siempre con los precedentes un lazo de coherencia. No son como una serie de enumeraciones aisladas que solo concurren por necesidad; antes bien, es una concatenación lógica. Y así como los seres están ordenados con la debida armonía, del mismo modo los acontecimientos manifiestan, no una mera sucesión, sino una trabazón de unos con otros." (3)
Volviendo a la imagen de Pompeya, no hubieran sido las elecciones las que hubieran salvado a la ciudad de su principal amenaza, sino simplemente su construcción en un lugar más seguro. La acción política se trata de eso: de construir el lugar más favorable, mas seguro, para que el hombre pueda perseguir "la felicidad". Es un trabajo que va mucho más allá de la participación en el acto eleccionario. Las elecciones, son una parte, un momento de ese proceso largo y complejo, como lo es la cosecha en el del cultivo de las manzanas. Para que una cosecha constituya un motivo de esperanza y no de temores, es necesario haber plantado y cuidado el árbol, haber distribuido los equipos de laboreo, y disponer al final de un buen equipo de obreros, que se concentren en orden y pongan todo el esfuerzo en el trabajo en lugar de pelearse por los mejores lugares.
Más allá de las elecciones, ¿cuál es la naturaleza del enorme problema que enfrenta nuestra sociedad? Sin la pretensión de ser mis opiniones ni exclusivas ni excluyentes de otras, creo que hay tres serias omisiones personales por las que a quienes estamos interesados en el pensamiento y en la acción política nos cuesta conformar un movimiento o una fuerza en condiciones de plantear con perspectivas de éxito un desafío atrayente a la sociedad, y de llevarlo adelante.
La importancia de las virtudes
En primer lugar estimo que no prestamos atención suficiente a la importancia de la práctica de las virtudes. Creo que a esa razón apunta el rabino Bergman al dedicarse a predicar con sano y fervoroso espíritu mosaico, las que llama en un reciente libro "virtudes cívicas", que son -aclarado este punto por el mismo- las clásicas virtudes morales. Santo Tomás designaba a los mandamientos como praecepta iustitiae (2-2, 122, 1). Al tenerlas como pertenecientes a la esfera íntima y privada, de ordinario no tomamos en cuenta que las virtudes no solo no restringen sino que potencian todas las capacidades del hombre. Como bien explica Jean Guitton, "hoy la palabra "moral" adquiere una consonancia negativa porque implica una limitación que parece ir en contra del sueño de la libertad. Así, es mejor recibida una novela como regalo que un libro edificante, y una invitación al cine que a una reunión política. De hecho, prácticamente todas las reuniones políticas se convocan en horarios que no interrumpen las actividades de esparcimiento.
Deberíamos pensar que "la moral, las reglas, la virtud, son las condiciones para acceder a la verdadera libertad, y finalmente a la felicidad durable". Nuestra inseguridad se debe en parte a que al estar hoy todo puesto en duda, reemplazamos las certezas que estuvieron vigentes durante muchos siglos, con las incertidumbres planteadas con mucha fuerza en los últimos trescientos años. Más aún, pensando que se debe al "respeto a la persona humana, al liberalismo y a la libertad, llegamos a alabar lo que ayer despreciábamos en nuestros adversarios". Y sin embargo, de lo que se trata, afirma Guitton, lejos de buscar preservar las "partes agusanadas" que no sirven más, es de renovar "la tradición de la razón, con el legado de la moral natural; toda esa fidelidad a la tradición greco romana y judeo cristiana que ha dado a esta civilización occidental una parte de bienes que es necesario preservar: libertad, generosidad, derechos del hombre, fraternidad, sinceridad, honor, las raíces del respeto por si mismo y de la amistad por los demás". (4)
La amistad política es una necesidad
En segundo lugar, creo que no consideramos a la actividad política precisamente como lo que creo que es, a saber, una de las mas elevadas formas de la amistad, en el sentido de las cuatro formas de amor, con el afecto, el eros y la caridad que bien describe CS Lewis (5). En efecto, nos juntamos porque "juntos somos más", porque las encuestas nos dicen que solos no podemos; y no porque tengamos un sano y profundo espíritu asociativo. Así, la fragilidad de esas asociaciones es rápidamente puesta a prueba por la cizaña de los "enemigos en las sombras" que crecen junto al trigo y lo ahogan. Está bien que para el cielo haya que esperar la cosecha eterna... pero aquí en la tierra, un buen agricultor es el que ama lo que hace, la gente con la que lo hace, y mantiene su campo limpio de malezas.
La amistad política es una condición necesaria para conformar algún tipo de asociación que permita perseguir un poder sin agotarse en la misma búsqueda, sin tener como marco de referencia fundamental las elecciones, y consiste en un "mirar juntos hacia adelante" para luchar por el bien común y entregando cada uno algo de si mismo para el bien de los demás. Así, la amistad para Lewis: "surge del mismo compañerismo cuando dos o mas de los compañeros descubren que tienen en común, un cierto interés o incluso una afición que los demás no comparten y que, hasta ese momento, cada uno creía ser su tesoro (o carga) único y personal". "En un círculo de verdaderos amigos, cada hombre es simplemente lo que es: se sostiene por si mismo. A nadie le importa un céntimo sobre la familia, profesión, clase, ingreso, raza, o historia previa del otro". No importa al pensador inglés que los amigos estén siempre de acuerdo en las respuestas, sino que les importen las mismas verdades, como decía Emerson. En ese mirar con otros hacia el mismo porvenir en el que se procura la justicia, cada uno va con sus imperfecciones. Aquí lo importante es que los defectos y las debilidades no constituyan las banderas de la asociación. Lo que da sentido y potencia a la amistad política, alimentada por la virtud es la convicción de que es necesario y posible luchar por el bien común, y que es precisamente esa lucha por el bien común posible y realizable, aquella verdad que señala Emerson como necesaria para constituir la amistad.
La prudencia y la justicia
En tercer lugar, me parece que muchas veces olvidamos particularmente de la prudencia y de la justicia. "El bien común necesita de la bondad de todos los individuos", afirma Pieper (6). Para el que gobierna y para el que pretenda llegar a hacerlo sanamente, las dos virtudes específicas son la prudencia y la justicia. El sentido de estos conceptos es enunciado por Pieper: "... la imagen del prudente que propone la ética occidental, no es ni mucho menos la del simple "táctico", que sabe obtener con éxito lo que se propone. Por prudencia se entiende la objetividad que se deja determinar por la realidad, por la visión de lo que existe; prudente es el que sabe escuchar en silencio, el que es capaz de dejar que se le diga algo, con tal de alcanzar un conocimiento más exacto, más claro y más rico de lo real. Si esta medida tuviera efectiva vigencia, ello vendría a significar que sin necesidad de proceder a una repulsa formal y ya antes de entrar en discusión, quedaría eo ipso descartado de toda elección el hombre irreflexivo, parcial, que se deja llevar ante todo por el afecto o por la voluntad de poder, pues de antemano se le daría por inepto para dar cumplimiento a la justicia del gobernante, que es la iustitia distributiva y cuya función consiste en lo siguiente: procurar de un lado el bien común al mismo tiempo que se respeta la dignidad de individuo y se da a este lo que es suyo". Y aclaro que "lo que es suyo" seguramente es mucho más de lo que piensa el que tiene verdadera necesidad del otro, y mucho menos de lo que recibe tanto parásito que como garrapata succiona la sangre de la sociedad y genera el famoso déficit fiscal (municipal, provincial y nacional).
Para cazar, es necesario salir de la cueva
Los buenos no están solos en la sociedad. Pero no deben encerrarse en vidas temerosas o mezquinas. Construir exige muchos más sacrificios que destruir, trabajar más que vagar, generar riqueza más que exigir el pago de impuestos o quedarse con "retenciones" (eufemismo que equivale a apropiarse de la riqueza ajena), construir una fábrica reclama del hombre mucho más que demolerla u ocuparla, y triunfar en una guerra -como lo apreciamos a diario- mucho más que poner bombas o realizar atentados... son trabajos que no terminan nunca. Es más fácil ser bestia que hombre. Y el siglo XX lo ha demostrado. Sin embargo es posible. Hace aproximadamente 50 años, el presidente de General Motors cifraba el éxito de su empresa de hombres comunes, en el hecho que eran "hombres acostumbrados a trabajar juntos con alta eficacia". De eso se trata.
La paradoja de la modernidad
Si me dicen que un político debe estar convencido de lo que intenta lograr para su país, que debe esperar poder hacerlo entregarse el mismo a la acción; y que debe ser realista, justo, dispuesto al sacrificio, y no dejar que lo venzan ni la ambición malsana ni la vida desordenada, estas simples ideas, así afirmadas, parecen atractivas. Si me dicen que en esos mismos conceptos están encerradas las virtudes de la fe, la esperanza, la caridad, la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, me cuesta más. Quizás porque se trata de que las virtudes que como señala Guitton, parecen limitativas siendo todo lo contrario. Las grandes ideas, decía Tolstoi, son siempre simples; quizás porque deben estar tanto al alcance del paisano que gana cien o doscientos dólares, o mucho menos, como del ejecutivo o empresario que gana diez mil, veinte mil, o mucho mas.
Muchas ideas, y poco tiempo. Prefiero volver a Pompeya, a la que seguramente sus habitantes consideraban también moderna. Con agua caliente, baños, templos, coliseo, shopping y burdel. Me imagino al intendente de entonces. Imagino que Nestorio sería su nombre, y me lo imagino también intentando dejar su puesto a la "muñeca brava" de su mujer. Y me imagino que sus competidores pelearían las listas y el pueblo se prepararía a votar, todos ignorantes de su propio destino, mientras el volcán, realista, se preparaba para convertir en una gigantesca momia a la ciudad.
(1) Miembro del Comité Consultivo de Atlas 1853 – pablolopezherrera@yahoo.com.ar
(2) Richard Pipes, en "Los tres "porqué" de la Revolución rusa", Vintage - Random House 1997. (Sus obras "La revolución rusa" y "Rusia bajo el régimen bolchevique" se consideran entre las más "definitivas" al respecto)
(3) "Marco Aurelio, Meditaciones", Editorial Debate, 2000
(4) Jean Guitton y Jean-Jacques Antier, "El libro de la sabiduría y de las virtudes reencontradas", Perrin, 1998
(5) C S Lewis, "Los cuatro amores", Editorial Andrés Bello, 2001. A este detenimiento, análisis y desarrollo de las formas de amor y su importancia en la vida social y espiritual, lo veo destacado en Sholz (1929), Nygren (1930, 1937), Brunner (1937); citados por Pieper que también trata el tema en profundidad (1950 en adelante), y finalmente en Juan Pablo II (Amor y matrimonio) y Benedicto XVI en su encíclica Eros y Ágape.
(6) Joseph Pieper, "Las virtudes fundamentales", RIALP, 1998
lunes, agosto 13, 2007
El desafío de pensar y el problema de no hacerlo
Think tanks: las usinas del pensamiento político
Por Pablo López Herrera (1)
Un navegante determina su derrota de acuerdo al destino de su viaje y confía en cartas náuticas confeccionadas por personas que no conoce pero en cuya autoridad confía. Ese mismo navegante, en otros aspectos más importantes de su vida actúa de una forma llamativamente irracional. Aunque nunca hayamos puesto los pies en un barco, todos somos navegantes de la vida. A veces nos dejamos llevar por el viento o la corriente más favorable, aunque el destino final sea el más alejado de nuestras necesidades. A veces no sabemos que dirección tomar por mas cartas que consultemos. A veces elegimos un destino y tomamos el rumbo equivocado. Pero siempre nos dirigimos hacia algún destino, aunque sea un "anti destino", y necesitamos siempre cartas náuticas actualizadas para ubicarnos donde podamos ver los obstáculos a evitar, los canales y las vías de paso. Quizás sin tomar conciencia, nos pasamos gran parte de nuestras vidas ajustando rumbos y evitando peligros, sin tener siempre en cuenta nuestro destino final.
Cuando la sociedad sabe a donde va, el camino se va haciendo solo. Cuando no lo sabe, se dispersa. Los peregrinos que iban a Compostela seguramente irían corroborando a lo largo del recorrido: "¿es este el camino a Compostela?". Y con los siglos, esa dirección y esos caminos fueron conformando el hoy llamado "camino de Santiago" (2).
Yo tengo la fortuna de haber encontrado hace unos años un "think tank" o "usina de pensamiento" que teniendo como guía a la constitución de 1853, un día me honró invitándome a formar parte de su comité consultivo. Así - seguramente sin saberlo - me obligaron a pasar de una situación de pasiva participación como asistente a periódicas y públicas reuniones, a otra paradójicamente más activa de "pensador", de la que hago uso y abuso.
Comencé entonces de un modo diferente un recorrido personal e íntimo que voy volcando en escritos en los que reflexiono sobre lo que considero importante para la vida personal y social. Intento buscar cierta coherencia entre pensamiento y acción, y con la idea de ser útil a otros, voy tratando de ir construyendo – si no un faro – por lo menos algunas boya virtuales, con la intención de ayudar otros navegantes del pensamiento. Hay boyas que señalan rocas sumergidas a flor de agua o barcos hundidos, y las hay que simplemente muestran -normalmente en combinación con otras- un canal o un rumbo en el que el fondo está despejado de obstáculos. Y en razón de la brevedad de la vida, con cada artículo que escribo, trato de dejar detrás de mí una pequeña boya, como esta misma que lees ahora.
El hombre - ser social - necesita de los demás. La vida no es una regata "en solitario" sino más bien un crucero, o mejor quizás una "arca" como lo fue el Arca de Noé, o sea una embarcación cuya tripulación tiene un destino. Pero el hombre no puede embarcarse en diez cruceros al mismo tiempo. Sin embargo, y a modo de ejemplo, en la navegación de mi vida yo pertenezco a la Iglesia Católica Apostólica y Romana (sin intención de ofender a nadie en estas horas de la "anti discriminación"), soy miembro además del "think tank" al que hacía referencia, a un club donde tengo amigos desde la infancia; me he asociado también al grupo de ex alumnos de una entidad donde hice un curso de dirección, y a una entidad de dirigentes de empresa. También estoy cercano a un centro de enseñanza universitario y a un instituto de filosofía del pensamiento económico que funciona hace unos años ya, y donde generosamente me invitan a reuniones de gran interés y profundidad. En síntesis, voy buscando lugares que van formando parte fundamental de mi vida en uno u otro sentido, y me ayudan a mantener la derrota o a corregirla si me desvío.
Pero lo que me interesa destacar aquí es que en casi ninguno de esos lugares he encontrado un ámbito en el que se reflexione de un modo mas o menos sistemático e integrado acerca de todas las cuestiones fundamentales con las que se constituye la identidad de las personas y de la sociedad y desde donde se vayan formando hombres con el espíritu de los navegantes que desembarcaron en Normandía o el de los peregrinos que caminaban desde miles de kilómetros hacia Santiago con la intención de encontrarse a si mismos, y algo más. Por eso me interesa comentarte algo, como si te estuviera transmitiendo al oído "dos fijas" para la carrera de mañana.
Los ingleses son un país (¿uno?) especial, nadie lo duda. Sus amigos los franceses afirman que "si Dios los puso en una isla, habrá tenido sus razones". Estos dos países y estas dos culturas para mi entrañables han ido formando parte de mi vida en uno u otro sentido. Me sería difícil explicarles esta "duplicidad" a "los unos y los otros", o mejor dicho que lo entendieran ellos mismos. Las instituciones universitarias que pronto serán milenarias en ambos países como la Sorbonnne, Oxford y Cambridge, en lo que a la producción y difusión del pensamiento se refiere, han sido de hecho enormes "think tanks" cuyas ideas y alumnos ayudaron a dar forma a occidente.
Los "think tanks" de nuestros días, brindan la posibilidad de ampliar el pensamiento no solo al académico, al especialista, sino al hombre común con inquietudes, ayudándolo a corroborar su camino y el de otros por su intermedio. ¿De que sirve la elucubración del pensador si no la transmite al resto de la sociedad?. Y por otra parte, ¿es el pensamiento algo reservado al académico, al especialista, o debe derramarse sobre los "actores sociales" para hacerse vida?.
En lo concreto, las "fijas" a las que hacia referencia más arriba, son dos obras colectivas a mi entender esenciales de un pequeño "think tank" ingles: The Social Affairs Unit. En ambas el editor fue Digby Anderson, alma mater del grupo, ya fallecido; en la primera con Peter Mullen, clérigo autor y periodista anglicano, capellán del Stock Exchange (que en estos días debe tener trabajo extra). Hay otras publicaciones de este grupo, pero estas dos valen con creces el trabajo de procurárselas puesto que ilustran acerca de muchos temas esenciales de debate y reflexión para todas las latitudes.
La primera de las obras fue publicada en 1998 (cuatro ediciones en ese mismo año) y se titula: " "Faking it", o la sentimentalización de la sociedad" (3). La otra se publicó en 2005 y se titula más simplemente "Decadencia, el liviano abandono de las virtudes personales y su reemplazo por slogans políticos y psicológicos" (4). Una idea central que se transparenta en ambos libros es que la sociedad moderna vive "soñando con sistemas tan perfectos en los que no hay necesidad que nadie sea bueno" (T. S. Elliot).
En el primer libro, se describe como la sociedad moderna "supone que la utopía puede ser realizada mediante la mera adopción del plan adecuado". Como eso es imposible, explica como se ha institucionalizado en la misma sociedad un sistema de falsificaciones en las que el hombre moderno se ha acostumbrado a "comprar" lo barato, lo que no cuesta sacrificios, y lo que es peor, se hace creer a los ingenuos que el camino pasa por allí.
El sentimentalismo contemporáneo evita o niega la realidad, y al no distinguir lo aparente de lo real juzga por las apariencias, adquiere lo falso rápido y barato, cree que obtiene algo a cambio de nada, cree que el bien se puede alcanzar sin ninguna incomodidad, cree en la realización instantánea de los sueños, es facilista, rechaza la inevitabilidad del sufrimiento, del dolor, evita la responsabilidad personal, no ejerce el control de si mismo ni la paciencia, le "teme a la idea que el hombre tenga la capacidad natural de hacer el mal". En definitiva, mezcla o reemplaza el análisis racional de los mecanismos propios de la lógica del razonamiento, con los mecanismos del deseo, la atracción o el rechazo: "si me parece bueno, no solamente es bueno sino que además es verdad, y transforma entonces el discurso volitivo en discurso racional". De esta forma, transforma lo deseable u odiable en verdadero o falso.
Al reemplazar la sociedad la necesaria continua búsqueda de "pensar y actuar bien por parte de los hombres concretos" por la prosecución del progreso externo y de programas políticos que luchan por utópicas libertades, igualdades y fraternidades impuestas por falsos líderes, movimientos y gobiernos, el resultado ha sido provocar los efectos globales contrarios, "bajo la forma de totalitarismos que desembocan en destrucciones masivas de hombres y sociedades". Se han generado así nuevas categorías sociales, "sub clases" dependientes como los oprimidos, drogadictos, violentos y promiscuos" ( agrego yo: desocupados, pobres estructurales, excluidos, etc. etc.).
Las transformaciones expuestas, crean problemas insolubles, y los políticos se convierten en actores en lugar de agentes de cambio. Las campañas políticas -agregaría- se convierten en representaciones en las que nadie cree realmente; ni el que promete cree que va a cumplir con lo que promete, ni - los prometidos que votan – creen que las promesas van a ser cumplidas. Y los gobiernos se convierten en algo así como una mezcla de vendedores de autos usados y de administradores de edificios, con perdón de ambos gremios.
En cada capítulo de "Faking it", o la sentimentalización de la sociedad", un especialista describe como ha afectado la sentimentalización cada área de la actividad humana. Y así vemos causas y efectos de la sentimentalización en la medicina, en las políticas sociales, en la infancia, en los movimientos ambientalistas, en la propia religión y en la cristiandad, en la literatura moderna, en la música, en la forma civilizada de comer, en los medios. Una mención especial merece el capítulo de Anthony O'Hear (5) sobre la sentimentalización que llevó a la "canonización laica" de "Diana, la reina de los corazones" en el decir de Elton John...
El titulo del segundo libro al que hago referencia: "Decadencia, o el liviano abandono de las virtudes personales y su reemplazo por slogans políticos y psicológicos" es de algún modo auto explicativo. En el se retoma y estudia en la práctica y para la sociedad de nuestro tiempo las implicancias del imperativo aristotélico de la necesidad de la virtud en la vida social.
Así, cada especialista analiza las "viejas" y las "nuevas" virtudes, en un marco de pensamiento que considera que "Gran Bretaña, Europa y los Estados Unidos son sociedades decadentes en un sentido especial de la palabra, que han trocado la vieja moral que sirvió adecuadamente a lo largo de la civilización, por una nueva, experimental "cuasi-moral". La vieja moralidad tenía virtudes conocidas: coraje, amor, lealtad, honestidad y prudencia. Las nuevas "virtudes" son igualdad, anti-discriminación, preocupación ambiental, auto afirmación, una actitud social sobre protectora y una mentalidad crítica.
A diferencia de las nuevas "virtudes" inventadas, las antiguas eran virtudes genuinas, y requerían comportamientos específicos de los individuos que además conformaban sus vidas de un modo particular que hacía posibles los gobiernos mas reducidos, sin los tecnócratas y burócratas que como ejércitos de sanguijuelas desangran las sociedades. Las nuevas son cuasi virtudes o virtudes falsas. Algunas como la igualdad, mas que constituir rasgos de conducta personal se aplican mas bien a políticas sociales. El ambientalismo, por ejemplo, es un terreno en el que puede ser ejercida la virtud, pero en si mismo no es una virtud. La transparencia en los negocios, es una manera de mostrar virtudes, pero no una virtud en si misma. Algunos son slogans, y constituyen retóricas llamadas a la indignación moral. Otros como la auto afirmación, en algún momento eran consideradas como un vicio".
En doce capítulos, se analiza en una primera parte la prudencia como orquestadora de las virtudes, el coraje como virtud clásica, el amor como virtud cristiana, el ahorro como una virtud victoriana de orígenes calvinistas, el desinterés como la virtud del administrador, y la autoridad y la obediencia como virtudes familiares. Y en la segunda parte, se tratan las nuevas o falsas "virtudes": la justicia distributiva o justicia social, las virtudes ambientalistas, las virtudes de sobreprotección, las virtudes terapéuticas o de ayuda a la búsqueda, las virtudes en los negocios: transparencia y contabilización, y las finalmente las intelectuales como la "crítica".
Prosigo mi derrota, y dejo aquí ancladas estas dos boyas, con la esperanza mas general de que el desafío de pensar contribuya a evitar las consecuencias de no haberlo hecho a tiempo. Es mas imperiosa que nunca la urgencia en encontrar los pensamientos que guíen al hombre moderno, sobre todo si el mundo, como afirmara Jaspers, ya se ha convertido "en el escenario para los actores de pequeño formato, los intrigantes sumisos que no diferencian lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, sino que son solo los instrumentos adecuados para la función del poder", de un poder sin destino, o con un destino al que por lo menos yo, me resisto a ser arrastrado (6).
(1) Miembro del Comité Consultivo de la Fundación Atlas 1853 – pablolopezherrera@yahoo.com.ar
(2) Contrariamente, sin dirección no hay camino. Ejemplo práctico: las próximas elecciones presidenciales en nuestro país. De todos los candidatos posibles quizás sabemos o intuimos - mas allá de sus propias promesas o propósitos - que es lo que no harán, pero sabemos en el fondo mucho menos exactamente "qué es lo que harán" por mas que lo digan. Hay quién repite con énfasis y convicción: "ustedes nunca me van a ver haciendo esto o aquello", quizás sin darse cuenta que los negativos, no son incentivos suficientes como para definir un rumbo. Elegir un rumbo por eliminación de los caminos no deseados se puede, pero es mucho mas difícil: trescientos cincuenta y nueve grados mas difícil.
(3) "Faking it – the sentimentalisation of modern society", edited by Digby Anderson & Peter Mullen, The Social Affairs Unit, 1998
(4) "Decadence – the passing of personal virtue and its replacement by political and psychological slogans", edited by Digby Anderson, The Social Affairs Unit, 2005
(5) Anthony O'Hear, profesor de filosofía y director honorario a la sazón del Real Instituto de Filosofía, es autor de "Después del progreso, buscando el viejo camino hacia delante" ,
otra joya del pensamiento contemporáneo, ponderada como "vital, necesaria y erudita, ... si todavía somos capaces de aprender". En esta obra es posible encontrar un lúcido análisis acerca del progreso y la felicidad, en un mundo que ha producido mucho del primero y menos de la última.
(6) "Origen y meta de la Historia", Karl Jaspers, Editorial Alianza, 1980
Por Pablo López Herrera (1)
Un navegante determina su derrota de acuerdo al destino de su viaje y confía en cartas náuticas confeccionadas por personas que no conoce pero en cuya autoridad confía. Ese mismo navegante, en otros aspectos más importantes de su vida actúa de una forma llamativamente irracional. Aunque nunca hayamos puesto los pies en un barco, todos somos navegantes de la vida. A veces nos dejamos llevar por el viento o la corriente más favorable, aunque el destino final sea el más alejado de nuestras necesidades. A veces no sabemos que dirección tomar por mas cartas que consultemos. A veces elegimos un destino y tomamos el rumbo equivocado. Pero siempre nos dirigimos hacia algún destino, aunque sea un "anti destino", y necesitamos siempre cartas náuticas actualizadas para ubicarnos donde podamos ver los obstáculos a evitar, los canales y las vías de paso. Quizás sin tomar conciencia, nos pasamos gran parte de nuestras vidas ajustando rumbos y evitando peligros, sin tener siempre en cuenta nuestro destino final.
Cuando la sociedad sabe a donde va, el camino se va haciendo solo. Cuando no lo sabe, se dispersa. Los peregrinos que iban a Compostela seguramente irían corroborando a lo largo del recorrido: "¿es este el camino a Compostela?". Y con los siglos, esa dirección y esos caminos fueron conformando el hoy llamado "camino de Santiago" (2).
Yo tengo la fortuna de haber encontrado hace unos años un "think tank" o "usina de pensamiento" que teniendo como guía a la constitución de 1853, un día me honró invitándome a formar parte de su comité consultivo. Así - seguramente sin saberlo - me obligaron a pasar de una situación de pasiva participación como asistente a periódicas y públicas reuniones, a otra paradójicamente más activa de "pensador", de la que hago uso y abuso.
Comencé entonces de un modo diferente un recorrido personal e íntimo que voy volcando en escritos en los que reflexiono sobre lo que considero importante para la vida personal y social. Intento buscar cierta coherencia entre pensamiento y acción, y con la idea de ser útil a otros, voy tratando de ir construyendo – si no un faro – por lo menos algunas boya virtuales, con la intención de ayudar otros navegantes del pensamiento. Hay boyas que señalan rocas sumergidas a flor de agua o barcos hundidos, y las hay que simplemente muestran -normalmente en combinación con otras- un canal o un rumbo en el que el fondo está despejado de obstáculos. Y en razón de la brevedad de la vida, con cada artículo que escribo, trato de dejar detrás de mí una pequeña boya, como esta misma que lees ahora.
El hombre - ser social - necesita de los demás. La vida no es una regata "en solitario" sino más bien un crucero, o mejor quizás una "arca" como lo fue el Arca de Noé, o sea una embarcación cuya tripulación tiene un destino. Pero el hombre no puede embarcarse en diez cruceros al mismo tiempo. Sin embargo, y a modo de ejemplo, en la navegación de mi vida yo pertenezco a la Iglesia Católica Apostólica y Romana (sin intención de ofender a nadie en estas horas de la "anti discriminación"), soy miembro además del "think tank" al que hacía referencia, a un club donde tengo amigos desde la infancia; me he asociado también al grupo de ex alumnos de una entidad donde hice un curso de dirección, y a una entidad de dirigentes de empresa. También estoy cercano a un centro de enseñanza universitario y a un instituto de filosofía del pensamiento económico que funciona hace unos años ya, y donde generosamente me invitan a reuniones de gran interés y profundidad. En síntesis, voy buscando lugares que van formando parte fundamental de mi vida en uno u otro sentido, y me ayudan a mantener la derrota o a corregirla si me desvío.
Pero lo que me interesa destacar aquí es que en casi ninguno de esos lugares he encontrado un ámbito en el que se reflexione de un modo mas o menos sistemático e integrado acerca de todas las cuestiones fundamentales con las que se constituye la identidad de las personas y de la sociedad y desde donde se vayan formando hombres con el espíritu de los navegantes que desembarcaron en Normandía o el de los peregrinos que caminaban desde miles de kilómetros hacia Santiago con la intención de encontrarse a si mismos, y algo más. Por eso me interesa comentarte algo, como si te estuviera transmitiendo al oído "dos fijas" para la carrera de mañana.
Los ingleses son un país (¿uno?) especial, nadie lo duda. Sus amigos los franceses afirman que "si Dios los puso en una isla, habrá tenido sus razones". Estos dos países y estas dos culturas para mi entrañables han ido formando parte de mi vida en uno u otro sentido. Me sería difícil explicarles esta "duplicidad" a "los unos y los otros", o mejor dicho que lo entendieran ellos mismos. Las instituciones universitarias que pronto serán milenarias en ambos países como la Sorbonnne, Oxford y Cambridge, en lo que a la producción y difusión del pensamiento se refiere, han sido de hecho enormes "think tanks" cuyas ideas y alumnos ayudaron a dar forma a occidente.
Los "think tanks" de nuestros días, brindan la posibilidad de ampliar el pensamiento no solo al académico, al especialista, sino al hombre común con inquietudes, ayudándolo a corroborar su camino y el de otros por su intermedio. ¿De que sirve la elucubración del pensador si no la transmite al resto de la sociedad?. Y por otra parte, ¿es el pensamiento algo reservado al académico, al especialista, o debe derramarse sobre los "actores sociales" para hacerse vida?.
En lo concreto, las "fijas" a las que hacia referencia más arriba, son dos obras colectivas a mi entender esenciales de un pequeño "think tank" ingles: The Social Affairs Unit. En ambas el editor fue Digby Anderson, alma mater del grupo, ya fallecido; en la primera con Peter Mullen, clérigo autor y periodista anglicano, capellán del Stock Exchange (que en estos días debe tener trabajo extra). Hay otras publicaciones de este grupo, pero estas dos valen con creces el trabajo de procurárselas puesto que ilustran acerca de muchos temas esenciales de debate y reflexión para todas las latitudes.
La primera de las obras fue publicada en 1998 (cuatro ediciones en ese mismo año) y se titula: " "Faking it", o la sentimentalización de la sociedad" (3). La otra se publicó en 2005 y se titula más simplemente "Decadencia, el liviano abandono de las virtudes personales y su reemplazo por slogans políticos y psicológicos" (4). Una idea central que se transparenta en ambos libros es que la sociedad moderna vive "soñando con sistemas tan perfectos en los que no hay necesidad que nadie sea bueno" (T. S. Elliot).
En el primer libro, se describe como la sociedad moderna "supone que la utopía puede ser realizada mediante la mera adopción del plan adecuado". Como eso es imposible, explica como se ha institucionalizado en la misma sociedad un sistema de falsificaciones en las que el hombre moderno se ha acostumbrado a "comprar" lo barato, lo que no cuesta sacrificios, y lo que es peor, se hace creer a los ingenuos que el camino pasa por allí.
El sentimentalismo contemporáneo evita o niega la realidad, y al no distinguir lo aparente de lo real juzga por las apariencias, adquiere lo falso rápido y barato, cree que obtiene algo a cambio de nada, cree que el bien se puede alcanzar sin ninguna incomodidad, cree en la realización instantánea de los sueños, es facilista, rechaza la inevitabilidad del sufrimiento, del dolor, evita la responsabilidad personal, no ejerce el control de si mismo ni la paciencia, le "teme a la idea que el hombre tenga la capacidad natural de hacer el mal". En definitiva, mezcla o reemplaza el análisis racional de los mecanismos propios de la lógica del razonamiento, con los mecanismos del deseo, la atracción o el rechazo: "si me parece bueno, no solamente es bueno sino que además es verdad, y transforma entonces el discurso volitivo en discurso racional". De esta forma, transforma lo deseable u odiable en verdadero o falso.
Al reemplazar la sociedad la necesaria continua búsqueda de "pensar y actuar bien por parte de los hombres concretos" por la prosecución del progreso externo y de programas políticos que luchan por utópicas libertades, igualdades y fraternidades impuestas por falsos líderes, movimientos y gobiernos, el resultado ha sido provocar los efectos globales contrarios, "bajo la forma de totalitarismos que desembocan en destrucciones masivas de hombres y sociedades". Se han generado así nuevas categorías sociales, "sub clases" dependientes como los oprimidos, drogadictos, violentos y promiscuos" ( agrego yo: desocupados, pobres estructurales, excluidos, etc. etc.).
Las transformaciones expuestas, crean problemas insolubles, y los políticos se convierten en actores en lugar de agentes de cambio. Las campañas políticas -agregaría- se convierten en representaciones en las que nadie cree realmente; ni el que promete cree que va a cumplir con lo que promete, ni - los prometidos que votan – creen que las promesas van a ser cumplidas. Y los gobiernos se convierten en algo así como una mezcla de vendedores de autos usados y de administradores de edificios, con perdón de ambos gremios.
En cada capítulo de "Faking it", o la sentimentalización de la sociedad", un especialista describe como ha afectado la sentimentalización cada área de la actividad humana. Y así vemos causas y efectos de la sentimentalización en la medicina, en las políticas sociales, en la infancia, en los movimientos ambientalistas, en la propia religión y en la cristiandad, en la literatura moderna, en la música, en la forma civilizada de comer, en los medios. Una mención especial merece el capítulo de Anthony O'Hear (5) sobre la sentimentalización que llevó a la "canonización laica" de "Diana, la reina de los corazones" en el decir de Elton John...
El titulo del segundo libro al que hago referencia: "Decadencia, o el liviano abandono de las virtudes personales y su reemplazo por slogans políticos y psicológicos" es de algún modo auto explicativo. En el se retoma y estudia en la práctica y para la sociedad de nuestro tiempo las implicancias del imperativo aristotélico de la necesidad de la virtud en la vida social.
Así, cada especialista analiza las "viejas" y las "nuevas" virtudes, en un marco de pensamiento que considera que "Gran Bretaña, Europa y los Estados Unidos son sociedades decadentes en un sentido especial de la palabra, que han trocado la vieja moral que sirvió adecuadamente a lo largo de la civilización, por una nueva, experimental "cuasi-moral". La vieja moralidad tenía virtudes conocidas: coraje, amor, lealtad, honestidad y prudencia. Las nuevas "virtudes" son igualdad, anti-discriminación, preocupación ambiental, auto afirmación, una actitud social sobre protectora y una mentalidad crítica.
A diferencia de las nuevas "virtudes" inventadas, las antiguas eran virtudes genuinas, y requerían comportamientos específicos de los individuos que además conformaban sus vidas de un modo particular que hacía posibles los gobiernos mas reducidos, sin los tecnócratas y burócratas que como ejércitos de sanguijuelas desangran las sociedades. Las nuevas son cuasi virtudes o virtudes falsas. Algunas como la igualdad, mas que constituir rasgos de conducta personal se aplican mas bien a políticas sociales. El ambientalismo, por ejemplo, es un terreno en el que puede ser ejercida la virtud, pero en si mismo no es una virtud. La transparencia en los negocios, es una manera de mostrar virtudes, pero no una virtud en si misma. Algunos son slogans, y constituyen retóricas llamadas a la indignación moral. Otros como la auto afirmación, en algún momento eran consideradas como un vicio".
En doce capítulos, se analiza en una primera parte la prudencia como orquestadora de las virtudes, el coraje como virtud clásica, el amor como virtud cristiana, el ahorro como una virtud victoriana de orígenes calvinistas, el desinterés como la virtud del administrador, y la autoridad y la obediencia como virtudes familiares. Y en la segunda parte, se tratan las nuevas o falsas "virtudes": la justicia distributiva o justicia social, las virtudes ambientalistas, las virtudes de sobreprotección, las virtudes terapéuticas o de ayuda a la búsqueda, las virtudes en los negocios: transparencia y contabilización, y las finalmente las intelectuales como la "crítica".
Prosigo mi derrota, y dejo aquí ancladas estas dos boyas, con la esperanza mas general de que el desafío de pensar contribuya a evitar las consecuencias de no haberlo hecho a tiempo. Es mas imperiosa que nunca la urgencia en encontrar los pensamientos que guíen al hombre moderno, sobre todo si el mundo, como afirmara Jaspers, ya se ha convertido "en el escenario para los actores de pequeño formato, los intrigantes sumisos que no diferencian lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, sino que son solo los instrumentos adecuados para la función del poder", de un poder sin destino, o con un destino al que por lo menos yo, me resisto a ser arrastrado (6).
(1) Miembro del Comité Consultivo de la Fundación Atlas 1853 – pablolopezherrera@yahoo.com.ar
(2) Contrariamente, sin dirección no hay camino. Ejemplo práctico: las próximas elecciones presidenciales en nuestro país. De todos los candidatos posibles quizás sabemos o intuimos - mas allá de sus propias promesas o propósitos - que es lo que no harán, pero sabemos en el fondo mucho menos exactamente "qué es lo que harán" por mas que lo digan. Hay quién repite con énfasis y convicción: "ustedes nunca me van a ver haciendo esto o aquello", quizás sin darse cuenta que los negativos, no son incentivos suficientes como para definir un rumbo. Elegir un rumbo por eliminación de los caminos no deseados se puede, pero es mucho mas difícil: trescientos cincuenta y nueve grados mas difícil.
(3) "Faking it – the sentimentalisation of modern society", edited by Digby Anderson & Peter Mullen, The Social Affairs Unit, 1998
(4) "Decadence – the passing of personal virtue and its replacement by political and psychological slogans", edited by Digby Anderson, The Social Affairs Unit, 2005
(5) Anthony O'Hear, profesor de filosofía y director honorario a la sazón del Real Instituto de Filosofía, es autor de "Después del progreso, buscando el viejo camino hacia delante" ,
otra joya del pensamiento contemporáneo, ponderada como "vital, necesaria y erudita, ... si todavía somos capaces de aprender". En esta obra es posible encontrar un lúcido análisis acerca del progreso y la felicidad, en un mundo que ha producido mucho del primero y menos de la última.
(6) "Origen y meta de la Historia", Karl Jaspers, Editorial Alianza, 1980
miércoles, agosto 08, 2007
La perversión al poder
La gravedad institucional de los últimos intercambios de mensajes a través de los medios a partir del discurso de Luciano Miguens con motivo de la inauguración de "la rural" de este año, probablemente escape al común de los mortales. Pero el impacto del contraste entre dos imágenes publicadas es mas fuerte que mil palabras. La primera es la vergonzosa foto del secretario de gobierno abandonando la tribuna y la segunda es la infantil y alborozada del presidente con su candidata recibiendo al nuevo tirano de América Latina, con risitas, muecas y gestos parecidos a los que mostró en ocasión de recibir el bastón presidencial de las manos de Duhalde.
La ausencia del presidente del principal acto anual del sector agropecuario, implicaba varios mensajes directos: 1) ustedes no merecen mi augusta presencia, 2) les envío a un ya desdibujado Urquiza sin mensaje alguno, y 3) con la política agropecuaria voy a hacer lo que se me de la gana, piensen lo que piensen y digan lo que digan los representantes del "privilegio", ejemplos actualizados del "a vos no te va tan mal gordito" que inmortalizara otro augusto salvador de la patria.
El intolerante bombardeo de declaraciones de un gobierno que habla de "tu verdad y mi verdad" a partir del acto me generó las ideas que motivan el título de esta nota: "La perversión al poder". La perversión es narcisista, cínica y procura la impunidad; implica manipulación, abuso, malignidad y la denigración del otro combinada con la voluptuosa necesidad de hacerlo frente a testigos (presentes o virtuales). El que acepta sin chistar la perversión de la autoridad, acepta la construcción de un contrato o pacto que lo destruirá si la situación no cambia. La resistencia se constituye en un deber. De allí la importancia del discurso de Miguens, que implica la ruptura del contrato perverso.
En efecto: son quienes trabajan y pagan sus impuestos los que "bancan" al gobierno que sufrimos -y seguiremos sufriendo si los seguimos votando- a falta de un sistema financiero digno de tal nombre, lo que es a su vez el resultado de la política de este mismo gobierno que prefiere pagar el doble de tasa de interés a un tirano con quien arregla en silencio y "cristalinidad" y sin rendir cuentas a nadie, a una mucho mas barata a un "indiscreto" FMI (3). Como una parte substancial de ese aporte, el campo "contribuye" forzosamente por lo menos con un 25 % de su producción a mantener en un lujo insultante a quienes ostentan el poder, que se atribuyen el descontrolado rol de distribuidores de la riqueza ajena, de la que disfrutan por cierto con total liviandad e impudicia.
El "provisorio" sistema de retenciones más el impuesto al cheque que sostienen al gobierno y al engañoso "equilibrio fiscal" instalado desde Duhalde hasta ahora (quizás en su momento no había otra manera de contener la hambruna a la que nos había mandado la melaza indigesta de radicales y frepasistas llamada "alianza",) obligó y obliga a que las liquidaciones de las exportaciones "pasen" por el gobierno, quién además de retener los derechos de exportación, maneja a discreción el mercado de cambios mientras éste no se le vaya de las manos, lo que llegará ineluctablemente si seguimos con esta política que de a poco se va convirtiendo en una trampa.
Alarmados por este camino que ya ha recorrido anteriormente nuestro país, los representantes de la sociedad rural, haciendo uso de la libertad de expresión, manifiestan sus ideas, sus advertencias, sus admoniciones, y sus quejas y lamentos con dignidad y respeto ¿y porqué no hacerlo ya que el gobierno ostensiblemente no les hacía el menor caso?. Ya había sido hecho llegar al gobierno todo lo dicho el sábado pasado de manera tan repetida, discreta y prudente que para muchos los dirigentes agropecuarios "traicionaban" al propio campo...
Pero el perverso no solamente quiere que se haga lo que a el arbitrariamente le place, sino que disfruta con la sumisión de quién pretende dominar. Y por eso no soporta que alguien le cante "verdades" ... y mucho menos con un micrófono en la mano, como lo hizo inspirada, lúcida y corajudamente Luciano Miguens el sábado pasado. El camino de la libertad requiere, y va a seguir requiriéndolo cada vez más, todo lo que puso el presidente de la Sociedad Rural en la tribuna. Es un camino para valientes y para virtuosos. Pero el único camino que no es ni para valientes ni para virtuosos es el que lleva al infierno en que nos encontramos según insiste en pregonar el presidente Kirchner. Y para los que no se animen, por lo menos en octubre, "sepa el pueblo votar".
(1) Pablo López Herrera – miembro del Comité Consultivo de Atlas 1853 - pablolopezherrera@yahoo.com.ar
(2) La retórica antiimperialista del poder lo que teme del FMI son sus auditorías y "recomendaciones", como las temía también Cavallo que también se lamentaba que el FMI "no entendía" que el caso argentino era diferente...
La ausencia del presidente del principal acto anual del sector agropecuario, implicaba varios mensajes directos: 1) ustedes no merecen mi augusta presencia, 2) les envío a un ya desdibujado Urquiza sin mensaje alguno, y 3) con la política agropecuaria voy a hacer lo que se me de la gana, piensen lo que piensen y digan lo que digan los representantes del "privilegio", ejemplos actualizados del "a vos no te va tan mal gordito" que inmortalizara otro augusto salvador de la patria.
El intolerante bombardeo de declaraciones de un gobierno que habla de "tu verdad y mi verdad" a partir del acto me generó las ideas que motivan el título de esta nota: "La perversión al poder". La perversión es narcisista, cínica y procura la impunidad; implica manipulación, abuso, malignidad y la denigración del otro combinada con la voluptuosa necesidad de hacerlo frente a testigos (presentes o virtuales). El que acepta sin chistar la perversión de la autoridad, acepta la construcción de un contrato o pacto que lo destruirá si la situación no cambia. La resistencia se constituye en un deber. De allí la importancia del discurso de Miguens, que implica la ruptura del contrato perverso.
En efecto: son quienes trabajan y pagan sus impuestos los que "bancan" al gobierno que sufrimos -y seguiremos sufriendo si los seguimos votando- a falta de un sistema financiero digno de tal nombre, lo que es a su vez el resultado de la política de este mismo gobierno que prefiere pagar el doble de tasa de interés a un tirano con quien arregla en silencio y "cristalinidad" y sin rendir cuentas a nadie, a una mucho mas barata a un "indiscreto" FMI (3). Como una parte substancial de ese aporte, el campo "contribuye" forzosamente por lo menos con un 25 % de su producción a mantener en un lujo insultante a quienes ostentan el poder, que se atribuyen el descontrolado rol de distribuidores de la riqueza ajena, de la que disfrutan por cierto con total liviandad e impudicia.
El "provisorio" sistema de retenciones más el impuesto al cheque que sostienen al gobierno y al engañoso "equilibrio fiscal" instalado desde Duhalde hasta ahora (quizás en su momento no había otra manera de contener la hambruna a la que nos había mandado la melaza indigesta de radicales y frepasistas llamada "alianza",) obligó y obliga a que las liquidaciones de las exportaciones "pasen" por el gobierno, quién además de retener los derechos de exportación, maneja a discreción el mercado de cambios mientras éste no se le vaya de las manos, lo que llegará ineluctablemente si seguimos con esta política que de a poco se va convirtiendo en una trampa.
Alarmados por este camino que ya ha recorrido anteriormente nuestro país, los representantes de la sociedad rural, haciendo uso de la libertad de expresión, manifiestan sus ideas, sus advertencias, sus admoniciones, y sus quejas y lamentos con dignidad y respeto ¿y porqué no hacerlo ya que el gobierno ostensiblemente no les hacía el menor caso?. Ya había sido hecho llegar al gobierno todo lo dicho el sábado pasado de manera tan repetida, discreta y prudente que para muchos los dirigentes agropecuarios "traicionaban" al propio campo...
Pero el perverso no solamente quiere que se haga lo que a el arbitrariamente le place, sino que disfruta con la sumisión de quién pretende dominar. Y por eso no soporta que alguien le cante "verdades" ... y mucho menos con un micrófono en la mano, como lo hizo inspirada, lúcida y corajudamente Luciano Miguens el sábado pasado. El camino de la libertad requiere, y va a seguir requiriéndolo cada vez más, todo lo que puso el presidente de la Sociedad Rural en la tribuna. Es un camino para valientes y para virtuosos. Pero el único camino que no es ni para valientes ni para virtuosos es el que lleva al infierno en que nos encontramos según insiste en pregonar el presidente Kirchner. Y para los que no se animen, por lo menos en octubre, "sepa el pueblo votar".
(1) Pablo López Herrera – miembro del Comité Consultivo de Atlas 1853 - pablolopezherrera@yahoo.com.ar
(2) La retórica antiimperialista del poder lo que teme del FMI son sus auditorías y "recomendaciones", como las temía también Cavallo que también se lamentaba que el FMI "no entendía" que el caso argentino era diferente...
Kirchner, Moisés y el liderazgo político faltante
A partir de las lecturas del Éxodo incluidas en las Misas de los días pasados, es posible observar la doble misión, espiritual y material, de Moisés. En lo espiritual, transmitiendo los Mandamientos al pueblo hebreo -y a toda la humanidad- como testigo de Dios (el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob), instituyendo la Pascua y sellando la Alianza (2) y en lo material liberando a los israelitas de la esclavitud a la que estaban sometidos en Egipto. (3)
A través de Moisés se perciben con claridad las características de un sano liderazgo político de los que no abundan en nuestros días. A unos tres mil quinientos años vista y a miles de kilómetros de distancia, no puedo contenerme en realizar algunas comparaciones y paralelos algo forzados quizás con nuestro bienamado presidente -en tren de guasa o pitorreo didáctico- , dado que el pueblo argentino tiene uno que se atribuye públicamente y hasta el hartazgo la imposible e ilógica misión espiritual de "sacarnos del infierno" y la material de dejar una economía saneada y en crecimiento, o por lo menos lo que el parece entender por eso. Por lo menos déjeseme el derecho a la risa. (4)
En los hechos, y a esta altura del partido, resulta evidente que Kirchner no ha recibido la misión de llevarnos " a una tierra fértil y espaciosa, en la que mana leche y miel" (5), o por lo menos no parece haber "sintonizado la onda" como se diría en los días que corren. Pensándolo bien quizás el jerarca Moreno de algún modo asume el rol del ángel del Señor sembrando el terror entre los productores de ganado y de leche y otros. Quizás piensa que así contribuye a nuestra liberación, cuando en realidad es todo lo contrario (6).
Pero vamos a los "paralelos":
1) A Moisés lo envió Dios. Kirchner -no olvidar- fue un regalo de Duhalde.
2) Moisés vivió y gobernó inspirado por Dios. En el caso de Kirchner, mejor ni pensar en quién lo inspira.
3) Moisés dictó las normas morales que proporcionan la felicidad a quienes se rigen por ellas. Kirchner dicta todo el tiempo normas que provocan la infelicidad de quienes las cumplen.
4) Moisés llevó a su pueblo a la tierra prometida y el se quedó afuera. Kirchner nos quiere dejar con su prometida y quedarse el mismo adentro.
5) Moisés pasó con su pueblo por el Mar Rojo y este se abrió milagrosamente. Kirchner va a pasar el solo, y nos va a dejar hundir como los egipcios.
6) Moisés se consideraba poco apto para la conducción de hombres debido a su dificultad de palabra, aunque su mensaje llegó siempre con claridad. Kirchner abusa de su dificultad de palabra para sumergirnos en cataratas de poesía (verso) voluntariamente ininteligible, desde el sempiterno atril que siempre lo acompaña.
Y 7) ... no traigo a colación el kirchneriano cordero patagónico relacionándolo con la institución de las Pascuas por ser esta una festividad sagrada que no admite chanza alguna.
Saliendo de un terreno que sería jocoso si no fuera trágico, la presente divagación lleva mi espíritu a agradecer una vez más a nuestros Padres Fundadores, que a pesar de sus diferencias no dudaron en reconocer en nuestra Constitución a Dios como "fuente de toda razón y justicia" y a desear la pronta aparición del liderazgo político faltante, que para liberar a nuestro pueblo deberá estar inspirado en la práctica de las virtudes personales y sociales, además de la consabida y necesaria búsqueda del bienestar económico.
El pueblo judío vivió todo durante siglos la practica de la virtud y la politica como dos factores intimamente relacionados, sabiendo que el descuido y el abandono de la práctica de las virtudes, lleva siempre al caos y a la infelicidad de las personas, y en consecuencia de los pueblos. El bien común es integral, como bien lo sabía Moisés (7). La virtud tiene precisos requisitos y exigencias cuyo cumplimiento es precisamente lo que produce el bien común. También es necesario saber que siempre habrá quienes temen a la libertad y prefieren nostálgicamente la situación de esclavos (8) y que el triunfo del bien incluye la derrota del mal.
En "Lo que está mal en el mundo", que fue escrito en 1910, o sea antes del comunismo triunfante, antes de las guerras europeas y antes del nazismo, Chesterton decía que "la única manera de discutir sobre el mal social es teniendo a la vista el ideal social. Todos podemos ver la locura nacional, pero ¿qué es la "salud" nacional? "... Y concluía en su razonamiento diciendo que precisamente "lo que está mal (en el mundo) es que no nos preguntamos acerca de qué es lo que está bien". (9)
Quizás el ejemplo de Moisés sea un anacronismo para quienes piensan que el reloj de la historia no se puede volver atrás. Para Chesterton, "la respuesta simple y obvia es: se puede. Un reloj, siendo una construcción humana, puede ser puesto en cualquier hora. Y de un modo similar, la sociedad, siendo una construcción del hombre, puede volver a ser reconstruida según cualquier plan que haya existido".
La historia reciente en Latinoamérica (Venezuela, Perú, Nicaragua, etc.) nos muestra con qué facilidad se puede adelantar o atrasar el reloj a voluntad, y repetir los mismos errores. ¿Por qué no repetir los aciertos del pasado? Quizás esté llegando la hora de pasar de la sociología política a la filosofía política, y de la búsqueda de consensos a la búsqueda de una sociedad virtuosa y libre, como aquella por la que Moisés luchó.
Al cierre de estas líneas, una buena noticia. El sábado pasado Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina decía al finalizar su discurso: " Somos herederos de un legado formidable. Pero sin los valores esenciales que supieron ser los de nuestros padres ESTAREMOS A MERCED DE LA ARBITRARIEDAD DE LOS LIDERAZGOS SIN SUSTANCIA ÉTICA" (10) .
Afortunadamente, las buenas ideas no residen solamente en los cerebros de los pensadores políticos. En buena hora. Sigamos así y hablaremos no ya del liderazgo político faltante, sino del liderazgo político emergente...
-.-.-.-.-.-
(1) Miembro del Comité Consultivo de Atlas 1853 – http://fr.f265.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=pablolopezherrera@yahoo.com.ar
(2) "Yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo" - Ex. 19, 24. La Alianza es el compromiso de Dios de cuidar, proteger y defender a su pueblo. Y su pueblo se compromete a cumplir con "los Diez Mandamientos que Yahvéh le impone". (3) Con la condición de que "c uando hayas sacado de Egipto al pueblo, daréis culto a Dios sobre este monte". Resultaría como mínimo interesante reflexionar acerca de la simultaneidad de la promesa con la instrucción: "1. seréis libres y 2. daréis culto a Dios", cuando en Occidente se pretende expulsar tan ligeramente a Dios de la historia.
(4) Entre tantos derechos humanos inventados, sorprende que nadie haya incluido el tan necesario y genuino derecho a la risa...
(5) Ex. 3, 7-8.
(6) Estas palabras de Chesterton, tambien parecen referidas a nuestro "entorno" inmediato: "Algunas de nuestras familias políticas han accedido gracias a su pedigree, enarbolando como un escudo de armas a la vulgaridad. Para muchos de nuestros hombres de estado, es inadecuado y excesivo decir que han nacido con una cuchara de plata en la boca. Han nacido con un cuchillo de plata entre los dientes". ("What's wrong with the world" - GK Chesterton, Dood, Mead & Co. Pag.50 - 1914)
(7) El mismo Moisés, para si mismo, "prefirió compartir los sufrimientos del Pueblo de Dios, antes que gozar los placeres efímeros del pecado, y se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible" Heb. 11, 25-27.
(8) Ex. 16, 1-3; 17, 1-4.
(9) (Op. cit. Pág. 7)
(10) Texto extraído de http://www.ruralarg.org.ar. Las mayúsculas figuran en el texto original.
lunes, junio 18, 2007
El Gulag Soviético
por David Satter (*)
Foreign Policy Research Institute - Junio de 2007 - Vol. 12. No. 17
En las sociedades que no son libres, no todos los mecanismos de represión son violentos. La gente puede ser condicionada para obedecer, y una vez que se han instalado las condiciones apropiadas, la influencia de un conformismo masivo vuelve a las personas impotentes para resistir incluso lo que saben intuitivamente ser una ideología política falsa y una interpretación falsa de la realidad.
El papel de Rusia en la historia de la represión es central. Tan pronto como la libertad y la democracia salieron afuera del hall de la Independencia en Filadelfia, la forma asesina de dominación totalitaria que existió en el siglo XX tuvo su origen en el ataque forzoso al poder de los bolcheviques en Petrogrado en 1917. La idea que el estado tiene derecho al control total sobre el individuo y que la vida debe ser organizada para imitar los preceptos de una ideología demente, pronto fueron aceptados no sólo en la Unión Soviética sino en la Alemania nazi y más tarde en Europa del Este, así como en China, en Vietnam, y en Corea del Norte. A la vez, casi la mitad de la población del mundo fue sometida bajo el ir y venir de las ideas que llegaron a ser dominantes en Rusia cuando los bolcheviques tomaron el poder. Este acontecimiento fue anunciado por un periódico de París bajo el titulo: “Los Maximalistas son los amos de Petrograd. ”
La Unión Soviética fue la primera nación en la historia en ser fundada explícitamente sobre la base del ateísmo, y que se dotó con los atributos de Dios. A Rusia y a los ciudadanos soviéticos se les dijo: “No hay Dios, sólo existe el partido.”
Por muchos años la gente educada en los EEUU puso en ridículo a los que argumentaban, a menudo sin mucho fundamento filosófico, que la teoría del materialismo dialéctico definía un sistema que por su naturaleza, tenía que ser malo. De hecho, sin embargo, los que llamaban la atención sobre las implicancias inevitables de la teoría del materialismo dialéctico tenían razón. Sólo podía ser la base de un sistema radicalmente malo.
El materialismo dialéctico es la base ontológica del Marxismo-Leninismo. Sostiene que todo lo que existe es materia en movimiento. No hay ni Dios, ni alma, ni espíritu. A partir de este punto de partida, Marx ofreció entonces la teoría del materialismo histórico que procuró describir la evolución de la historia. Según esta teoría, la historia fue conducida por la interacción de las fuerzas materiales con el progreso personificado en la vanguardia de la clase históricamente más progresista. Esta fue identificada como la clase obrera.
Lenin hizo un agregado a esta cosmología sustituyendo a la clase obrera por el partido revolucionario disciplinado. Nadie advirtió que sustituyendo a la clase obrera, que actuaba ciegamente según cabe suponer en su propio interés por el partido, una organización conspirativa, destruyó la parte central de la teoría marxista. Qué importante fue que una teoría universal que justificaba el control total del individuo y la destrucción de todos estándares morales, se unió a un mecanismo para “hacer realidad” esa teoría: el partido totalitario. Se creó entonces un partido que podía aspirar a gobernar sobre la base de reclamar para sí el monopolio de la verdad.
La convicción de los Bolcheviques de que operaban de acuerdo a una teoría estrictamente científica y por lo tanto infalible, y que era una herramienta confiable para transformar a sociedad, les brindó los medios para cometer crímenes sin precedentes. Durante los 120 años últimos del régimen Zarista, aproximadamente 3.500 personas fueron ejecutadas por crímenes políticos, la mayoría de ellos en el siglo XX en los años del terror revolucionario. El régimen bolchevique excedió esa cifra dentro de sus primeros cuatro meses y la situación llegó a ser rápidamente peor. Mientras el descontento se extendía a través del país, Félix Dzerzhinsky, fundador de la policía secreta soviética (originalmente llamada la Checa, y más adelante NKVD), introdujo el Terror Rojo, por el que se distinguía a la culpa de una persona de sus acciones. Ahora las personas iban a ser matadas en la base no a la culpa individual, sino por pertenecer a una clase específica.
Uno de diputados de Dzerzhinsky, Martyn Latsis, escribió en el periódico de la Checa El terror de Krasny (Terror Rojo) que durante las investigaciones no era necesario buscar la evidencia de “que el acusado hubiera actuado de palabra y de hecho contra el poder soviético.” La primera pregunta a formular es, “¿A qué clase pertenece? ¿Cuál es su origen? ¿Cuál es su educación o profesión? ”. Estas preguntas son las que debían determinar su destino. Bajo estas circunstancias, el Terror Rojo se esparció a través del anterior imperio ruso dondequiera que los bolcheviques tuvieron el poder y se convirtió en un instrumento para destruir a los miembros de la supuesta clase “posesiva”.
El Terror Rojo se encontró con el Terror Blanco. Los blancos también emplearon el exterminio total, particularmente en Ucrania, en donde asesinaron a 150.000 judíos ucranianos. Sin embargo, una vez que el Terror Blanco desapareció, el Terror Rojo se institucionalizó. Su énfasis en la destrucción de las clases “hostiles” llegó a ser una parte integrante de las políticas del régimen comunista.
Los líderes comunistas creyeron que tenían que controlar la economía, puesto que era la clave de todos los aspectos de la vida, y que aquella podría funcionar entonces en base a órdenes, como el correo. Esto se oponía directamente al ethos de una economía de mercado que funciona en base de millones de señales que reflejen los deseos de consumidores y las reacciones de productores. Cuando se instituyó la política conocida como comunismo de guerra, después del final de la guerra civil, el mercado libre fue eliminado. Como resultado, la economía se detuvo.
En marzo de 1921, el gobierno corta las raciones de alimento a las ciudades importantes en un 30 por ciento. Se rebela entonces un grupo de marineros que había sido de los soportes más leales a la revolución bolchevique, en la base naval de Kronstadt cercana a Petrograd, y es eliminado sin piedad por las tropas al mando del mariscal Mikhail Tukhachevsky, que se convertiría en líder militar de Rusia y exterminador despiadado de la mayoría opuesta a los bolcheviques (y sería el mismo víctima de las purgas de Stalin en 1937). Al mismo tiempo se rebelan los campesinos que habían sufrido bajo un sistema de requisición, porque en ausencia de un mercado les sacaban los granos que ellos mismos habían cosechado a menudo sin dejarles lo suficiente como para comer, poniendo así en marcha un levantamiento masivo de los campesinos con centro en Tambov.
Lenin, preocupado seriamente, exige los métodos más brutales para suprimir la rebelión. Esos métodos incluían matar al hijo mayor en cualquier familia que se conociera haber tenido contacto con los insurrectos, y atacar a los mismos en sus reductos del bosque con gas venenoso. Éste fue el primer uso de gas venenoso contra una población civil, y fue exitoso. La rebelión de los paisanos fue eliminada. Pero las condiciones que la habían provocado causaron un colapso masivo en la actividad agrícola, y la subsiguiente hambruna en grandes partes de Rusia y de Ucrania. Fue solamente la oportuna ayuda americana que previno una catástrofe que podría haber sido incluso mayor. No obstante, se estima que murieron del hambre 5 millones de personas.
En los años que siguieron, los líderes comunistas llegaron a entender que si continuaban con sus políticas insanas, iban a convertir al país en incapaz de hacer cualquier cosa. Instituyeron entonces lo que se conoció como la Nueva Política Económica (NEP), que permitió a la población masivamente campesina de Rusia existir en condiciones más o menos de mercado libre. Hubo requisiciones por parte del gobierno, pero se permitió a los campesinos levantar su propio alimento, a comerciar entre ellos mismos y a vender al gobierno o a las ciudades; y el país comenzó a recuperarse. Pero esto fue tan solo una breve tregua mientras el régimen se preparaba para el “round” siguiente en la guerra contra su propia población.
En los últimos años de la década de 1920, la dirección estalinista decidió que había llegado el tiempo de colectivizar la agricultura en Rusia. Después de todo, si la gente es libre de disponer de sus productos y decidir cuánto se va a vender, ella puede también rechazar la venta de sus propios productos. Al mismo tiempo, Stalin estaba convencido de que la guerra estaba por llegar y al mismo tiempo impaciente para construir la base industrial de la Unión Soviética. Y no había recursos para hacerlo. La única manera era tomar el grano del campo, exportarlo para obtener moneda fuerte, y utilizar esa moneda fuerte para comprar las maquinarias.
El primer paso en el sometimiento del campesinado se llamó “deskulakización”. Identificaron a millones de personas como “kulaks” (en ruso kulak significa puño). La propaganda soviética los acusó de ser los explotadores del campo. De hecho, eran simplemente los campesinos más progresistas y más industriosos. Un kulak era alguien que quizás tenía dos vacas en lugar de una. Durante esos años, el NKVD fue inundado con cartas de los funcionarios del partido que preguntaban cómo hacer para identificar a un kulak. Y nunca había una definición exacta. Redondearon para arriba y deportaron a cualquier persona que se oponía a la colectivización, que vivía un poco mejor, o que tenía un poco más de conciencia política, enviándolas a menudo a las áreas deshabitadas de Siberia y de Asia central, donde la tasa de mortalidad fue horrible. Al mismo tiempo, la “deskulakización” aterrorizó al resto de los campesinos, los que acordaron entonces incorporarse a las granjas colectivas.
Pero este no fue el final del horror. El gobierno aumentó sus demandas a las granjas colectivas nuevamente formadas para poder vender el grano al exterior para apoyar al financiamiento de la industrialización. Si el gobierno tomaba el 15 por ciento de la cosecha bajo la NEP, en los primeros años de “deskulakización” esta cifra se elevó al 30–35 por ciento. Para 1932 llegaron hasta el 40 por ciento, lo que no dejaba virtualmente nada para la población rural. Los campesinos se defendieron robando y saboteando el proceso de secuestro de los granos, y el Politburó decidió forzarlos a la hambruna para someterlos.
El campo llegó a ser un inmenso campo de exterminio. No se permitió a los campesinos salir de sus aldeas. Las ciudades se convirtieron en zona prohibida, las estaciones ferroviarias fueron protegidas, y los campesinos fueron dejados sin alimento. En 1932-33, Ucrania pero también parte de Rusia, del valle de Volga, y Kazakstan, las áreas donde había sido más grande la resistencia a las requisiciones del grano bolchevique en los años 20, fueron la escena de una hambruna provocada artificialmente. La Unión Soviética y Ucrania levantaron suficiente grano que exportar y alimentar a la población, pero no en la escala que el gobierno demandaba.
Fue uno de los grandes crímenes menos difundidos del siglo XX, y todavía sigue siendo el singular crimen más grande del régimen soviético, que trágicamente logró su propósito. Probablemente 6 a 7 millones de personas murieron de hambre en condiciones que desafían toda descripción. La gente recurrió al canibalismo. Toda resistencia fue rota. De allí en adelante, el gobierno soviético no tuvo que preocuparse por negociar con campesinos o satisfacer sus necesidades. Y aunque las provisiones y la producción se desplomaron, el régimen controló la producción existente. Sólo unos pocos libros describen esto, notablemente Ejecución por el Hambre: El Holocausto escondido (1987), de Miron Dolot, sobreviviente ucraniano al hambre, y Cosecha de Penas de Robert Conquest (1986).
El régimen entonces comenzó a girar sobre sí mismo. El proceso de destruir la última base de la resistencia social potencial, el campesinado, había hecho probar a los líderes el sabor de la sangre y Stalin se convenció que podría cometer las atrocidades a una escala masiva. Al mismo tiempo, esto hizo a Stalin y a las personas de su entorno todavía menos dispuestas a tolerar el desacuerdo dentro del partido. Hasta este momento, había cierta capacidad limitada de discrepar dentro del partido. Hasta este momento, había alguna posibilidad limitada para no estar de acuerdo dentro del partido. Esa área de “discurso tolerado” llegó a ser más y más estrecha.
El descontento con Stalin comenzó a subir en los círculos del partido, sin embargo, en parte a causa del hambre. En 1934 el congreso del partido, congreso “de los vencedores” había signos de que el líder de partido en Leningrado ganaba apoyo. Esto preocupó mucho a Stalin, que llegó a convencerse de la necesidad de eliminar a esas personas que habían hecho la revolución, pero que tenían alguna tradición en pensar por sí mismos y que potencialmente podrían oponerse a sus reglas.
El resultado fue lo que llegó a ser conocido como el Gran Terror. Stalin estableció un control total sobre la policía secreta, que mandó cuotas para cada región con el número de personas a ser matadas como contrarrevolucionarios o detenidos y mandados a campos de trabajos forzados. Ahora se expuso a la población general a la parte del horror que se había desatado en el campo. Las camionetas negras viajaban por las calles de noche, descargando oficiales del NKVD que llevaban botas especiales con clavos. El sonido de pasos con esos clavos significaba que alguien iba a ser detenido. Las personas permanecían levantadas esperando escuchar toda la noche los clavos y el sonido del ascensor para ver en que piso paraba. Ellos oirían los golpes en las puertas seguidos por la búsqueda de un apartamento. La víctima sería detenida delante de su esposa e hijos. Los niños deberían despedirse, para nunca más ver a esa persona.
Por supuesto, la idea del régimen era erradicar toda oposición. La manera de hacerlo fue generar denuncias, como durante la inquisición española. ¿Alguien decía una palabra desleal, contaba un chiste, tenía un pariente extranjero, había viajado al exterior, estaba asociada con alguien que había sido arrestado? ¿Alguien había omitido denunciar a alguien que había sido arrestado?. Una mujer que estaba en Moscú durante esos años me dijo que si un extranjero se acercaba en la calle, la gente se dispersaba como ratones, asustados incluso de ser vistos hablando con un extranjero. En sus memorias, un ruso relataba cómo un día su profesor de las matemáticas, que tenía un nombre lituano, no asistió a dar la clase. Otro profesor tomó el control de la clase, que nunca supo lo qué le había sucedido al profesor anterior. Cincuenta años más tarde, cuando las listas de los nombres de los que habían sido abatidos comenzaron a ser publicadas en San Petersburgo, encontró el nombre del profesor. Finalmente entendió lo qué le había sucedido.
Las personas desaparecían y nadie osaba decir una palabra, o preguntar, o aún mostrar la menor simpatía. Los cargos usuales eran ser contrarrevolucionario o realizar actividades de terrorista, y los periódicos estaban repletos de pretendidas “confesiones”. El efecto contagioso del terror era tal que cuando un individuo era detenido, toda su propia fábrica u oficina demandaría unánimemente que fuese ejecutado despiadadamente. Los que asistieron las reuniones donde se hicieron tales demandas a menudo tenían temor de ser los próximos, en caso de no sostener las demandas de viva voz. En esos años, era un acto de valor supremo ayudar a un miembro de la familia de una persona que había sido detenida.
En tiempos en que el gran terror culminó, 800.000 personas habían sido fusiladas. Otras 800.000 fueron detenidas y fueron mandadas a campos de trabajos forzados donde casi ninguno de ellos sobrevivió. Con toda la oposición potencial, intelectual o política aplastada, el terror finalmente disminuyó, en parte porque aún incluso con la imaginación fértil del NKVD, no había casi nadie a detener por motivos políticos. Pero los arrestos continuaron con otros argumentos. El régimen estaba basado en el trabajo de esclavos. El sistema soviético era todavía ineficaz, y necesitaba esclavos todavía.
Durante la Segunda Guerra Mundial varias nacionalidades fueron acusadas de deslealtad y deportadas a campos de trabajo forzado. Los chechenios, los Ingushy, los Kalmyks, los alemanes del Volga. Cuando prisioneros de guerra y civiles soviéticos que habían sido deportados a Alemania y utilizados como trabajo de esclavos volvían a casa, muchos de ellos eran detenidos y mandados a los campos. Así, después de la Segunda Guerra Mundial, aunque el número de las muertes había disminuido, todavía había 5 millones de personas en varias formas de confinamiento: campos de trabajos forzados, las prisiones, y el exilio. Este sólo comenzó a cambiar con la muerte de Stalin en 1953.
Y aunque Khrushchev había sido un participante activo en las purgas mientras estas ocurrían, a tal punto de seleccionar personalmente a sus subordinados leales para la muerte, tomó la iniciativa de liberar a los presos. Millones de personas fueron liberadas de los campos y vueltas a sus casas. En 1956, después de destruir los archivos que mostraban su propia participación, Khrushchev denunció los crímenes de Stalin.
Bajo Khrushchev, una nueva situación se produjo. La gente comenzó a perder algo de su miedo y a ganar confianza en que si no estaban vinculados a la actividad política, estaban seguros de la policía secreta. Pero al mismo tiempo su mentalidad había sido cambiada. Un amigo en Rusia me la describía así: “Si usted toma una manada de animales y mata a uno de cada diez delante de todos los demás, usted no tiene que continuar con la matanza para conseguirlos ir en la dirección deseada. Todo lo que usted tiene que hacer es restallar el látigo”.
El moderno sistema soviético del post estalinismo había sido formado. De este punto en adelante, lo que engendró la obediencia fue la memoria del terror transmitida de padre a hijo. El régimen también, sin embargo, dependía de un sistema de represión que se podría aplicar a los que no se sometieran pasivamente. Este sistema consistió en tres partes: la represión en el lugar de trabajo, el encarcelamiento en campos de trabajo forzado políticos, y el confinamiento en los hospitales psiquiátricos.
La parte más importante fue aparentemente la más inocua: la represión de los “colectivos.” En la Unión Soviética, no había empresa privada. Todos medios de la producción eran controlados por el estado. Cualquiera fuese su trabajo, usted trabajaba para el gobierno. En cada “colectivo” había una organización del partido. Por ejemplo, usted no podía formar una asociación de pescadores, o de coleccionistas de sellos, sin ser controlado por el gobierno y tener su propia organización del partido.
El partido fue centralizado y fue dominado en cada nivel por personas comprometidas exclusivamente en llevar a cabo los dictados del Comité Central, que era dominado por el Politburó. Existía una oportunidad pequeña para las actividades y el pensamiento de la oposición. El sistema comenzó a trabajar sobre los instintos humanos básicos: el deseo de no pensar, de hacer lo que se le dice a uno, de a volver a la dependencia de la niñez, de identificarse con el poder, de canalizarse agresivamente hacia un mundo exterior que cabe suponerse hostil, para sentirse que uno mismo es parte de un movimiento, de la vanguardia de la parte culta de la humanidad contra el que la parte ignorante y retrógrada de la humanidad complotaba constantemente.
Con este trasfondo, si alguien mostraba el signo más leve de resistencia, era relativamente fácil que esa persona fuera neutralizada. La KGB sería informada por la organización del partido, y ellos determinarían qué pasos tomar. El pensador libre podría ser degradado o podría ser despedido y dejado sin ninguna otra elección que no fuera sobrevivir mediante trabajos manuales. Si este tipo de represión no funcionaba, el próximo paso era sentenciar al disidente a un tiempo en un campo de trabajos forzados o ponerlo en un hospital psiquiátrico.
En 1965, Yuli Daniel y Andrei Sinyavsky, que habían publicado libros en el exterior, fueron puestos en prisión por agitación anti-soviética. El espectáculo medieval de encarcelar a personas por lo que ellos habían escrito, llamaron sin embargo, la atención mundial. Los primeros intelectuales rusos encontraron el valor para protestar. Muchos de ellos fueron detenidos, y otros intelectuales firmaron peticiones en su defensa. Éste fue el primer movimiento de protesta en décadas del libremente, y fue seguido por protestas sobre la invasión de Checoslovaquia y luego por las actividades conectadas con la firma de los acuerdos de Helsinki en 1975, por los que la Unión Soviética prometió respetar los derechos humanos a cambio de la aprobación occidental al statu-quo territorial en Europa. Por supuesto que el régimen no tenía la más leve intención de honrar este compromiso, pero el mismo hecho les brindó a los disidentes una manera de desafiar el régimen. Formaron grupos independientes para controlar el cumplimiento, lo que puso al gobierno en una posición embarazosa. No se podía detener a estas personas por controlar su conformidad, así que por un par de años acosaron a los disidentes o les permitieron emigrar, antes de empezar los arrestos de masa en 1980.
Los disidentes eran internados en campos de trabajos forzados especiales. Comparando con la era de Stalin, no había muchos presos políticos, quizás un par de cientos, y en casi todos casos ellos eran encarcelados por escribir y circular información veraz. Este material de los disidentes fue publicado por ellos y así llegó a ser conocido como “samizdat”, y producido con centenares de máquinas de escribir en el papel de cáscaras de cebolla con numerosas copias con papel carbónico. El contenido era a menudo información sobre presos políticos, peticiones, protestas, literatura prohibida, todo lo que era censurado. La máquina de samizdat era ineficaz para los estándares de hoy. Pero una vez que empezó a funcionar, produjo una cantidad asombrosa de material.
El régimen combatió a los disidentes, buscando conseguir hacerlos admitir el error en sus medios empleados en los campos de trabajos forzados, donde las personas eran torturadas psicológicamente y físicamente, y también llevarlos a la confesión pública, sobre todo en la televisión, que ellos eran leales ciudadanos soviéticos que habían sido engañados. Muy pocos sucumbieron a la presión, pero sucedió.
Otra categoría de los disidentes decidió no desafiar al régimen, como lo hacían los disidentes democráticos, pero demostrar implícitamente con sus acciones que el régimen era un ejemplo de dictadura totalitaria, intentando cruzar la frontera de Finlandia o alternativamente tomando las promesas del régimen seriamente y exigiéndole sus derechos. Para tales personas, primero había evaluaciones psiquiátricas, después hospitales psiquiátricos y luego drogas para la modificación del comportamiento, el equivalente del sitio 101 del 1984 de George Orwell’s, el lugar donde lo sujetaban a lo que uno más temía.
De esta manera, el sistema de la represión funcionó hasta el acceso al poder de Gorbachev y el principio de la perestroika. El control total sobre la información y la tentativa de imponer la ideología fueron abandonados. Los presos fueron liberados. Éstos fueron cambios revolucionarios, y, como resultado de ellos, la Unión Soviética se derrumbó. Pero los hábitos formados en la mente por la represión continúan existiendo y amenazan las perspectivas de la libertad en la Rusia post soviética.
Rusia está plagada hoy de una carencia de respecto por la ley y la vida humana y una falta de comprensión de la democracia. Éste es el obstáculo principal para crear un futuro mejor. Donde un individuo no siente ninguna protección y donde puede en todo momento convertirse en una víctima, busca inevitable la protección en un sistema autoritario.
¿ Se aprenderán las lecciones?
(*)traducido al español por Pablo López Herrera del boletín de noticias del fondo de FPRI de Marvin Wachman para la educación internacional - Junio de 2007 - Vol. 12. No. 17 - www.fpri.org.
David Satter es Senior Fellow del Hudson Institute, Investigador de la Hoover Institution y autor de “La Edad del Delirio: El Descenso y la Caída de la Unión Soviética” ( Yale 2001) y “La Oscuridad al amanecer: La Subida del Estado Criminal ruso” (Yale, 2004). Este ensayo está basado en su presentación: “Vivir sin libertad: una historia para maestros” patrocinada por el fondo del FPRI y Marvin Wachman para la Educación Internacional, 5 y 6 de mayo de 2007
Foreign Policy Research Institute - Junio de 2007 - Vol. 12. No. 17
En las sociedades que no son libres, no todos los mecanismos de represión son violentos. La gente puede ser condicionada para obedecer, y una vez que se han instalado las condiciones apropiadas, la influencia de un conformismo masivo vuelve a las personas impotentes para resistir incluso lo que saben intuitivamente ser una ideología política falsa y una interpretación falsa de la realidad.
El papel de Rusia en la historia de la represión es central. Tan pronto como la libertad y la democracia salieron afuera del hall de la Independencia en Filadelfia, la forma asesina de dominación totalitaria que existió en el siglo XX tuvo su origen en el ataque forzoso al poder de los bolcheviques en Petrogrado en 1917. La idea que el estado tiene derecho al control total sobre el individuo y que la vida debe ser organizada para imitar los preceptos de una ideología demente, pronto fueron aceptados no sólo en la Unión Soviética sino en la Alemania nazi y más tarde en Europa del Este, así como en China, en Vietnam, y en Corea del Norte. A la vez, casi la mitad de la población del mundo fue sometida bajo el ir y venir de las ideas que llegaron a ser dominantes en Rusia cuando los bolcheviques tomaron el poder. Este acontecimiento fue anunciado por un periódico de París bajo el titulo: “Los Maximalistas son los amos de Petrograd. ”
La Unión Soviética fue la primera nación en la historia en ser fundada explícitamente sobre la base del ateísmo, y que se dotó con los atributos de Dios. A Rusia y a los ciudadanos soviéticos se les dijo: “No hay Dios, sólo existe el partido.”
Por muchos años la gente educada en los EEUU puso en ridículo a los que argumentaban, a menudo sin mucho fundamento filosófico, que la teoría del materialismo dialéctico definía un sistema que por su naturaleza, tenía que ser malo. De hecho, sin embargo, los que llamaban la atención sobre las implicancias inevitables de la teoría del materialismo dialéctico tenían razón. Sólo podía ser la base de un sistema radicalmente malo.
El materialismo dialéctico es la base ontológica del Marxismo-Leninismo. Sostiene que todo lo que existe es materia en movimiento. No hay ni Dios, ni alma, ni espíritu. A partir de este punto de partida, Marx ofreció entonces la teoría del materialismo histórico que procuró describir la evolución de la historia. Según esta teoría, la historia fue conducida por la interacción de las fuerzas materiales con el progreso personificado en la vanguardia de la clase históricamente más progresista. Esta fue identificada como la clase obrera.
Lenin hizo un agregado a esta cosmología sustituyendo a la clase obrera por el partido revolucionario disciplinado. Nadie advirtió que sustituyendo a la clase obrera, que actuaba ciegamente según cabe suponer en su propio interés por el partido, una organización conspirativa, destruyó la parte central de la teoría marxista. Qué importante fue que una teoría universal que justificaba el control total del individuo y la destrucción de todos estándares morales, se unió a un mecanismo para “hacer realidad” esa teoría: el partido totalitario. Se creó entonces un partido que podía aspirar a gobernar sobre la base de reclamar para sí el monopolio de la verdad.
La convicción de los Bolcheviques de que operaban de acuerdo a una teoría estrictamente científica y por lo tanto infalible, y que era una herramienta confiable para transformar a sociedad, les brindó los medios para cometer crímenes sin precedentes. Durante los 120 años últimos del régimen Zarista, aproximadamente 3.500 personas fueron ejecutadas por crímenes políticos, la mayoría de ellos en el siglo XX en los años del terror revolucionario. El régimen bolchevique excedió esa cifra dentro de sus primeros cuatro meses y la situación llegó a ser rápidamente peor. Mientras el descontento se extendía a través del país, Félix Dzerzhinsky, fundador de la policía secreta soviética (originalmente llamada la Checa, y más adelante NKVD), introdujo el Terror Rojo, por el que se distinguía a la culpa de una persona de sus acciones. Ahora las personas iban a ser matadas en la base no a la culpa individual, sino por pertenecer a una clase específica.
Uno de diputados de Dzerzhinsky, Martyn Latsis, escribió en el periódico de la Checa El terror de Krasny (Terror Rojo) que durante las investigaciones no era necesario buscar la evidencia de “que el acusado hubiera actuado de palabra y de hecho contra el poder soviético.” La primera pregunta a formular es, “¿A qué clase pertenece? ¿Cuál es su origen? ¿Cuál es su educación o profesión? ”. Estas preguntas son las que debían determinar su destino. Bajo estas circunstancias, el Terror Rojo se esparció a través del anterior imperio ruso dondequiera que los bolcheviques tuvieron el poder y se convirtió en un instrumento para destruir a los miembros de la supuesta clase “posesiva”.
El Terror Rojo se encontró con el Terror Blanco. Los blancos también emplearon el exterminio total, particularmente en Ucrania, en donde asesinaron a 150.000 judíos ucranianos. Sin embargo, una vez que el Terror Blanco desapareció, el Terror Rojo se institucionalizó. Su énfasis en la destrucción de las clases “hostiles” llegó a ser una parte integrante de las políticas del régimen comunista.
Los líderes comunistas creyeron que tenían que controlar la economía, puesto que era la clave de todos los aspectos de la vida, y que aquella podría funcionar entonces en base a órdenes, como el correo. Esto se oponía directamente al ethos de una economía de mercado que funciona en base de millones de señales que reflejen los deseos de consumidores y las reacciones de productores. Cuando se instituyó la política conocida como comunismo de guerra, después del final de la guerra civil, el mercado libre fue eliminado. Como resultado, la economía se detuvo.
En marzo de 1921, el gobierno corta las raciones de alimento a las ciudades importantes en un 30 por ciento. Se rebela entonces un grupo de marineros que había sido de los soportes más leales a la revolución bolchevique, en la base naval de Kronstadt cercana a Petrograd, y es eliminado sin piedad por las tropas al mando del mariscal Mikhail Tukhachevsky, que se convertiría en líder militar de Rusia y exterminador despiadado de la mayoría opuesta a los bolcheviques (y sería el mismo víctima de las purgas de Stalin en 1937). Al mismo tiempo se rebelan los campesinos que habían sufrido bajo un sistema de requisición, porque en ausencia de un mercado les sacaban los granos que ellos mismos habían cosechado a menudo sin dejarles lo suficiente como para comer, poniendo así en marcha un levantamiento masivo de los campesinos con centro en Tambov.
Lenin, preocupado seriamente, exige los métodos más brutales para suprimir la rebelión. Esos métodos incluían matar al hijo mayor en cualquier familia que se conociera haber tenido contacto con los insurrectos, y atacar a los mismos en sus reductos del bosque con gas venenoso. Éste fue el primer uso de gas venenoso contra una población civil, y fue exitoso. La rebelión de los paisanos fue eliminada. Pero las condiciones que la habían provocado causaron un colapso masivo en la actividad agrícola, y la subsiguiente hambruna en grandes partes de Rusia y de Ucrania. Fue solamente la oportuna ayuda americana que previno una catástrofe que podría haber sido incluso mayor. No obstante, se estima que murieron del hambre 5 millones de personas.
En los años que siguieron, los líderes comunistas llegaron a entender que si continuaban con sus políticas insanas, iban a convertir al país en incapaz de hacer cualquier cosa. Instituyeron entonces lo que se conoció como la Nueva Política Económica (NEP), que permitió a la población masivamente campesina de Rusia existir en condiciones más o menos de mercado libre. Hubo requisiciones por parte del gobierno, pero se permitió a los campesinos levantar su propio alimento, a comerciar entre ellos mismos y a vender al gobierno o a las ciudades; y el país comenzó a recuperarse. Pero esto fue tan solo una breve tregua mientras el régimen se preparaba para el “round” siguiente en la guerra contra su propia población.
En los últimos años de la década de 1920, la dirección estalinista decidió que había llegado el tiempo de colectivizar la agricultura en Rusia. Después de todo, si la gente es libre de disponer de sus productos y decidir cuánto se va a vender, ella puede también rechazar la venta de sus propios productos. Al mismo tiempo, Stalin estaba convencido de que la guerra estaba por llegar y al mismo tiempo impaciente para construir la base industrial de la Unión Soviética. Y no había recursos para hacerlo. La única manera era tomar el grano del campo, exportarlo para obtener moneda fuerte, y utilizar esa moneda fuerte para comprar las maquinarias.
El primer paso en el sometimiento del campesinado se llamó “deskulakización”. Identificaron a millones de personas como “kulaks” (en ruso kulak significa puño). La propaganda soviética los acusó de ser los explotadores del campo. De hecho, eran simplemente los campesinos más progresistas y más industriosos. Un kulak era alguien que quizás tenía dos vacas en lugar de una. Durante esos años, el NKVD fue inundado con cartas de los funcionarios del partido que preguntaban cómo hacer para identificar a un kulak. Y nunca había una definición exacta. Redondearon para arriba y deportaron a cualquier persona que se oponía a la colectivización, que vivía un poco mejor, o que tenía un poco más de conciencia política, enviándolas a menudo a las áreas deshabitadas de Siberia y de Asia central, donde la tasa de mortalidad fue horrible. Al mismo tiempo, la “deskulakización” aterrorizó al resto de los campesinos, los que acordaron entonces incorporarse a las granjas colectivas.
Pero este no fue el final del horror. El gobierno aumentó sus demandas a las granjas colectivas nuevamente formadas para poder vender el grano al exterior para apoyar al financiamiento de la industrialización. Si el gobierno tomaba el 15 por ciento de la cosecha bajo la NEP, en los primeros años de “deskulakización” esta cifra se elevó al 30–35 por ciento. Para 1932 llegaron hasta el 40 por ciento, lo que no dejaba virtualmente nada para la población rural. Los campesinos se defendieron robando y saboteando el proceso de secuestro de los granos, y el Politburó decidió forzarlos a la hambruna para someterlos.
El campo llegó a ser un inmenso campo de exterminio. No se permitió a los campesinos salir de sus aldeas. Las ciudades se convirtieron en zona prohibida, las estaciones ferroviarias fueron protegidas, y los campesinos fueron dejados sin alimento. En 1932-33, Ucrania pero también parte de Rusia, del valle de Volga, y Kazakstan, las áreas donde había sido más grande la resistencia a las requisiciones del grano bolchevique en los años 20, fueron la escena de una hambruna provocada artificialmente. La Unión Soviética y Ucrania levantaron suficiente grano que exportar y alimentar a la población, pero no en la escala que el gobierno demandaba.
Fue uno de los grandes crímenes menos difundidos del siglo XX, y todavía sigue siendo el singular crimen más grande del régimen soviético, que trágicamente logró su propósito. Probablemente 6 a 7 millones de personas murieron de hambre en condiciones que desafían toda descripción. La gente recurrió al canibalismo. Toda resistencia fue rota. De allí en adelante, el gobierno soviético no tuvo que preocuparse por negociar con campesinos o satisfacer sus necesidades. Y aunque las provisiones y la producción se desplomaron, el régimen controló la producción existente. Sólo unos pocos libros describen esto, notablemente Ejecución por el Hambre: El Holocausto escondido (1987), de Miron Dolot, sobreviviente ucraniano al hambre, y Cosecha de Penas de Robert Conquest (1986).
El régimen entonces comenzó a girar sobre sí mismo. El proceso de destruir la última base de la resistencia social potencial, el campesinado, había hecho probar a los líderes el sabor de la sangre y Stalin se convenció que podría cometer las atrocidades a una escala masiva. Al mismo tiempo, esto hizo a Stalin y a las personas de su entorno todavía menos dispuestas a tolerar el desacuerdo dentro del partido. Hasta este momento, había cierta capacidad limitada de discrepar dentro del partido. Hasta este momento, había alguna posibilidad limitada para no estar de acuerdo dentro del partido. Esa área de “discurso tolerado” llegó a ser más y más estrecha.
El descontento con Stalin comenzó a subir en los círculos del partido, sin embargo, en parte a causa del hambre. En 1934 el congreso del partido, congreso “de los vencedores” había signos de que el líder de partido en Leningrado ganaba apoyo. Esto preocupó mucho a Stalin, que llegó a convencerse de la necesidad de eliminar a esas personas que habían hecho la revolución, pero que tenían alguna tradición en pensar por sí mismos y que potencialmente podrían oponerse a sus reglas.
El resultado fue lo que llegó a ser conocido como el Gran Terror. Stalin estableció un control total sobre la policía secreta, que mandó cuotas para cada región con el número de personas a ser matadas como contrarrevolucionarios o detenidos y mandados a campos de trabajos forzados. Ahora se expuso a la población general a la parte del horror que se había desatado en el campo. Las camionetas negras viajaban por las calles de noche, descargando oficiales del NKVD que llevaban botas especiales con clavos. El sonido de pasos con esos clavos significaba que alguien iba a ser detenido. Las personas permanecían levantadas esperando escuchar toda la noche los clavos y el sonido del ascensor para ver en que piso paraba. Ellos oirían los golpes en las puertas seguidos por la búsqueda de un apartamento. La víctima sería detenida delante de su esposa e hijos. Los niños deberían despedirse, para nunca más ver a esa persona.
Por supuesto, la idea del régimen era erradicar toda oposición. La manera de hacerlo fue generar denuncias, como durante la inquisición española. ¿Alguien decía una palabra desleal, contaba un chiste, tenía un pariente extranjero, había viajado al exterior, estaba asociada con alguien que había sido arrestado? ¿Alguien había omitido denunciar a alguien que había sido arrestado?. Una mujer que estaba en Moscú durante esos años me dijo que si un extranjero se acercaba en la calle, la gente se dispersaba como ratones, asustados incluso de ser vistos hablando con un extranjero. En sus memorias, un ruso relataba cómo un día su profesor de las matemáticas, que tenía un nombre lituano, no asistió a dar la clase. Otro profesor tomó el control de la clase, que nunca supo lo qué le había sucedido al profesor anterior. Cincuenta años más tarde, cuando las listas de los nombres de los que habían sido abatidos comenzaron a ser publicadas en San Petersburgo, encontró el nombre del profesor. Finalmente entendió lo qué le había sucedido.
Las personas desaparecían y nadie osaba decir una palabra, o preguntar, o aún mostrar la menor simpatía. Los cargos usuales eran ser contrarrevolucionario o realizar actividades de terrorista, y los periódicos estaban repletos de pretendidas “confesiones”. El efecto contagioso del terror era tal que cuando un individuo era detenido, toda su propia fábrica u oficina demandaría unánimemente que fuese ejecutado despiadadamente. Los que asistieron las reuniones donde se hicieron tales demandas a menudo tenían temor de ser los próximos, en caso de no sostener las demandas de viva voz. En esos años, era un acto de valor supremo ayudar a un miembro de la familia de una persona que había sido detenida.
En tiempos en que el gran terror culminó, 800.000 personas habían sido fusiladas. Otras 800.000 fueron detenidas y fueron mandadas a campos de trabajos forzados donde casi ninguno de ellos sobrevivió. Con toda la oposición potencial, intelectual o política aplastada, el terror finalmente disminuyó, en parte porque aún incluso con la imaginación fértil del NKVD, no había casi nadie a detener por motivos políticos. Pero los arrestos continuaron con otros argumentos. El régimen estaba basado en el trabajo de esclavos. El sistema soviético era todavía ineficaz, y necesitaba esclavos todavía.
Durante la Segunda Guerra Mundial varias nacionalidades fueron acusadas de deslealtad y deportadas a campos de trabajo forzado. Los chechenios, los Ingushy, los Kalmyks, los alemanes del Volga. Cuando prisioneros de guerra y civiles soviéticos que habían sido deportados a Alemania y utilizados como trabajo de esclavos volvían a casa, muchos de ellos eran detenidos y mandados a los campos. Así, después de la Segunda Guerra Mundial, aunque el número de las muertes había disminuido, todavía había 5 millones de personas en varias formas de confinamiento: campos de trabajos forzados, las prisiones, y el exilio. Este sólo comenzó a cambiar con la muerte de Stalin en 1953.
Y aunque Khrushchev había sido un participante activo en las purgas mientras estas ocurrían, a tal punto de seleccionar personalmente a sus subordinados leales para la muerte, tomó la iniciativa de liberar a los presos. Millones de personas fueron liberadas de los campos y vueltas a sus casas. En 1956, después de destruir los archivos que mostraban su propia participación, Khrushchev denunció los crímenes de Stalin.
Bajo Khrushchev, una nueva situación se produjo. La gente comenzó a perder algo de su miedo y a ganar confianza en que si no estaban vinculados a la actividad política, estaban seguros de la policía secreta. Pero al mismo tiempo su mentalidad había sido cambiada. Un amigo en Rusia me la describía así: “Si usted toma una manada de animales y mata a uno de cada diez delante de todos los demás, usted no tiene que continuar con la matanza para conseguirlos ir en la dirección deseada. Todo lo que usted tiene que hacer es restallar el látigo”.
El moderno sistema soviético del post estalinismo había sido formado. De este punto en adelante, lo que engendró la obediencia fue la memoria del terror transmitida de padre a hijo. El régimen también, sin embargo, dependía de un sistema de represión que se podría aplicar a los que no se sometieran pasivamente. Este sistema consistió en tres partes: la represión en el lugar de trabajo, el encarcelamiento en campos de trabajo forzado políticos, y el confinamiento en los hospitales psiquiátricos.
La parte más importante fue aparentemente la más inocua: la represión de los “colectivos.” En la Unión Soviética, no había empresa privada. Todos medios de la producción eran controlados por el estado. Cualquiera fuese su trabajo, usted trabajaba para el gobierno. En cada “colectivo” había una organización del partido. Por ejemplo, usted no podía formar una asociación de pescadores, o de coleccionistas de sellos, sin ser controlado por el gobierno y tener su propia organización del partido.
El partido fue centralizado y fue dominado en cada nivel por personas comprometidas exclusivamente en llevar a cabo los dictados del Comité Central, que era dominado por el Politburó. Existía una oportunidad pequeña para las actividades y el pensamiento de la oposición. El sistema comenzó a trabajar sobre los instintos humanos básicos: el deseo de no pensar, de hacer lo que se le dice a uno, de a volver a la dependencia de la niñez, de identificarse con el poder, de canalizarse agresivamente hacia un mundo exterior que cabe suponerse hostil, para sentirse que uno mismo es parte de un movimiento, de la vanguardia de la parte culta de la humanidad contra el que la parte ignorante y retrógrada de la humanidad complotaba constantemente.
Con este trasfondo, si alguien mostraba el signo más leve de resistencia, era relativamente fácil que esa persona fuera neutralizada. La KGB sería informada por la organización del partido, y ellos determinarían qué pasos tomar. El pensador libre podría ser degradado o podría ser despedido y dejado sin ninguna otra elección que no fuera sobrevivir mediante trabajos manuales. Si este tipo de represión no funcionaba, el próximo paso era sentenciar al disidente a un tiempo en un campo de trabajos forzados o ponerlo en un hospital psiquiátrico.
En 1965, Yuli Daniel y Andrei Sinyavsky, que habían publicado libros en el exterior, fueron puestos en prisión por agitación anti-soviética. El espectáculo medieval de encarcelar a personas por lo que ellos habían escrito, llamaron sin embargo, la atención mundial. Los primeros intelectuales rusos encontraron el valor para protestar. Muchos de ellos fueron detenidos, y otros intelectuales firmaron peticiones en su defensa. Éste fue el primer movimiento de protesta en décadas del libremente, y fue seguido por protestas sobre la invasión de Checoslovaquia y luego por las actividades conectadas con la firma de los acuerdos de Helsinki en 1975, por los que la Unión Soviética prometió respetar los derechos humanos a cambio de la aprobación occidental al statu-quo territorial en Europa. Por supuesto que el régimen no tenía la más leve intención de honrar este compromiso, pero el mismo hecho les brindó a los disidentes una manera de desafiar el régimen. Formaron grupos independientes para controlar el cumplimiento, lo que puso al gobierno en una posición embarazosa. No se podía detener a estas personas por controlar su conformidad, así que por un par de años acosaron a los disidentes o les permitieron emigrar, antes de empezar los arrestos de masa en 1980.
Los disidentes eran internados en campos de trabajos forzados especiales. Comparando con la era de Stalin, no había muchos presos políticos, quizás un par de cientos, y en casi todos casos ellos eran encarcelados por escribir y circular información veraz. Este material de los disidentes fue publicado por ellos y así llegó a ser conocido como “samizdat”, y producido con centenares de máquinas de escribir en el papel de cáscaras de cebolla con numerosas copias con papel carbónico. El contenido era a menudo información sobre presos políticos, peticiones, protestas, literatura prohibida, todo lo que era censurado. La máquina de samizdat era ineficaz para los estándares de hoy. Pero una vez que empezó a funcionar, produjo una cantidad asombrosa de material.
El régimen combatió a los disidentes, buscando conseguir hacerlos admitir el error en sus medios empleados en los campos de trabajos forzados, donde las personas eran torturadas psicológicamente y físicamente, y también llevarlos a la confesión pública, sobre todo en la televisión, que ellos eran leales ciudadanos soviéticos que habían sido engañados. Muy pocos sucumbieron a la presión, pero sucedió.
Otra categoría de los disidentes decidió no desafiar al régimen, como lo hacían los disidentes democráticos, pero demostrar implícitamente con sus acciones que el régimen era un ejemplo de dictadura totalitaria, intentando cruzar la frontera de Finlandia o alternativamente tomando las promesas del régimen seriamente y exigiéndole sus derechos. Para tales personas, primero había evaluaciones psiquiátricas, después hospitales psiquiátricos y luego drogas para la modificación del comportamiento, el equivalente del sitio 101 del 1984 de George Orwell’s, el lugar donde lo sujetaban a lo que uno más temía.
De esta manera, el sistema de la represión funcionó hasta el acceso al poder de Gorbachev y el principio de la perestroika. El control total sobre la información y la tentativa de imponer la ideología fueron abandonados. Los presos fueron liberados. Éstos fueron cambios revolucionarios, y, como resultado de ellos, la Unión Soviética se derrumbó. Pero los hábitos formados en la mente por la represión continúan existiendo y amenazan las perspectivas de la libertad en la Rusia post soviética.
Rusia está plagada hoy de una carencia de respecto por la ley y la vida humana y una falta de comprensión de la democracia. Éste es el obstáculo principal para crear un futuro mejor. Donde un individuo no siente ninguna protección y donde puede en todo momento convertirse en una víctima, busca inevitable la protección en un sistema autoritario.
¿ Se aprenderán las lecciones?
(*)traducido al español por Pablo López Herrera del boletín de noticias del fondo de FPRI de Marvin Wachman para la educación internacional - Junio de 2007 - Vol. 12. No. 17 - www.fpri.org.
David Satter es Senior Fellow del Hudson Institute, Investigador de la Hoover Institution y autor de “La Edad del Delirio: El Descenso y la Caída de la Unión Soviética” ( Yale 2001) y “La Oscuridad al amanecer: La Subida del Estado Criminal ruso” (Yale, 2004). Este ensayo está basado en su presentación: “Vivir sin libertad: una historia para maestros” patrocinada por el fondo del FPRI y Marvin Wachman para la Educación Internacional, 5 y 6 de mayo de 2007
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